La Lotería de Córdoba apenas deriva el 24% de sus ganancias a gasto social

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Tuvo utilidades por $ 2.200 millones, pero envió a asistencia 530 millones. Tiene 1.237 empleados, con salarios de hasta $ 153 mil. Utilizó $ 457 millones en “servicios contratados”, sin discriminar cuáles son.

En el ejercicio 2017, la Lotería de Córdoba obtuvo ingresos operativos por 2.200,6 millones de pesos, aunque de ese monto sólo logró girar a asistencia social 530 millones, es decir, apenas el 24 por ciento de toda la plata que ganó, después de pagar los premios, las comisiones a los agencieros, el canon a los municipios que tienen tragamonedas y a la empresa que las administra.

Esto significa que la administración de la institución que regula el juego en la provincia engulló en sí misma 1.670,6 millones de pesos.

La cifra equivale a toda la recaudación del año pasado del impuesto automotor que pagan los vehículos registrados en toda la provincia. O a la mitad del impuesto inmobiliario rural y urbano, que aportó 3.910 millones en 2017.

¿Y en qué gastó esos fondos?

Hay sólo dos rubros que explican el 81 por ciento del gasto: los salarios, que sumaron 810,7 millones de pesos y el rubro “servicios contratados”, que impactó con otros 457,2 millones. Una aclaración: Lotería no es auditada por el Tribunal de Cuentas, no tiene supervisión ciudadana y no rinde cuentas exhaustivas sobre lo que hace con lo que gana. Tampoco tiene objetivos de recaudación ni metas de transferencias a asistencia social que la obliguen a ser algo más eficiente y austera.

Lotería es una sociedad estatal que tiene 1.237 empleados: 697 en casinos y 540 en Lotería, que administra la Quiniela y los juegos de distribución, tanto propios como los de otras jurisdicciones.

Casinos, como unidad de negocios, pierde plata: obtuvo ingresos en 2017 por 317,5 millones, que alcanzan apenas para pagar sueldos. De acuerdo a los datos que la propia Lotería subió por primera vez en su sitio, en febrero la nómina salarial insumió 24,5 millones para los empleados de casinos. La proyección a 13 salarios (sin tener en cuenta los aumentos por paritaria) arroja 324 millones. En realidad, en las nueve salas que administra la Provincia se apostaron fichas por 1.003 millones, pero se pagaron 686,4 millones en premios. El “producido”, como se lo llama técnicamente, son esos 317,5 millones, como informa la entidad en su Balance 2017, que van a parar a salarios. A eso hay que agregarle los gastos de mantenimiento de casinos, alquiler, seguridad y luz, entre otros.

Si bien el salario más bajo en Casinos supera el promedio del sector privado, son más bajos que los que paga Lotería. El problema es que son muchos: con nueve casinos oficiales, hay por sala 77 empleados, más que la Pyme promedio cordobesa.

En la planta de casinos hay 12 jefes de juegos, con una remuneración promedio bruta a febrero de 51.097 pesos; 12 subjefes, con 47.934 y le siguen 20 jefes de sector, con 44.190 pesos. Las categorías más numerosas del escalafón son tres: 153 inspectores (con salarios de 40.464), 128 jefes de mesa (35.618) y 239 pagadores (que cobran 31.370, la cifra más baja del escalafón).

Los números de ejecución presupuestaria no desagregan de cuánto es el déficit, ni global ni por sala, que termina siendo subsidiado por Lotería, la unidad de negocios que sí es rentable. Pero basta una muestra: en enero, el mejor mes de la temporada, apenas quedó un excedente del 13 por ciento (5,9 millones) entre lo que quedó de la venta de fichas y lo que se pagó en sueldos, que tampoco alcanza a cubrir los gastos. En febrero, ya no alcanzó siquiera para pagar los sueldos.

Ingresos de la Lotería de Córdoba. (La Voz)

Ingresos de la Lotería de Córdoba. (La Voz)

El área rentable

Lotería tiene otra realidad: gana plata. Pero así como gana, no aplica ningún criterio de austeridad o eficiencia en pos de mejorar los recursos que van al Ministerio de Desarrollo Social, Justicia y Secretaría de Equidad. Sin la presión de la inversión en el hotel de Miramar, en 2017 los fondos girados a gasto social fueron 74 por ciento más altos que los girados en 2016. No obstante, es poco en relación a las utilidades globales del juego.

Veamos. Los cinco directivos ejecutivos de Lotería tienen una remuneración promedio de 140.967 pesos, con 153.558 para el presidente. Hay 11 directivos gerenciales, que cobraron 106.444 brutos a febrero, según datos oficiales. De un plantel de 540 agentes, hay 207 jefes: los de departamento son 37 y ganan 86.002 promedio; los de división son 67 y tienen un salario de 67.382 pesos y los de sector son los más numerosos: 103, con 60.582 pesos a febrero. La categoría más numerosa es auxiliar administrativo: 236 agentes y salario de 48.090. El sueldo más bajo, el de maestranza: son 12, con 36.880 pesos.

Pero el rubro más enigmático es el de servicios contratados: son 457,2 millones de pesos de los que no se desagrega nada. Este diario intentó, en reiteradas ocasiones y sin suerte, conocer a quién se contrató por semejante monto, que casi se acerca a lo que se giró a gasto social. Ni en ejecución presupuestaria de Lotería ni en su sitio web hay explicaciones.

En tanto, el tercer gasto en importancia es seguridad y vigilancia, con 101 millones de pesos, seguido de publicidad y propaganda, con 44 millones, un rubro que bajó respecto de 2016. También fue menor el gasto en alquileres y se redujo 22 por ciento el programa “Jugar para crecer, crecer jugando”. Y un detalle: de los 1.670,6 millones de pesos de gastos 2017, apenas 688.267 pesos fueron al pago de impuestos.

En qué emplea la Lotería sus ingresos por el juego

Distribución del gasto según el Balance 2017.

De los $ 1.670 millones que gastó Lotería, se destacan los 810,7 millones en sueldos, 101,1 millones en seguridad y vigilancia, y 44 millones en publicidad. Además, hay un ítem que no se desagrega (“servicios contratados”) que demandó 457,2 millones.

Ingresos. Quiniela es el juego que más ingresos reporta: 962 millones (44% de todos sus ingresos). Las tragamonedas son las segundas en importancia. Fueron 586 millones en 2017. Los casinos aportan 326 millones, pero tienen un altísimo costo operativo. Como unidad de negocios, da pérdidas.