El mercado intenta asimilar el cimbronazo en precios y en demanda

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Los empresarios ven un enfriamiento en la actividad y un endurecimiento de la cadena. Con el nuevo piso del dólar, se esperan aumentos de 10 a 25 por ciento en insumos y en mercadería.

Al caer la tarde, la conferencia de prensa de los ministros del gabinete económico nacional llevó algo de alivio a las agitadas horas que atraviesa el empresariado cordobés desde que el dólar comenzó su estrepitosa escalada y las tasas de interés hicieron inaccesible cualquier posibilidad de financiamiento.

Pareciera que lo peor ya ha pasado, pero no son pocos los que piensan que lo peor aún no ha llegado. El temor se centra en los aumentos de precios que inevitablemente persiguen a un tipo de cambio que se valoró casi 17 por ciento en dos semanas y en una crisis de confianza que amaga con poner en jaque al consumo, masivo y no tan masivo.

Y las opiniones, como siempre ocurre, están inevitablemente vinculadas con el sector y la posición de cada empresa en el mercado. Van desde el “no vendo nada y se viene el pago de sueldos”, como ayer dijo a La Voz un industrial Pyme de Los Boulevares, hasta visiones menos drásticas como “ahora es todo muy volátil, me parece que le están encontrando la vuelta; hay que esperar”, de un empresario de la construcción privada.

En general, el conglomerado de situaciones que atraviesa el empresariado Pyme de Córdoba podría sintetizarse en lo siguiente:

Precios. En algunos rubros de consumo masivo, llegan listas con incrementos de hasta el 11 por ciento, como en el caso de una industria vinculada a la producción de artículos de higiene y de alimentos. Lo que no está claro es si esos ajustes obedecen a la actual escalada del dólar o a la presión de costos anterior, como la última suba de combustibles y la primera cuota de paritarias. De ser así, “habría que esperar nuevos aumentos en una semana”, dijo un ejecutivo del rubro hipermayorista.

A nivel industrial, se dan dos situaciones bien marcadas con los precios de los insumos. O se aplican listas dolarizadas, “promediadas”, o bien directamente no se proporcionan precios, con lo cual las compras quedan paralizadas. “Me dijeron que no hay precio de plomo”, reconoció ayer un fabricante de baterías.

También existen casos en los que las distribuidoras aplican desde hace tiempo listas con un dólar a 23 o a 24 pesos, incluso mucho antes de la “corrida”.

Cadena de pagos. Comienza a aparecer una ralentización. En algunos casos es concertada y en otros, “de prepo” en los pagos. “Se está poniendo difícil, muchos buenos clientes piden postergar fechas de cheques”, comentó un fabricante de envases para alimentos. Otro colega del rubro insistió en que su cobranza se cayó “en un 40 por ciento”.

Una relativamente buena es que si bien comienzan a aparecer cheques “rebotados”, es por el momento una situación acotada que obliga a las empresas a agudizar cuáles son los clientes calificados. “Tengo clientes demorados, pero es lo habitual”, señaló un comerciante del rubro repuestos automotor.

El pago de contado, hasta donde dé la caja, es otra estrategia seguida por algunos empresarios muy puntuales, sobre todo del rubro comercial. “Compro hasta donde tengo plata, y punto. Después veremos”, indicó un importante distribuidor de materiales de construcción.

Financiación y tasas. Es el costado más complicado para no pocos empresarios, mucho más que el nivel del tipo de cambio. Hasta el cierre de ayer (hay que ver qué ocurre hoy), el giro en descubierto y el cambio de cheques “volaba” cerca del 60 por ciento.

Para quienes trabajan con crédito, por caso, las emisoras de tarjetas, quedó suspendida la salida de fideicomisos, lo que implica un deterioro en la cadena de financiación en el corto plazo. “Sin crédito, el Día del Padre (en junio) va a ser un poco triste”, dramatizó un comerciante.

Este endurecimiento también corre para quienes son proveedores. “Recibimos cheques a no más de 20 días, más ‘pedal’ no hay”, refirió un mayorista.

La industria es uno de los sectores más complicados con la financiación.

En medio del “berenjenal” financiero

Impactados por el nuevo valor del dólar, que potenció sus deudas en pesos por insumos, los productores agropecuarios recalculan su situación. Por ahora, no hubo cortes de pagos en la cadena agrícola-ganadera.

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Los shoppings registraron buenas ventas durante el fin de semana pasado. Las promociones por el mundial y el efecto depreciación del peso podrían haber impulsado la demanda. Hay que ver cómo sigue.

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El mismo Banco Central reconoció que hoy podría verse el efecto monetario de la renovación de Lebac, y no se descarta una mayor presión en el dólar. Ayer bajó la demanda en Córdoba. Cerró a 24,50 pesos.

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