El difícil regreso a clases tras la guerra en Gaza, con escuelas destruidas y aulas baleadas

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Más de 70.000 chicos volvieron a las clases y se encontraron con más consecuencias de la guerra.
Más de 70.000 chicos volvieron a las clases y se encontraron con más consecuencias de la guerra.
Más de 70.000 chicos volvieron a las clases y se encontraron con más consecuencias de la guerra.

Más de 70.000 chicos volvieron a los colegios con dos semanas de retraso tras el fin de unas vacaciones de verano marcadas por la violencia; la ofensiva israelí destruyó 24 establecientos y dañó 124; los maestros darán asistencia psicológica.

 

CIUDAD DE GAZA.- Los chicos volvieron ayer a clases después de sus peores vacaciones de verano. El ciclo lectivo comenzó oficialmente en la Franja de Gaza con un retraso de dos semanas, con una enorme destrucción en los colegios que dejó la última ofensiva israelí.

Más de 700.000 niños de la empobrecida franja palestina llegaron hasta sus aulas esquivando las toneladas de escombros que dejó la ofensiva israelí, que entre otros edificios se llevó por delante 24 escuelas y causó daños a otros 124, según cifras del Ministerio de Educación.

“Estamos haciendo todo lo que está en nuestra mano también para resolver el problema de las personas desplazadas que se refugiaron en los colegios”, precisó un comunicado de ese Ministerio.

La agencia de la ONU para los refugiados palestinos (Unrwa, por sus siglas en inglés) anunció que prácticamente todos los colegios en la Franja de Gaza abrieron ayer sus puertas, salvo en la localidad de Beit Hanún, en el norte del enclave, donde una decena de escuelas aún sigue siendo refugio de desplazados.

“Los intentos para convencer a los residentes desplazados para que se concentren en tres colegios y evacúen otros siete han resultados infructuosos”, afirmó Adnan Abu Hasna, responsable de prensa de la Unrwa, organización en cuyas aulas estudian unos 200.000 alumnos, de ellos unos 10.000 en Bet Hanún.

ESCUELAS-REFUGIO

Durante los casi dos meses de conflicto armado con Israel, la franja fue blanco de intensos bombardeos por tierra, mar y aire, que según cálculos locales, afectaron a alrededor de 20.000 construcciones y unidades de viviendas.

Miles de residentes se vieron obligados a abandonar sus hogares y buscaron refugio en colegios regentados por esa agencia de la ONU, que quedaron atestados y a duras penas pudieron dar cabida al cerca de medio millón de desplazados, según denunciaron funcionarios de ese organismo.

Tres semanas después, aún quedan decenas de miles de desplazados por los 360 kilómetros cuadrados sobre los que se extiende el enclave que controla el movimiento islamista Hamás, y los escombros siguen siendo el paisaje de cualquier viandante, sobre todo, en el norte, sur y este de la franja.

Ziad Thabet, el subsecretario del Ministerio de Educación en Gaza, explicó que la primera semana la dedicarán los docentes a ofrecer asesoramiento psicológico a los menores después del trauma que han sufrido este verano, y que la mayor parte del tiempo habrá actividades recreativas.

La ofensiva israelí, la más dura desde 1967, costó la vida a 2100 palestinos, entre ellos más de 500 menores, y dejó un balance de 11.000 heridos.

La apertura del año escolar se ha visto también ensombrecida por la muerte de 22 funcionarios del Ministerio de Educación durante la guerra.

Apenas días después de que se alcanzara un alto el fuego en la zona el 26 de agosto, el curso lectivo comenzó en Cisjordania, pero en la franja se había visto retrasado debido a la destrucción y la falta de medios y preparación de los colegios.

La Argentina envía ayuda. Cascos Blancos, dependiente de la Cancillería argentina, envió un cargamento de 564 kilos de medicamentos y pastillas potabilizadoras de agua a la Franja de Gaza, que serán utilizados para atender a los heridos en los hospitales del enclave afectado por la guerra.

 

Fuente: Diario La Nación