Alerta A Los Productores De Trigo, Por Brotes De Fusariosis De La Espiga

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Las zonas mas afectadas, con esta enfermedad, podrían ser, el centro de Santa Fe, el sud este de Córdoba y el Norte de Entre Ríos.

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Se han registrado importantes eventos infectivos. Existen pautas clave para lograr el éxito en el manejo de dicha enfermedad.

Síntomas y signos

Los síntomas difieren según la fuente de inóculo. En el caso de semillas infectadas, puede producirse la muerte de plántulas, que presentan una podredumbre cortical húmeda de color pardo-rojiza a pardo-clara. Este síntoma no es considerado de importancia en la Argentina.

La fase de la enfermedad que ocurre en la corona de las plantas se manifiesta más intensamente cuando las mismas se aproximan a la fase de maduración. Por lo general, en esta fase, se encuentra F. graminearum asociado con Bipolaris sorokiniana. Los tejidos de la corona son invadidos por el micelio presente en los restos del cultivo anterior, donde el hongo sobrevive. La tercera fase de la enfermedad es la que ocurre en los órganos aéreos, especialmente en las espigas. Gibberella zeae (teleomorfo) coloniza los principales componentes de las espigas. Las glumas presentan áreas pardo-oscuras en la base. Cuando la infección ocurre en la base del raquis toda la espiga se pone blanca. La sintomatología aparece en plantas aisladas o en manchones; puede atacar toda la espiga o a espiguillas por separado.

Agente causal

El agente causal de la fusariosis de la espiga de trigo aislado con mayor frecuencia en la Argentina es Fusarium graminearum Schwabe. F. graminearum posee una amplia gama de hospedantes, principalmente gramíneas, y su alta capacidad saprofítica le facilita colonizar rastrojos de especies no gramíneas como la soja. En los residuos de cosecha se forman los peritecios de G. zeae. , quienes con temperaturas y humedad adecuadas y en presencia de luz, maduran, liberando las ascosporas. Éstas son dispersadas por el viento y constituyen la principal fuente de inóculo para las infecciones primarias. Las conidiosporas de origen asexual, así como el micelio, son igualmente eficientes para la infección, pero a causa del mecanismo de dispersión solo las ascosporas tienen un rol preponderante en el proceso. El patógeno ingresa principalmente por las anteras en el estadio de floración, pero puede infectar por penetración directa o por estomas de la gluma, lemma, palea o raquilla. Luego coloniza el raquis y otras espiguillas.

Propagación

La perpetuación puede realizarse por medio del micelio alojado en los granos, glumas y restos del raquis en la siembra, por el micelio que sobrevive en los tejidos muertos en el suelo o por la forma peritécica que se encuentra en el rastrojo del cultivo del año anterior.

Condiciones predisponentes

Las epidemias severas se producen cuando el estado de floración y primeras etapas de formación del grano coinciden con períodos de precipitaciones frecuentes, elevada y continua HR, superior a 80% y temperaturas entre 20 – 30ºC. En condiciones óptimas de temperatura y HR continua (25ºC y >90% respectivamente), el período de incubación se reduce a solo dos días, incrementándose este período a medida que las temperaturas se alejan de la óptima.

Cómo se la predice mirando el ambiente

La Fusariosis de la espiga en trigo (FET), causada por Fusarium graminearum (Schwabe), es una enfermedad con fuerte dependencia a factores ambientales y su esporádica ocurrencia en la región Pampeana, han impulsado los trabajos nacionales de desarrollo de modelos de pronóstico de la enfermedad, con base meteorológica. Estos modelos buscan apoyar la definición de estrategias de manejo y toma de decisión de control químico. Para su desarrollo se citan dos métodos: a) fundamental: determinan relaciones causa- efecto, pueden utilizar cámaras con ambiente controlado para evaluar el efecto térmico y de la duración de mojado sobre la infección; b) empírico: surge del análisis de datos históricos de registros de enfermedad y condiciones ambientales en un sitio dado. Utilizando técnicas de regresión se han definido modelos predictivos empíricos de la incidencia de la FET, también se ha combinado la técnica empírica y fundamental para predecir el índice de fusarium (incidencia por severidad).

Enfoque empírico:

Región pampeana- subregión Centro: analizando información meteorológica y biológica histórica del INTA Pergamino se identificaron los factores ambientales asociados con la incidencia de la FET (IF%), cuantificando esta relación a través de una ecuación predictiva:

IncFET(%)=20,37 + 8,63 x NP – 0,49 x GD (Ecuación 1) donde NP: número de períodos de 2 días con registro de lluvia y humedad relativa >81% (día 1) y una humedad >= 78 % (día 2). GD: acumulación diaria del residual >26 °C y <9 °C en temperatura máxima y mínima respectivamente. Las variables se calculan en el lapso que va desde la aparición de las primeras espigas con anteras hasta acumular 530 grados día (acumulación de las temperatura medias diarias > a 0°C) (26 a 32 días)).

Región pampeana-subregión Norte: la ecuación 1 fue testeada y ajustada en otros sitios de la región pampeana. Al norte de la línea que incluye a M. Juárez-San Pedro la ecuación 1 solo cambia en la variable GD, la cual acumula el residual diario de temperatura máxima superior a 30°C.

Región pampeana-subregión Sur: hacia el sur de línea que incluye a La Plata-Las Flores-Bolívar-Pehuajo-Gral Pico, la variable GD tiene umbrales de 11°C y 30 °C (temperatura mínima y máxima) y el lapso susceptible se extiende hasta acumular 450 grados día.

Enfoque Fundamental-Empírico:

A través de un sistema con base meteorológica que combina elementos derivados de los enfoques empírico (ecuaciones) y fundamental (estudios en ambiente controlado), se estimó satisfactoriamente la evolución del Índice de Fusarium (incidencia% x severidad% / 100) a lo largo del período crítico del cultivo. Se definieron las relaciones funcionales entre la severidad de la enfermedad y las duraciones de mojado y temperaturas (enfoque fundamental) y entre el sustrato diario disponible para el patógeno (espigas con anteras) y un factor de acumulación térmica. A partir de registros diarios meteorológicos de estaciones convencionales, se establecieron las reglas de equivalencia (conclusiones derivadas del enfoque empírico) para definir el lapso de mojado y temperatura a usar en la función de la severidad. A pesar de que la FET es una enfermedad monocíclica cuyo inóculo inicial lo constituyen las ascosporas del hongo provenientes de los restos culturales, su severidad final resulta de infecciones múltiples originadas en episodios de inoculación ocurridos durante el período crítico del trigo, complicando su control químico. Este sistema de pronóstico fundamental-empírico permite cuantificar la evolución del proceso múltiple de infección (evento por evento). Para el lapso previo a cada evento infectivo, se esclarece la potencial acción sobre el Índice de Fusarium de una situación meteorológica pronosticada. Post inoculación, pero antes de la visualización de síntomas, se podrá realizar un control químico inmediato en función del valor acumulado del Índice de Fusarium y de la intensidad del último evento infectivo analizado.

Daños

La enfermedad puede provocar esterilidad de flores y la formación de granos poco desarrollados, arrugados y de bajo peso, en el caso en que este llegue a formarse, afectando los rendimientos y comprometiendo la utilización del mismo, dado las características toxicogénicas del patógeno.

Los granos infectados con suficiente tamaño y peso pueden sobrepasar los sistemas de clasificación de semilla y luego al ser sembrados en ciertas condiciones ambientales, fundamentalmente en suelos secos y cálidos, pueden desarrollar la enfermedad conocida como ”tizón de la plántula” que produce debilitamiento o muerte de las mismas, con la consiguiente reducción del stand de plantas del cultivo. El tizón de la plántula no tiene influencia en la fusariosis de la espiga. En esta última, el inóculo proviene fundamentalmente de peritecios formados en diferentes substratos, como se ha mencionado.

Manejo integrado de la enfermedad

-Cultivares resistentes

-Consideraciones agronómicas: rotación de cultivos, semilla sana y sistema de labranza.

-Control químico: el período de riesgo de pérdidas de rendimiento por enfermedades foliares que justifique la protección química comienza en el encañado y se prolonga hasta inicios de formación del grano. Las reducciones de rendimiento son mayores cuanto más temprano en el ciclo del cultivo se inicie el desarrollo epidémico de la enfermedad. Hasta la floración, las pérdidas se deben a la reducción del número de granos por espiga y del peso del grano, mientras que en infecciones tardías, el componente afectado es fundamentalmente el peso del grano.

Los mejores resultados se obtienen con aplicaciones terrestres y volúmenes de agua no inferiores a 200 l/ha. En caso de ser inevitable el tratamiento aéreo, éste debe realizarse con un caudal mínimo de 15 l/ha, debido a que gran parte del éxito del tratamiento se debe a un completo mojado de las espigas y por lo tanto de las anteras, sitio principal de penetración del patógeno.

-Principales principios activos: Azoxystrobin + Tebuconazol; Benomil; Carbendazim; Carbendazim + Epoxiconazole; Difenoconazole curasemilla; Flusilazol + Carbendazim; Flutriafol; Flutriafol curasemilla; Ipconazol; Kresoxim-metil + Epoxiconazole; Metconazole Metil tiofanato; Procloraz Procloraz + Tebuconazol; Tebuconazol; Tiabendazol; Tiram curasemilla; Tiram + Carbendazim; Tiram + Carbendazim + Iprodione; Trifloxystrobin + Tebuconazol; Triticonazol.

Como conclusión, se puede afirmar que ninguna medida de control en forma aislada es totalmente eficaz. Para lograr un cultivo sano con capacidad de expresar su máximo potencial deben considerarse los distintos aspectos mencionados en un manejo integrado de las enfermedades.

Fuente: Gastón Pepa (El Campo) – Cordobatimes.com