Desde Villa María, el sueño de ver al Papa

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mundo-3-aSon dos matrimonios que viajaron con sus hijos pequeños. No se conocían de antemano, pero en Río descubrieron que tienen muchas cosas en común.

 

Río Janeiro. Son dos matrimonios jóvenes que, pese a no conocerse de antemano, tienen varios puntos en común. Son cordobeses, se enamoraron en reuniones y retiros parroquiales, se casaron, fueron padres y ahora viajaron a esta ciudad para participar del Encuentro Mundial de la Juventud, con sus hijitos de apenas 1 año.

Ahora también los une otro lazo indisoluble: su amor por Francisco.

Martín Cravero y Anabela Bringas, sostienen en sus brazos a Luisa de apenas 10 meses. Son de Olaeta y viajaron junto a la delegación de la diócesis de Río Cuarto. Sebastián Cañas y Vanesa López siguen de cerca a Tobías, quien ensaya sus primeras piruetas como novel “caminante”. Viven en Villa María y viajaron con la delegación de esa ciudad.

Resistencia familiar. Ambas parejas se ríen, porque a pesar de que no se conocían, padecieron los mismos reproches familiares, cuando anunciaron que viajarían a esta ciudad con sus niños tan pequeños. Los abuelos se opusieron con fuerza, pero nada los detuvo. “Apenas resolvimos con Sebastián que íbamos a venir, yo dejé en claro que sin mi hijo no viajaba. Tuvimos algunas resistencias de parte de los abuelos, pero acá estamos, felices, porque estamos logrando el sueño de ver y escuchar la palabra de nuestro papa Francisco”, argumentó Vanesa con firmeza.

Los Cravero también pasaron por la misma situación. Resistencia de los abuelos, pero hoy cuentan que están muy bien alojados, mientras Luisa hace algunas monerías en sus brazos. Por tener niños pequeños, la organización de estas jornadas no los enviaron a lugares comunes como parroquias o clubes. Fueron acogidos por dos familias en la zona de Guaratiba, a más de 40 kilómetros del centro de Río, pero los jóvenes no se quejan y se muestran agradecidos a los brasileños que los recibieron.

“Nos tratan muy bien y no tenemos más que palabras de agradecimiento. Era un riesgo venir con un niño tan pequeño, pero afrontamos el desafío. Además, vamos a recibir el premio mayor cuando mañana (por hoy) podamos ver al Papa”, señaló Sebastián, un joven neurocirujano.

Ambos matrimonios están alojados en la zona aledaña al campus Fidei, donde se realizará la misa de despedida, el próximo domingo.

Los jóvenes esperan con ansias ese momento y también el que vivirán hoy al mediodía, cuando el Papa reciba a los argentinos. Y están felices de compartir esto con sus niños.

 

Fuente: Diario La Voz del Interior