Alerta por ataques severos de arañuela en soja

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Alimento, calor, escasez de lluvias y reguladores biológicos, un combo para la proliferación de una de las plagas del cultivo de soja, como lo es la arañuela.

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La falta de agua que afecta a productores argentinos, en una amplia zona del país, debilita las plantas de soja y trae consigo el avance de determinadas plagas que dañan aún más el cultivo. Es el caso de la arañuela roja, presente en la mayoría de los campos del sudeste de Córdoba, NE de La Pampa y NO de Buenos Aires, como también en  zona núcleo. Según diferentes especialistas, hay que defender las hojas que han quedado en las plantas y por eso aconsejan el monitoreo y eventual control químico.

La actual campaña sojera viene golpeada por una sequía pronunciada, y a raíz de eso cada problema puede generar un daño mayor. En condiciones normales de humedad la planta de soja puede llegar a defenderse de la arañuela, pero en cultivos que están con poca agua, tanto la arañuela como los otros insectos se tornan doblemente complicados. El daño que ocasiona esta plaga es la deshidratación por el raspado de la “piel” de la hoja. Cuando empieza a lastimar lo hace por la base del folíolo y la hoja se vuelve amarillenta. Cuando el daño es severo la hoja se vuelve marrón. Además, la arañuela teje una tela sobre las hojas que se transforma en una barrera mecánica que dificulta el control químico.

Ciclo biológico 

Nombre vulgar o común: Arañuela roja.

Nombre científico: Tetranychus urticae

La araña roja vive generalmente agrupado en colonias en el envés de las hojasProduce hilos de seda en gran cantidad, que le sirven de refugio frente a depredadores y acaricidas. Además se crea un microclima que le protege de condiciones ambientales desfavorables. Posee un ciclo de vida muy rápido, en condiciones óptimas completa una generación en 10 días. Tras la eclosión, los ácaros pasan por varios estadios inmaduros móviles: un estado de larva y dos o tres estadíos ninfales (protoninfa, deutoninfa y en caso de existir tritoninfa). Durante la muda el ácaro permanece inmóvil y fijo al sustrato. De la última muda emerge el adulto.

Ciclo biológico de Tetranychus urticae ( arañuela roja)

Ciclo biológico de Tetranychus urticae ( arañuela roja)

 

La falta de lluvia de manera prolongada agrava la situación

La persistencia de días sin buenas precipitaciones y altos registros térmicos acentúa la condición de sequía favorable al desarrollo de la plaga, y

cuando el exagerado calentamiento de suelo y aire provoca corrientes convectivas y vientos que favorecen la dispersión de las arañuelas. Todo

ello genera un crecimiento exponencial de su población y una rápida difusión de la plaga dentro y entre lotes. Con tal situación, también

será exponencial la rapidez del amarronado de las hojas, síntoma que indica un estado de la planta ya difícil de volver hacia atrás por más que las arañuelas sean bien controladas.

 

Un ácaro que no desaparece con la lluvia
Si bien muchos creen que la aparición de lluvias  podría generar un nuevo escenario, los especialistas de Syngenta recomiendan no relajarse. “Cuando la arañuela se instaló en el cultivo no desaparece aunque cambie la condición hídrica: esta plaga permanece en los estratos inferiores. Si la situación hídrica es buena, el cultivo crece y se puede convivir con ella durante un tiempo más hasta buscar nuevas estrategias de control. Pero ni la arañuela ni el trips desaparecen porque llueva”, afirma Mariano Granetto, integrante del equipo de Servicio Técnico Syngenta en el sudeste de Córdoba. En ese sentido, Cacciavillani agrega: “La lluvia lavó la cara al cultivo y esto no debe ser visto como el fin del problema, ya que en el mejor de los casos quedaran los huevos para iniciar un nuevo ciclo de ataque”.
Monitoreo

Existen diversas metodologías propuestas para determinar umbrales de daño, sin embargo son métodos muy engorrosos y habría que terminar en el “oculista” luego de aplicarlos al pié de la letra. Lo más practico y efectivo es revisar a grandes rasgos la ubicación de la plaga sobre el cultivo.

Mientras las colonias estén en el tercio inferior no habrá necesidad de control. Pero si comienzan a encontrarse colonias de arañuelas en el tercio medio de la planta y/o se detecta la formación de tela en sus folíolos, o ya se encontraran síntomas iniciales de amarronado en el tercio inferior, será imperiosa la inmediata adopción de una alternativa eficiente para el control de esta plaga.

Estrategia de control:

Inicialmente el grueso de las fuentes de infestación de arañuelas está en los bordes de los lotes, fundamentalmente sobre malezas  existentes debajo  y  en  el sector  externo  a  los  alambrados,  en  banquinas  o  cunetas  y  costados  de  los  caminos,  así  como  en situaciones
potencialmente más peligrosas cuando la soja linda con lotes de alfalfa y tréboles.

Ante tal situación, y sobre todo ante la presencia de condiciones pre‐disponentes para su desarrollo y difusión, conviene realizar una aplicación sólo perimetral a los lotes de soja, tratando también de cubrir varios metros de su alrededor donde las arañuelas estén concentradas en sus circunstanciales hospederas. De no cambiar radicalmente las condiciones de estrés hídrico, repetir las aplicaciones perimetrales semanalmente.

Dicha estrategia preventiva basada en tratamientos perimetrales, con arañuelas presentes en las borduras o en lotes con trébol o alfalfa linderos, ha permitido un significativo ahorro de insecticidas a quienes la implementaron en años anteriores. Además contribuye a proteger el normal desarrollo de la fauna benéfica dentro del lote, y al menos lograr una demora de la explosión de la plaga e invasión al cultivo.

En caso de plantas sufridas que han perdido hojas, la recomendación es actuar con productos acaricidas y defender las hojas que quedaron de otros insectos defoliadores como las isocas, ya que son las hojas las que definirán el rendimiento.

“Cada año aprendemos algo nuevo en relación con las plagas, pero lo que sí tenemos claro es que un cultivo con buena disponibilidad de agua y buen desarrollo puede tolerar mejor el ataque de insectos. En esta campaña, una pequeña defoliación causada por un ataque incipiente de medidora o arañuela puede pasarnos la factura a cosecha”, afirma Cacciavillani.

Qué aplicar y en qué condiciones:

Según los especialistas, lo mejor es aplicar con alta humedad relativa y esto ocurre durante las primeras horas de la mañana. Si esto no se puede lograr se deben utilizar aceites y otros coadyuvantes para menguar efectos adversos.

El producto químico específico acaricida por excelencia es la abamectina, como lo es por ejemplo el producto comercial de Syngenta denominado: Voliam Targo. El mismo está autorizado y  registrado para control de arañuelas en soja y asegura un eficiente control más una alta persistencia si se aplica en los inicios de los ataques de la plaga.

Otras características de Voliam Targo:

Es un insecticida foliar de amplio espectro que contiene dos ingredientes activos con distinto modo de acción, la abamectina, que estimula la liberación del neurotransmisor provocando que el flujo de iones de cloro interfieran con los impulsos nerviosos de las células ocasionando que los insectos no se alimenten y el clorantraniliprol, que pertenece al grupo de las diamidas antranilicas, que activa el receptor Ryanodina generando una liberación descontrolada de calcio y paralizando los músculos de los insectos.

Fuente: www.syngenta.com.ar

Otras alternativas de control químico

Durante la campaña 2008/09, que tuvo un alto impacto de arañuelas en toda la región pampeana pero fundamentalmente en las provincias de La Pampa, Buenos Aires y Entre Ríos, fueron ampliamente usados por parte de los productores los activos Clorpirifós y Dimetoato.

Generalmente a las dosis de 600 cc/ha, ambas alternativas insecticidas con buena acción sobre arañuelas, pero con limitado poder residual. Estos productos fosforados a la dosis mencionada muestran una residualidad no mayor a la semana en el caso del Clorpirifós, y no mayor a los 10 días en el caso del Dimetoato. Abamectina en cambio presenta algunos días más de residualidad. También es cierto que en dicha campaña la gran mayoría de los tratamientos no se realizaron oportunamente, ya que muchos lotes estaban pasados y con una densidad poblacional tan grande que aún en casos de buena eficiencia de control la población remanente todavía resultaba importante, transformándose la misma en una fuente de  infección, in situ llegando en pocos días a prácticamente la misma cantidad existente previo al control (incremento de la densidad facilitado por su rápida o alta tasa de reproducción).

La rápida re‐infección en lotes tratados contra arañuela, entre diversos factores, fue favorecida en muchos casos por falta de adecuada observación, ya que la mayoría de los tratamientos se realizaron sin tener en cuenta la presencia de huevos de arañuelas, fáciles de

visualizar en la cara inferior de los folíolos. Al usarse productos de escasa residualidad, acortada aún más por deficiencias de aplicación, permitieron después de la semana de aplicado los lotes, el rápido desarrollo de nuevas poblaciones de arañuelas como resultado de

la eclosión de los huevos que estaban presentes al momento del primer tratamiento con insecticida.

Respecto al uso del Dimetoato, debemos tener presente las condiciones de la soja en cuanto a su actividad fisiológica o circulatoria ya que se trata de un insecticida sistémico, y por ende su sistemia en el vegetal dependerá de lo activo que éste se encuentre. Por ejemplo, en el caso de cultivos

que estén muy “parados” por la seca, debiera descartarse el uso de un insecticida sistémico.

Control biológico

Existen diversos enemigos naturales de la arañuela roja, con distintos grados de efectividad. El consejo es tratar de evitar el uso de insecticidas de amplio espectro del volteo, como lo es el clorpirifós por ejemplo, ya que junto a la plaga controlada también padecen los reguladores biológicos. Dentro de los  enemigos naturales, el ácaro fitoseido Phytoseiulus persimilis, realiza una buena acción de control de las poblaciones de T. urticae.

Amblyseius californicus es otro ácaro depredador de T. urticae . También se alimentan de arañuelas, las hormigas coloradas chiquitas,

(Solenopsis sp.) y éstas últimas han padecido debido al uso indiscriminado de insecticidas para el control de oruga bolillera (otra plaga de la soja).