Cafés literarios, cada vez más populares

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En los últimos años, se abrieron más lugares que incluyen en su propuesta gastronómica la opción de la literatura como acompañamiento. De a poco, se suman nuevos clientes a estos ya habituales espacios. Los días fríos o lluviosos, ideales para ir.

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Por María del Mar Job

Un lugar calefaccionado, una taza de café caliente, un espacio tranquilo, una silla o sillón cómodo y un buen libro son una excelente combinación para muchos amantes de la lectura.

La buena noticia es que, de a poco, se suman más espacios en la ciudad de Córdoba que ofrecen esta opción.

Los cafés literarios conjugan dos grandes placeres: degustar una rica merienda o desayuno (café, té, medialunas y criollos son los preferidos, pero el abanico es mucho más amplio) y leer un buen libro o un fragmento que deje expectante al lector, quien quizá luego se decida a comprarlo.

“Los clientes pueden leer en las mesas los libros y quienes quieran comprar, lo compran”. Así resumió el sistema del café literario Juan del Campillo, dueño de Café del Alba (9 de Julio 482), que abrió en noviembre de 2012 y los cordobeses lo recibieron bastante bien.

Juan contó que su sueño era tener una librería, pero le iba a ser muy difícil arrancar, fusionó la cafetería con una gran biblioteca que ofrece principalmente ediciones locales.

Los días fríos o de lluvia invitan a refugiarse en estos espacios tranquilos, con música que acompaña la lectura, la luz justa y, por lo general, con una cálida decoración.

“Estos días más frescos fueron una locura, el martes se llenó”, agregó Del Campillo y admitió que algunos clientes pueden pasar horas sentados leyendo con sólo un café.

“Gente allegada a mí que tiene bares me dice que lo ideal es que haya una rotación rápida, nosotros disfrutamos cuando viene gente y se queda leyendo un rato, quizás económicamente no es bueno, pero si la gente se siente a gusto leyendo y no se siente apurada, por lo general vuelve”, aseguró Juan.

A unas cuadras, se encuentra La Novena de Julio (9 de Julio 739), otro café-restaurante que dedicó un espacio para la lectura. Este caso es diferente, ya que los libros sólo son para ser leídos y no comprados, con un sistema más cercano al de una biblioteca.

“Hace cinco meses abrimos el espacio de la biblioteca, lo armamos con donaciones de la gente. Nos ha traído muy buenos resultados, a la tarde viene mucha gente a tomar algo y leer un libro”, contó Rodrigo Silva, dueño de este negocio.

El perfil de los clientes-lectores es muy amplio, ya que llegan tanto jóvenes como adultos de todos los barrios a consultar por libros. A todos los une el placer por la lectura.

Pioneros

Uno de los espacios pioneros en materia de cafés literarios fue El Ateneo (avenida General Paz 156). Esta gran librería abrió sus puertas en Córdoba en el año 2000.

Desde Buenos Aires, El Ateneo traía una nueva propuesta: los clientes podían tener la posibilidad de leer algunas hojas del libro en un espacio cómodo, acompañado por un café, antes de elegir cuál comprar.

“La estructura de cafés literario lo traía de Buenos Aires, el primero que abrió allí fue sobre la calle Florida, que cumplió 100 años”, repasó Mariana Trotta, gerenta de El Ateneo.

Este espacio es muy concurrido y el más conocido por los lectores. En este momento, la cafetería está en remodelación, pero será reinaugurada en unos meses.

Sin embargo, el espacio con cómodos sillones para leer sigue disponible y es muy utilizado por los clientes.

Unos abren, otros cierran

Una nueva cadena de heladerías suizo-alemana también se sumó a la movida literaria. Las heladerías (que también son cafeterías) Wöllen comparten su espacio gastronómico con una librería.

“La primera franquicia que se abre en el mall de barrio Jardín es la que innova con la incorporación de la librería y luego las otras siguieron con el concepto”, explicó Paula Brizuela, encargada del local de barrio General Paz (25 de Mayo y David Luque).

El primer piso del local de barrio General Paz tiene sus paredes copadas de libros nuevos, listos para ser ojeados, leídos y comprados.

“El objetivo de la librería es la venta, en el primer piso tenemos el espacio de la librería con mesas donde se puede consumir, en el caso de algún cliente que esté interesado en algún libro puede ojearlo, consultar precio y nosotros lo asesoramos”, añadió Paula.

Mientras nuevos cafés literarios abren, otros cierran como es el caso de Espacio Cultural, la librería de Dinosaurio Mall, donde ya no se tiene la opción de compartir un café junto a un libro, ya que la cafetería se tercerizó hace dos años y se convirtieron en dos espacios diferentes.

Puntos de vista

Carolina Sella (21). Estudiante Comunicación visual. “Es la segunda vez que vengo, me parecen buenísimos estos lugares”.

Florencia Macario(19). Estudiante de cine. “Suelo venir con mi novio a desayunar. Leo revistas y libros de cine”.

Giuliana Romani(19). Estudiante de turismo. “Me parece una muy buena idea, porque te acerca a la literatura”.