Manejo Del Suelo Recomendado Para La Implantación Del Cultivo De Maní

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Especialistas del INTA, investigaron y publicaron, las formas correctas para hacer uso del suelo en el cultivo de Maní.

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La clave, es realizar un manejo de sueloen forma sustentable.
El manejo sustentable del suelo busca mantener y mejorar sus características
naturales a través de técnicas que aseguren la conservación del recurso, minimizando la contaminación, evitando la erosión, la compactación y la salinidad del mismo (SENASA, 2010). Esto requiere del conocimiento sustancial de los suelos que intervienen en el proceso productivo, de sus propiedades, limitaciones y potencialidades.
El suelo es un sistema dinámico, en constante evolución y posee características   físico-químicas y orgánicas particulares. Está compuesto por:
· Componentes minerales (arena, arcilla, limo). Son las partículas primarias derivadas de la roca madre.
· Organismos vivos, como microorganismos (hongos, bacterias, algas) y macroorganismos como (semillas, insectos, lombrices, etc.) que están íntimamente asociados a la fracción orgánica del suelo que representa su alimento (la materia orgánica).
· La textura, el pH (acidez) y las condiciones de temperatura, humedad y oxigenación. Todas estas características y sus interrelaciones determinan la llamada fertilidad del suelo.

El cultivo demaní y el suelo

Para el cultivo del maní es esencial proporcionar condiciones de suelo óptimas para una rápida germinación, la buena penetración de raíces y crecimiento, y el desarrollo continuo de la planta y la vaina. Para la preparación del suelo es recomendable utilizar sistemas conservacionistas, empleando cultivadores de campo, que dejan el rastrojo en superficie, para poder llegar a la siembra con un suelo removido en profundidad y con los residuos semienterrados. La labranza conservacionista permite reducir la erosión del suelo por el agua y el viento, disminuir el consumo de combustible y desgaste de la maquinaria, y aumentar la eficiencia en el uso de agua, ya que facilita la infiltración de agua de lluvia y disminuye la evaporación de agua acumulada.

La siembra directa también se puede usar en maní, pero para que tenga éxito se requieren habilidades especiales. Es necesario disponer de una sembradora apropiada, controlar correctamente las malezas, evitar sembrar en lotes con horizontes endurecidos o irregularidades del terreno  La incorporación de tecnología debe contemplar estrategias claras de manejo de suelos y de tierras y una forma de conocer objetiva y cuantitativamente las tierras de una región a través de las Cartas de Suelos.

Cada publicación que forma parte de la Serie Carta de Suelos de la República
Argentina está compuesta por cuatro cartas a escala 1:50.000 impresas sobre fondo aerofotográfico (mosaicos) que cubren un área aproximada de 170.000 hectáreas entre las cuatro, más un texto o memoria explicativa. Cada una de estas hojas se corresponde con los mapas topográficos del Instituto Geográfico Militar (IGM) a la misma escala.

Las Cartas de Suelos incluyen un informe sobre las propiedades del suelo,
tales como drenaje natural, permeabilidad, tasa de infiltración, peligro de inundación y/o anegamiento, profundidad de la capa freática, profundidad hasta la roca, erosión y susceptibilidad a la erosión, acidez y alcalinidad, pendiente, contenido de arena, limo y arcilla, potencial de expansión/contracción, estructura del suelo y fertilidad potencial.
A su vez, se puede acceder a información de suelos en GeoINTA,
http://geointa.inta.gov.ar , un sistema de información del INTA que permite consultar mapas, sus bases de datos asociadas, imágenes y fotomosaicos de manera simple, desde Internet. Combina herramientas de visualización web, con bases de datos de recursos naturales, productivos y riesgo agropecuario, permitiendo la consulta por coordenadas geográficas y la combinación de diferentes mapas, generando análisis por capas de información.

Además de las Cartas de Suelos y del sistema de información del INTA,
se disponen de diversas modernas herramientas de mapeo para un
manejo sustentable del suelo, que permiten administrar varias capas de
información en forma simultánea, denominados Sistemas de Información
Geográfica (SIG). El SIG permite capturar, almacenar, manipular,
analizar y desplegar en todas sus formas la información geográficamente
referenciada con el fin de resolver problemas de planificación y gestión.
Son herramientas que permiten crear consultas interactivas, analizar
la información espacial, editar datos, mapas y presentar los resultados
de todas estas operaciones (Bongiovanni, y otros, 2006) (Bongiovanni,
2008.

 

Cuando se muestrean suelos es necesario tener en cuenta algunas indicaciones, recordando, en todos los casos, que una adecuada toma de muestra es la
base de un análisis confiable. A fin de que la muestra de suelo sea representativa, en la elección del sitio de muestra se debe tener en cuenta la homogeneidad del terreno en cuanto a posición en el relieve, aspecto general y diferencias de vegetación (manchones).
Una vez identificado un terreno homogéneo que va a constituir la muestra, si la misma se hace para análisis de fertilidad, se lo recorre en diagonal haciendo extracciones a intervalos regulares y a una profundidad entre 0 y 25 centímetros, para luego mezclarlas y formar una muestra compuesta.
Para un análisis químico general es necesario muestrear a distintas profundidades  tratando de representar las distintas capas u horizontes
que presenta el perfil del suelo. Si se encontrara dificultad para identificar
estos distintos niveles, es recomendable el asesoramiento de un
especialista. Para el almacenamiento de la muestra hasta su entrega
en el laboratorio es conviene utilizar bolsas de plástico limpias, con un
correcto etiquetado por dentro y por fuera de la bolsa, consignando si
fuera pertinente la profundidad de muestreo y el sitio.

Los análisis de suelos permiten conocer las características físicas, químicas
y biológicas:
· composición del suelo en componentes como arena (suelos
sueltos) o arcilla (suelos pesados).
· presencia de sales, acidez, alcalinidad, sustancias tóxicas etc.
· contenido de materia orgánica, microorganismos benéficos o
patógenos, semillas de malezas, hongos del suelo, etc.).
Los análisis pueden ser realizados por organismos oficiales locales, universidades
y laboratorios privados habilitados para tal fin. Existen laboratorios
oficiales del INTA, direcciones agrícolas provinciales, universidades
y laboratorios privados que pueden realizar las determinaciones.

Los objetivos del buen manejo del suelo son asegurar un adecuado manejo y conservación del suelo, evitar su contaminación y erosión, y mantener la fertilidad y productividad del mismo (SENASA, 2010).
Cuidado del ambiente

Los principios fundamentales sobre los que se basan las políticas del Estado con respecto al ambiente son:

a) Uso sustentable de los recursos naturales;

b) Aprovechamiento interdependiente de los recursos;

c) Aprovechamiento coordinado, tanto horizontal como vertical que surge
según el sistema federal de organización legislativa de Argentina (coordinación
implica inserción del ambiente en el sistema económico y social);

d) Supremacía del interés público de la sociedad por sobre el interés público del estado y el interés individual;

e) Aprovechamiento múltiple y no singular de los recursos, que debe hacerse por encima del umbral de conveniencia económica y por debajo del límite de uso abusivo;

f) Respeto a la materialidad del recurso como motivo al aprovechamiento;

g) Amparo ambiental para la protección de los recursos naturales (intangibilidad del ambiente) (Formento, 2003).

Resumen

Evitar la erosión del suelo. Adoptar técnicas de laboreo de conservación
para reducir el riesgo de erosión del suelo, incluyendo técnicas para prevenir la disminución del contenido de materia orgánica, la erosión eólica (causada por el viento), hídrica (por el agua) y la salinización.
· El productor debe conocer las técnicas para reducir los riesgos de degradación de suelos, manejo del agua de riego, etc.
· Conservar certificado/s de capacitación en manejo de suelos y de manejo de fertilizantes.
· Debe haber un plan de gestión de conservación del medio
ambiente, que considere el impacto de las actividades (MIP, fertilizantes,
etc.).
· Es recomendable contar con mapas de suelos del establecimiento. Esto permite conocer si el suelo está siendo manejado según su capacidad, teniendo en cuenta sus limitaciones, como salinidad, drenaje, fertilidad, pendiente, etc.
· Labranzas adecuadas. Las labranzas deben ser hechas con el objetivo de mejorar o mantener la estructura del suelo y evitar su compactación.
· Carta o mapa de suelos de la región donde está situado el lote.
· Se recomienda monitorear la energía utilizada en el campo.
· Cuando sea viable, se recomienda manejar los lugares no productivos
(bosques nativos, humedales, médanos, vías de escurrimiento, etc.) como áreas de conservación y zonas de amortiguamiento para la conservación de la flora nativa y la fauna natural. El plan debe ser compatible con una agricultura sostenible.
Se recomienda realizar una auditoria previa sobre diversidad de plantas y animales, y un plan de acción para evitar daños y deterioro de los hábitats, como así también para mejorar los hábitats y aumentar de la biodiversidad.

Fuente: Gastón Pepa (El Campo) – Cordobatimes.com