Como en 2001, Buenos Días cierra locales por saqueos

0
165

Las bocas ubicadas en barrios San Lorenzo y Deán Funes no reabrirán sus puertas. Lo mismo le pasó hace 12 años en 1° de Mayo. El dueño de la cadena dice que no supera que le hayan robado los clientes.

cortes

Por Rubén Curto

principios de la década pasada, el empresario Benjamín Blanch, propietario de supermercados Buenos Días, ampliaba su cadena tras adquirir cuatro bocas de expendio a un colega. Pero a la vuelta de una docena de años, y a fuerza de saqueos y daños, de esas cuatro hoy sólo queda en pie una.

En 2001, a poco de ocurridos los desmanes que luego terminaron con el gobierno del presidente Fernando de la Rúa, Blanch decidió cerrar el local ubicado en Talacasto y Almagro, de barrio 1° de Mayo. “Hubo intentos de saqueos y el clima no era el mejor. Optamos por cerrar”, recuerda.

Un trance similar, aunque mucho más grave, atraviesa ahora que decidió también bajar las persianas en dos locales que fueron literalmente destruidos en la revuelta que sufrió la ciudad de Córdoba hace dos semanas.

Se trata de bocas relativamente chicas, ubicadas en Cangallo y Sánchez de Bustamente, de barrio Deán Funes, y en Martín Zapata 4560, de barrio San Lorenzo, sudeste de la Capital.

El único súper Buenos Días que queda en pie de los cuatro abiertos en 2001, está en calle Agustín Garzón, en el corazón de barrio San Vicente. Y se salvó de milagro.

“Está a solo cinco cuadras de un Cordiez que destruyeron, pero en este caso me salvaron los vecinos, que ahuyentaron a los saqueadores, sobre todo por la actuación de policía retirado”, señala Blanch.

Un cálculo preliminar del empresario marca que las pérdidas materiales rondan en su caso los 2,8 millones de pesos. “Pero lo que más duele es el daño moral. Me siento muy mal”, remarca.

Para Blanch, el golpe anímico de ver a sus propios clientes saqueando sin piedad y destruyendo sus supermercados, no tiene punto de retorno. Por eso decidió cerrar los locales de barrios Deán Funes y San Lorenzo.

“Mi gente me dice que me apresuré, pero a esta edad me llevo más por los sentimientos que por el criterio comercial. No podía seguir allí. Se me hizo carne que a esos dos locales los perdí”, analiza.

“Las imágenes (de las cámaras de seguridad) nos muestran a vecinos que venían todos los días. Algo se rompió. Podríamos abrir nuevamente, pero hemos perdido el interés en esa zona. Estamos muy dolidos. Fue un ensañamiento total y no quedó nada”, explicó el empresario.

También aclaró que piensa reabrir esos dos súper en otros puntos de la ciudad que todavía no definió, como tampoco están firmes los plazos para ese relanzamiento.

No obstante, como saldo a favor remarca que pese a todo “no hubo suspensiones ni despidos” ya que los 20 empleados afectados a los dos locales saqueados fueron reubicados en otras sucursales.

Su caso es el único de un supermercadista que decide no reabrir locales tras los recientes saqueos. En la Cámara de Supermercadistas, de la cual es vicepresidente, hay otros damnificados, pero ninguno llegó a esa decisión extrema.

La cadena Cordiez, por ejemplo, tiene cuatro bocas en reparación por los daños, pero su intención es reabrirlas.