Wall Street saludó la primera foto de la transición, pero ahora quiere conocer el plan económico de Alberto Fernández

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A sign hangs in front of U.S. flags outside of the New York Stock Exchange in New York September 1, 2015. REUTERS/Lucas Jackson

Resuelta la incógnita electoral, el mercado no sólo quiere certezas para el cortísimo plazo sino que también espera señales claras de lo que puede ocurrir más allá de diciembre

La foto de la transición circuló rápidamente por las cuentas de los expertos y estrategas de Wall Street. Era una de las señales más esperadas, aunque no la única. Además del amable apretón de manos entre Mauricio Macri y Alberto Fernández el mercado quiere ver un proceso formal de trabajo conjunto para garantizar un curso previsible de acá al 10 de diciembre. Y sobre todo más certezas sobre el rumbo que elegirá el próximo gobierno una vez instalado en el poder.

El primer paso fue valorado positivamente en Wall Street. “Mis dos mayores preocupaciones eran que no se hablaran y que para el final del mandato de Macri no quedaran reservas”, comentó en diálogo con Infobae Walter Molano, economista jefe para mercados emergentes en BCP Securities, de Nueva York.

La foto en la Casa Rosada fue interpretada como “el inicio de una transición más bien organizada”, según indicó Molano, mientras que el cepo reforzado que se anunció en la misma noche de la elección podría ofrecer una parte de la solución a la segunda inquietud. Al día siguiente, las acciones argentinas que cotizan EEUU cayeron hasta 14%.

Mauricio Macri y Alberto Fernández
Mauricio Macri y Alberto Fernández

“Quizá fue un poco extremo, pero es lo que tenían que hacer”, señaló el estratega de inversiones de BCP Securities. Agregó que un Banco Central sin reservas “podría llevar a un default desordenado”, algo que es preferible evitar de cara a los próximos vencimientos de deuda pública.

Siobhan Morden, analista de Amherst Pierpont Securities, enfatizó también la necesidad de una colaboración aceitada entre los equipos saliente y entrante hasta el cambio de mando, pero puso en duda el alcance de esa convivencia si se toman en cuenta las primeras palabras de Cristina Kirchner una vez conocido el resultado de la elección.

La ex presidenta, dijo Morden, “insistió en que no van a cogobernar durante la transición” hasta el 10 de diciembre. Y en ese sentido, sostuvo la analista de Amherst Pierpont, el riesgo inmediato es que “si no hay un marco formal para la transición, será cada vez más difícil manejar el estrés de liquidez” que enfrenta el Gobierno.

Resuelta la incógnita electoral y confirmado el triunfo de Fernández, el mercado no sólo quiere certezas para el cortísimo plazo sino que también espera señales claras de lo que puede ocurrir más allá de diciembre.

El edificio del Fondo Monetario Internacional en Washington

El edificio del Fondo Monetario Internacional en Washington

En ese punto puso el acento Alberto Ramos, estratega para América latina de la firma Goldman Sachs, de Nueva York. “Una transición suave y cooperativa es importante para calmar las ansiedades del mercado financiero”, señaló. “Pero más importante que eso será que la administración entrante sea más específica en cuanto a las políticas en áreas clave como el fiscal, el monetario, las tarifas públicas, el tipo de cambio, los controles inflacionarios, el reperfilamiento de la deuda y los controles de capitales”.

Todos esos interrogantes persisten entre los expertos, y como observó Morden, “no hay en apariencia ninguna urgencia por parte del presidente electo de confirmar un equipo económico y un plan económico”. Esa falta de certezas, advirtió, “sugiere más estrés”.

 Una transición suave y cooperativa es importante para calmar las ansiedades del mercado financiero, pero más importante que eso será que la administración entrante sea más específica en cuanto a las políticas en áreas clave como el fiscal, el monetario, las tarifas públicas, el tipo de cambio, los controles inflacionarios, el reperfilamiento de la deuda y los controles de capitales (Ramos)

En Washington la percepción no es muy distinta. “Existe la esperanza de que Fernández sea un presidente independiente y con ideas claras sobre cómo resolver los problemas crónicos de la Argentina”, comentó a Infobae Michael Matera, director del Programa para las Américas del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), un think tank de enorme influencia en la discusión política de la capital norteamericana.

Esa percepción, añadió Matera, permite anticipar que desde Washington “habrá buena predisposición para colaborar con él y con su gobierno, para alentar consensos políticos y económicos en un momento de tanta división y polémica entre grupos importantes de la sociedad argentina”.

Sin embargo, falta una mayor claridad de parte del presidente electo. “La verdad es que poca gente en el gobierno de Estados Unidos o en el sector privado conoce a Fernández”, sostuvo el especialista. “Nadie sabe qué esperar de él en términos de políticas públicas”, dijo el experto del CSIS.

“Los primeros pasos del nuevo presidente tendrían que estar enfocados en mostrar un plan económico claro y coherente y en tratar los temas críticos pendientes sobre crecimiento económico, la situación fiscal, la deuda y la independencia de la justicia”, agregó Matera. A su juicio, la futura relación entre la Argentina y Estados Unidos, un actor que puede ser clave por ejemplo en la renegociación del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, “va a depender más que nada de cómo el gobierno de Fernández se defina” respecto de estos y otros ejes decisivos de la gestión.