¿Se Termina La Era Del “GLIFO-PUEDELOTODO”?

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Ya son varios los reportes, de malezas tolerantes, y también las que han generado resistencia al glifosato.

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Una de las novedosas que le hace “piquetes” al famoso herbicida, es importada del mismísimo lugar de  su génesis. El Amaranthus palmeri, ya analizada y difundida por éste y otros medios de comunicación referidos al agro.

Entre otras características, ésta es una maleza difícil de diferenciar de el amaranthus quitensis “ataco o yuyo colorado”  en sus primeros estadios. Es decir hay que esperar a que se desarrolle para asegurar que se trata de la misma. En aplicaciones de glifosato,  el vástago verde perece, pero luego aparece el rebrote verde como consecuencia de que el control químico con éste producto no es efectivo.

Se sabe  que en EE UU todavía no le han encontrado la vuelta al control de este nuevo “yuyo”, y que ya representa un dolor de cabeza para los productores del País del Norte. A ésto se le suma, que todavía no hay un herbicida específico que pueda reemplazar al glifosato en éstos casos. De existir dichos principios químicos  promisorios para hacer frente a ésta como otras  malezas de difícil control; o son caros y/o de uso desconocido, o presentan en muchos casos incompatibilidades con las rotaciones previstas. Teniendo en cuenta todos éstos inconvenientes y aspectos,  no está mal que prestemos atención al fenómeno creciente de pérdida de sustentabilidad de la siembra directa como único método de cultivo.

Medidas plausibles de aplicar frente a esta realidad

Si bien en el campo no existen las recetas, se puede palear la creciente acumulación de problemas referidos a las malezas del siguiente modo:

Realizar un inventario  de las malezas presentes, de la cantidad de las mismas  y de sus estados fenológicos.

Evitar diseminar semillas a través de la infestación con maquinarias proveniente de otros campos, o lotes ( sembradoras, enfardadoras, cosechadoras).

Disminuir el uso indiscriminado y repetitivo del principio activo: Glifosato, y diversificar las aplicaciones de  moléculas herbicidas.

Hacer las pulverizaciones  en los momentos adecuados, de mayor sensibilidad de las malezas a los herbicidas y sin exceder las dosis recomendadas para cada caso.

Hacer un plan de rotación de cultivos, y de ser necesario, alternar agricultura con ganadería, para poder integrar y articular el uso de otras herramientas referidas al aspecto sanitario de los lotes como lo son:

-Utilizar cultivos perennes y densos, ocupando el espacio físico y competir de este modo con las malezas.

-Realizar labranza convencional y herramientas de control mecánico

( cultivadores, escardillos, rastras, etc.)

-Evitar que las malezas lleguen a producir semillas, utilizando la hélice o guadaña mecánica, y cortando el ciclo de reinfestación.

La actualidad se presenta, con circunstancias evidentes de problemas ambientales-agronómicos, que ya no se pueden disimular, y que son crecientes debido al mal uso y abuso de la modalidad de siembra directa a base de GLIFOSATO.

Es hora de chequear la posibilidad de realizar  cambios en  la agenda y paquete técnico-productivo , antes que suceda lo que nadie quiere: la pérdida absoluta de rentabilidad, y sustentabilidad de nuestros ecosistemas agropecuarios. No es cuestión de caer en extremos, tampoco de antinomias ideológicas y técnicas, sino de utilizar criterios que sean equilibrados y que contemplen todo el espectro de acción a la hora de solucionar los inconvenientes sanitarios y agronómicos de los cultivos.

Fuente: Gastón Pepa (El Campo) – Cordobatimes.com