El maní cordobés ya se cotiza mejor que el origen estadounidense

0
156

Agroindustrias. Europa paga un plus de hasta 100 dólares por tonelada. El sector se consolida como el mayor exportador.

suple-campo

arollan's picturePor Alejandro Rollán

Con menos de 40 años de existencia, la industria manisera en la provincia de Córdoba ratifica su liderazgo a nivel internacional. Además de ser la principal responsable de que hoy el maní argentino sea el más comercializado del mundo, también ha contribuido a que el precio internacional del origen local se encuentre por encima del grano estadounidense, algo impensado por los pioneros del negocio allá por mediados de la década de 1970.

De la mano de las inversiones y de la adopción de procesos tecnológicos, el maní industrializado en la provincia se vende ahora durante los 12 meses del año. Atrás quedó la posición dominante que mantenían los importadores europeos, el principal destino del producto, que sacaban provecho de una abundante oferta nacional concentrada entre mayo y diciembre.

El crecimiento en la incorporación de los depósitos de frío fue clave. Con la tecnología, el producto ganó en mantenimiento y también en cintura comercial. “Antes, el trader europeo compraba el maní y era él quien se lo vendía al manufacturero. Ahora le vendemos en forma directa al manufacturero y éste sabe sobre la trazabilidad del producto que compra y de las normas de calidad que se aplican en su elaboración”, afirmó Luis Macario, presidente de la Cámara Argentina del Maní (CAM), durante una recorrida que la La Voz del Campo realizó por la zona núcleo manisera de la provincia.

Esta mejor relación con los compradores europeos le ha permitido al maní argentino obtener un plus de valor respecto del estadounidense, histórico formador de precios en el mercado manisero internacional. “Estados Unidos siempre vendió su maní por encima de Argentina y hoy eso se revirtió. Hay un plus de hasta 100 dólares por tonelada para el maní argentino. Esto tiene que ver con una industria que es una proveedora sustentable con un producto de calidad, que cumple con sus compromisos y con las necesidades del importador en cuanto a envases y demás requerimientos. En estos aspectos, Estados Unidos es menos flexible”, sostuvo Macario.

Bien provistos

Mientras esperan por las lluvias para terminar de definir la intención de siembra de la actual campaña, la industria trabaja a buen ritmo en el procesamiento de la cosecha pasada. La sequía durante el último verano no fue buena para los rendimientos, a pesar de que la apuesta del sector había sido crecer en superficie.

“A nivel de producción tuvimos un volumen similar al ciclo pasado, pero al haber un rendimiento menor, la calidad también disminuye”, agregó Javier Martinetto, vicepresidente de la Cámara y representante de Aceitera General Deheza (AGD) dentro de la entidad empresaria. A partir de este escenario, la oferta exportable de maní argentino será menor a la del año anterior.

“Estamos estimando una producción entre 15 y 20 por ciento menos en volumen. El año anterior terminamos con un producción exportada de 508 mil toneladas de maní confitería, blanchado, partido y tostado. Para este año estamos previendo entre 420 mil y 430 mil toneladas”, sostuvo Macario, director de la empresa Gastaldi Hermanos.

La competencia que le generan la soja y el maíz ha llevado al maní a expandir su frontera más hacia el sur. Además de la producción que desde hace varios años se realiza en Salta, el maní ha desembarcado también en el norte de La Pampa y San Luis. “La idea de buscar otros lugares de producción no es a los fines de ganar en superficie sino en rotar mejor los suelos para aumentar los rendimientos”, aclaró Martinetto.

Los industriales sostienen que con la actual capacidad instalada, el complejo trabaja de manera cómoda con una superficie de entre 320 mil y 380 mil hectáreas. Por las características de agregado de valor al grano, las plantas necesitan parar entre 30 y 45 días al año para hacer su mantenimiento.

Cultivo rentable

Para la campaña 2013/14, la estimación inicial de área cultivada sería ocho por ciento inferior a la de la última cosecha, según anticipan desde la cámara que agrupa a la industria. Durante el ciclo pasado, el área cultivada en Córdoba, San Luis y La Pampa alcanzó a 384.509 hectáreas, según datos de la Bolsa de Cereales de Córdoba. Los costos de producción del maní no son ajenos a la inflación y se movieron al ritmo impuesto por el alza de precios. “No escapamos a las generalidades de la ley. Este año bajaron los alquileres, un ítem que venía subiendo y le ponía presión a la producción. Este costo hoy disminuyó en algunos casos alrededor de 30 por ciento”, observó Martinetto.

Por la necesidad de contar con materia prima, las industrias participan entre 65 y 75 por ciento del área sembrada, según los años. En la última campaña, el maní no fue del todo rentable para algunos productores independientes. Para otros, que tienen al cultivo dentro de la rotación de largo plazo y van ajustando su área sembrada, los números fueron diferentes. Para la industria, como parte de un negocio integral, los márgenes fueron positivos. “El sector está sólido”, evaluó Macario. Mientras tanto, afianza su liderazgo en un mercado internacional donde ha logrado preferencia comercial por encima de Estados Unidos, China e India.

 

Tendencias

Nuevas variedades. Una de las apuestas a futuro del sector manisero es desarrollar nuevas variedades que permitan mejorar los rendimientos. Al trabajo realizado por el semillero El Carmen, de Juan Soave, se le sumó una alianza de vinculación tecnológica que involucra a las industrias Cotagro, AGD y Gastaldi Hermanos, la empresa Mancosen y el Inta, bajo el nombre de Asem. “Desarrollar una variedad nueva lleva entre ocho y 10 años. Con Asem estaremos en condiciones de lanzar una nueva variedad en un par de años, que significará un salto productivo”, anticipó Luis Macario, titular de la Cámara Argentina del Maní.

Investigación. La Fundación Maní Argentino, el brazo de investigación de la Cámara, viene trabajando desde hace 10 años en el desarrollo de tecnología para el cultivo.