Alarma en España por sismos provocados por una catástrofe ecológica

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Hace dos días un terremoto de 4.2 en la escala de Richter se registró en el delta el Ebro y causó pánico. Detrás está el “Proyecto Castor”, un emprendimiento que inyecta gas en cavidades rocosas.

 

Un  terremoto de 4.2 en la escala de Richter, el peor registrado, en una vasta zona mediterránea en el delta el Ebro, sacudió anteayer una zona que alcanza hasta Vinaroz  cercana a Castellón, en Valencia. El gran escándalo no se hizo esperar y el sismo se convirtió en todo en terremoto político.

Es que detrás del movimiento telúrico se encuentra una operación llamada “Proyecto Castor”, en el cual la empresa Escal UGS utilizaba desde 2007 el foso de una antigua explotación petrolífera submarina para inyectar 1.300 millones de metros cúbicos de gas en las cavidades rocosas ubicadas a 22 kilómetros de la costa. Se trata del primero y más grande almacén submarino de España.

La ola de sismos anteriores había creado temores que anteayer se convirtieron en pánico. “De repente las placas del techo de mi casa se pusieron a vibrar, note sacudidas, me lleve un susto tremendo”, explica Jordi  Delgado un farmacéutico de 36 años que vive en Alcanar (Tarragona) de Amposta, en las Tierras del Ebro.

“Estaba acostada y la cama vibro, también se movieron las ventanas, mi marido estaba sentado en el sofá y le temblaron las piernas”, evoca todavía atemorizada Tere García, de 30 años.

Los expertos indicaron que se trata del mayor terremoto registrado por el Observatorio del Ebro desde 1975. En menos de un mes se han producido 250 temblores de tierra. El sismo de anteayer  se sintió en los cimientos de muchas casas alarmando a los vecinos.

Ahora, se extiende la indignación y se piden responsabilidades. Cataluña y Valencia, las comunidades afectadas, prometen toda clase de iniciativas y responsabilizan al Ministerio de Industrias por dejar avanzar las actividades de inyección de gas en el lecho submarino que han terminado por provocar consecuencias lamentables.

Todo ha terminado en lo más parecido a una catástrofe ecológica que desencadenó 350 movimientos sísmicos de distintas magnitudes hasta culminar en el terremoto de 4.2 grados de anteayer. “Se trata de una actividad sísmica generalizada, según apuntan todos los indicios, por la inyección de gas en el subsuelo marítimo”, comentó un experto.

Resulta escandaloso a la luz del reciente terremoto y los movimientos anteriores que cuando se comenzó a hablar del “Proyecto Castor” varios especialistas advirtieran que el impacto ambiental podría resultar muy peligroso. Incluso las repetidas advertencias impulsaron la formación de un Movimiento en Defensa de los Pueblos el Ebro.

Las operaciones se han paralizado, según el Ministerio de Industrias, pero el gobierno catalán ha puesto en duda que no continúen y amenaza con emprender acciones legales para defender los intereses de los afectados. El Ejecutivo Valenciano ha puesto en marcha un plan de emergencia y ha decretado el “riesgo sísmico” en la zona.

Los municipios de Peñisola, Vinaros y Benicarlo han sido los mas afectados y sus alcaldes se reúnen con miembros del gobierno valenciano en las próximas horas. Juan Rueda, jefe del Servicio  de Detección Sísmica, señalo que “hay un enjambre de terremotos. En esta zona no había ocurrido uno de magnitud tan elevada como el de anteayer. “Por eso no descartamos nuevos sustos”, dijo un vecino de la zona del Ebro, en Cataluña, la más afectada.

 

Fuente: Diario Clarín