Con un ojo en Macri, Massa volverá a pararse entre el Gobierno y la oposición

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Triunfo y beso. Massa, con su mujer, el día que ganó las legislativas.
Triunfo y beso. Massa, con su mujer, el día que ganó las legislativas.
Triunfo y beso. Massa, con su mujer, el día que ganó las legislativas.

La estrategia del jefe del Frente Renovador. Hará su lanzamiento en setiembre. Viaja a EE.UU. y a Londres.

 

Cambia Sergio Massa. O vuelve a ser el que fue en el despertar de la campaña pasada, cuando decidió romper con el kirchnerismo y encaró por lo que él llamó la ancha avenida: un camino por el medio entre el discurso del oficialismo y la oposición. Porque, decía Massa entonces –y dirá a partir de ahora– ni todo está tan mal ni todo está tan bien . El olfato político que muchos le adjudican –y del que él se jacta– quizá le falló en los últimos tiempos. No pudo controlar la tentación que le despierta a menudo inmiscuirse en la interna del PJ, empezó a pelear el voto que parecería tener consolidado Daniel Scioli y le abrió un hueco a Mauricio Macri para poder crecer.

“Soy lo nuevo, lo distinto, el futuro”, dice Macri. Massa enfurece: siente que le arrebatan el pilar de su discurso. Por eso apuesta a un golpe de timón: “Es por el medio, vamos a ir por el medio ”, cuentan a su lado. La estrategia es: ubicar a Macri en el rol de opositor rabioso y a Scioli como el principal defensor del modelo K. Creen que eso los ayudará a sumar sectores progresistas e independientes.

“ Hoy son todos guapos, pero el que puso el cuerpo cuando se hablaba de perpetuidad de Cristina fui yo ”, dice Massa en charlas privadas. Cree que él y solo él desvaneció el sueño de Cristina y confía que sigue primero en las encuestas pero asume que la ventaja es menos generosa que la que llevaba.

Massa ya tomó la decisión de lanzar su candidatura a presidente en setiembre, lo que quiere decir que, por primera vez, dirá con todas las letras que trabaja para suceder a Cristina. En agosto hablará de su propuesta en Estados Unidos e Inglaterra y en octubre sacará su propio libro para contar su vida y qué haría en 2015. “Sergio está primero sin haber dicho que quiere ser presidente, sin hacer publicidad y sin poder mostrar gestión. Lo que viene es todo ganancia”, se imaginan en Tigre. Los más entusiastas suponen que arrancan con un piso deentre 26 y 30 puntos. Massa habla pestes de los encuestadores que lo dan en baja. Aún conserva en su archivo, con cierto rencor, frases y cifras de encuestadores reconocidos que se equivocaron (él dice que jugaron sucio) el año pasado.

El diputado debate dos fechas para el lanzamiento (es un estudioso de la agenda política y mediática) y analiza alternativas: “Va a ser una cosa distinta. Quiero ideas”, les ha pedido a sus asesores. En el equipo trabajan desde el estratega peruano, Sergio Bendixen, hasta el publicista Ramiro Agulla, aquel que instaló el célebre spot “dicen que soy aburrido”, con De la Rúa como protagonista. El acto también formará parte de lo que Massa aspira a mostrar: algo innovador, lejos de los aparatos y de cuestiones que el electorado pueda llegar a asociar con “la vieja política”.

Se terminó de convencer de retomar la senda discursiva de 2013, cuando Bendixen analizó con él los últimos números: “El 69% de la gente no te elige por ser peronista. Dice que te votaría porque que tú representas el futuro y a la clase media ”, le dijo el peruano. Massa piensa que su núcleo duro de votantes está allí, en la clase media. “En los últimos tiempos me dejé llevar por la interna del PJ”, se le oyó razonar. No es tan común que Massa reconozca errores.

 

Fuente: Diario Clarín