El campeón menos pensado de la doma

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Néstor Fernández, de Puerto Madryn, se fue en 2010 con siete vértebras quebradas. Ahora pudo consagrarse en Bastos con encimera lisa. Completaron el podio Ricardo Pucheta en Crina limpia y Cristian Barberis en Gurupa surera.

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Por Claudio Minoldo

La  final del campeonato de jineteada de Jesus María 2014, que este año estuvo para alquilar balcones por la gran cantidad de lesionados de consideración, finalmente consagró a Ricardo Pucheta en Crina limpia, a Cristian Barberis en Gurupa surera y a Néstor Fernández en Bastos con encimera lisa, quienes representaban a Jesús María, Córdoba, y Chubut, respectivamente. La consagración de los nuevos campeones ocurrió antes de la televisación ya que comenzaron a largar caballos alrededor de las 20.

De los tres, el que compitió en Bastos con encimera lisa podría considerarse el campeón menos pensado. El hombre de Puerto Madryn, Néstor Fernández, se fue en 2010 de este ruedo con una lesión importante cuando un reservado lo apretó contra un cartel y le quebró siete vértebras.

Fernández no pudo volver a jinetear hasta 2012 y cuando venía para acá le dijo a su médico: “De allá me vuelvo con la rastra (de campeón) y te la voy a regalar”, sin saber que iba a lograr la consagración. “No vine a ganar, vine a montar nomás, a tratar de hacer las cosas bien, y con muchísima suerte con los caballos. De modo que cuando me preguntan qué se siente ser campeón no sé ni qué decir porque no venía ni preparado a hablar con los periodistas”, narró el chubutense que fue la revelación de este campeonato.

Antes se había consagrado Pucheta arriba del reservado La Esperanza de Vega que, aunque no fue muy bueno, ofreció el juego suficiente y le dio el puntaje que necesitaba para el tricampeonato ya que el de Sauce, provincia de Corrientes, también salió campeón en 2012 y 2013. “Lo importante es que terminamos enteros, físicamente bien, y volver sano para el rancho porque son diez días de jineteada en los que corremos siempre un riesgo grande arriba de los potros. Cada año tenemos más emoción; fueron tres años consecutivos que me hacen sentir más que orgulloso”, señaló a poco de saber que retenía el título.

Poco antes de que comience la televisión, Cristian Barberis, hijo de Roque y hermano de Franco -también campeones en este festival- se jugaba su consagración arriba de La Festivalera de Trossero, un animal que le dio un enorme trabajo y al que costó una enormidad atarlo al palenque dos. Visiblemente emocionado, Cristian también se mostró satisfecho con lo hecho: “Si se tiene que dar se da y, gracias a Dios, me tocaron caballos lindos y pude terminar sano. Acá la experiencia vale mucho porque son diez noches muy difíciles. Mi padre fue campeón, mi hermano también, y ahora me tocaba a mí así que estoy contento más que nada por eso”.