El mundo sigue girando

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En la capital agrícola mundial. Fernán Zampiero, responsable comercial de John Deere en Argentina, muestra la cosechadora S680, que se hará en Rosario.
En la capital agrícola mundial. Fernán Zampiero, responsable comercial de John Deere en Argentina, muestra la cosechadora S680, que se hará en Rosario.
En la capital agrícola mundial. Fernán Zampiero, responsable comercial de John Deere en Argentina, muestra la cosechadora S680, que se hará en Rosario.

Más allá del complicado momento que vive la agricultura en Argentina, el país sigue siendo clave para las grandes em-presas del sector, que no detienen sus inversiones. John Deere mostró en EE.UU. lo nuevo que fabricará y tendrá aquí.

 

Mientras la complicada coyuntura de la economía y del negocio agropecuario en la Argentina parecen copar la escena, siguen pasando cosas en el mundo y en el país que permiten ser optimistas para el mediano o corto-mediano plazo. En concreto, las grandes compañías internacionales de sector, que tienen más espalda para soportar estas épocas de dificultad, siguen adelante con sus planes de inversión, porque nadie quiere dar ventajas para cuando las cosas vuelvan a ser como todos esperan.

Una muestra de ello la tuvo Clarín Rural hace poco en la sede global de Dow AgroSciences, en Indianápolis, donde la compañía mostró las nuevas sojas que tendrá en la Argentina en los próximos años, que ya está probando en los campos del país. Y otro indicio claro lo dio poco después, también en la capital agrícola del mundo (el Medio Oeste estadounidense), la empresa de maquinaria agrícola John Deere: confirmó que la cosechadora S680 (la serie S incluye a las más grandes) se fabricará desde 2015 también en la fábrica que tiene en Rosario.

Fernán Zampiero, el responsable comercial de la empresa en Argentina, recordó que ahora se está produciendo en el país la línea STS y que el año que viene se empezará a producir la nueva.

Mientras posa para las fotos de Clarín Rural frente a una S680 en el Farm Progress Show, en Boone, estado de Iowa, el ejecutivo adelanta que ampliarán la capacidad de la fábrica de motores, en el mismo sitio (Granadero Baigorria, Rosario), para pasar de 16.000 anuales a 25.000 anuales.

Y precisó que todo ese incremento tendrá como destino la exportación. Además, contó que tienen en marcha la construcción de un nuevo centro de distribución de repuestos y otro de capacitación.

“La capacitación es fundamental, porque hará falta cada vez más para poder aprovechar todo el creciente valor tecnológico de los productos”, consideró Zampiero.

Mientras aquí, en el Medio Oeste, la soja y el maíz se acercan a su mejor cosecha en muchos años, hacen bajar los precios de ambos, lo que impacta en la Argentina y se convierte en un factor más de dificultad para el negocio agrícola de nuestro país, entre tantos otros.

Y las empresas también sienten ese impacto, aun cuando sigan adelante con sus planes de inversión, mirando más allá porque piensan que siempre que llovió, paró. “Nosotros, en la Argentina, estimamos cerrar el 2014 parecido al 2013”, dice Zampiero, y parece todo un éxito.

Los maíces y sojas perfectos que se ven a los costados de las autopistas que atraviesan por donde se quiera el Medio Oeste estadounidense (el famoso “corn belt” o cinturón maicero), son fruto de un año perfecto desde lo climático (sin temperaturas extremas y lluvias precisas), pero también consecuencia de que están hechos “con toda la música”. Casi nadie escatima aquí en la mejor genética, dosis de fertilizantes y agricultura de precisión. La eficiencia es cada vez mayor.

La maquinaria agrícola sigue tomando nota de eso, y acompañando.

En John Deere, todas las cosechadoras desde la clase 6 para arriba salen con piloto automático incorporado. “Es una gran herramienta para los contratistas, más allá del mapa de rendimiento, por el cual sus clientes no pagaban un diferencial de precio. En cambio, con el piloto automático pueden hacer muchas más hectáreas a un menor costo y obtienen así un beneficio directo”, explica Gustavo Tello, gerente de Servicio Técnico de la compañía para la Argentina.

Además, agrega que cada vez es más difícil encontrar gente que quiera trabajar en el campo. Por eso, hay que tentarla, entre otros aspectos, con una tarea más cómoda, que le permita ir descansado arriba de la máquina, más concentrado en monitorear toda la información que se tiene en la cabina que en ver por dónde se conducirá la cosechadora.

Ahí hay un punto que ayuda a la eficiencia. Sin dudas, otro que se seguirá consolidando es la utilización de cabezales flexibles (los draper), en las cosechadoras, que permiten copiar mejor el terreno y brindan un tratamiento mucho mejor al grano hasta que ingresan a la máquina, reduciendo las pérdidas. En este punto también están pasando cosas en la Argentina. La compañía del ciervo ya produce en nuestro país cabezales de 35 y 40 pies y el año que viene harán también de 30 y 45, adelantó Zampiero. “Desde 2015 todas las cosechadoras de clase 6 para arriba saldrán con draper”, anunció.

La oferta en la Argentina se ampliará, pero aquí, en EE.UU., la tendencia que se ve es clara: equipos cada vez más grandes, que consumen 20% menos y hacen al menos 15% más de hectáreas por día. Y eso también va llegando a nuestro país.

Pero la eficiencia en la cosecha, tiene su correlato también en la siembra y en la aplicación de agroquímicos.

En la primera, John Deere presentó una nueva unidad de siembra, la Exact Emerge, con un concepto de evolución bien distinto a lo que se venía viendo en la materia. Ya no se apunta a seguir agregando metros de ancho de labor a la sembradora, porque eso requiere un tractor de mayor potencia, sino que se duplicó la velocidad de siembra, pasando de 8 a 16 kilómetros por hora.

“Eso se logr ó manteniendo la precisión y la uniformidad de siembra”, contó Tello. Incorpora una correa recubierta con un cepillo, que toma la semilla en el distribuidor y la conduce ordenadamente hasta la salida.

Tello agregó: “Es un concepto que va a revolucionar la agricultura, porque mantiene el mismo ancho de trabajo y el mismo tractor, pero suma una unidad de siembra con control electrónico”. Esta máquina también llegará a la Argentina, aunque aun no hay fecha.

En materia de pulverización, la tendencia también tiene que ver con el tamaño, vinculado a su vez a la eficiencia. Los tanques son cada vez más grandes. En el caso de los del ciervo, presentaron una máquina que tiene un tanque para agua y varios tanques más pequeños para los químicos y que va haciendo la mezcla a medida que va aplicando, de acuerdo a la prescripción que se le carga en la computadora de a bordo.

Un paréntesis en las preocupaciones que genera la Argentina nunca viene mal. El mundo sigue andando y en nuestro país también pasan cosas, que los productores quizás estén en mejores condiciones de aprovechar en las próximas campañas.

De todas formas, más allá de las coyunturas, todo el mundo considera aquí a la Argentina un actor central de la agricultura mundial, y hay un convencimiento generalizado de que el negocio en nuestro país volverá a despegar, para ubicar su producción varios escalones más arriba que hoy. Sólo resta saber cuándo sucederá, aunque está claro que cada vez falta menos.

 

Con más fierros y alianzas locales

El señor John Deere fundó la compañía que lleva su nombre en 1837, aquí en el Medio Oeste estadounidense, cuando estas tierras eran para eventureros del este del país que buscaban un futuro mejor en la famosa “conquista del oeste”. Era justamente llegar a estos pagos, como el pueblo de Grand Detour, estado de Illinois, donde se asentó el herrero proveniente del estado de Vermont (al norte de Nueva York).Allí comenzó la larga historia de la empresa y allí sigue hoy con una presencia que no pasa desapercibida.

En Moline, también en Illinois, tiene su casa central, sobre un predio de 500 hectáreas, 150 de las cuales alquila a un vecino, que siembra el maíz que se ve al ingresar al resto del muy prolijo predio corporativo.Allí se toman las decisiones estratégicas y se van delineando los pasos para los lanzamientos de nuevos fierros, muchos de los cuales se vieron este año en el Farm Progress Show:En forraje, la compañía del ciervo no tenía mega enfardadora de fardos prismáticos. Ahora presentó un modelo. Es que el mercado está yendo en esa dirección, porque el tradicional rollo redondo es difícil de transportar, y en Estados Unidos se está concentrando la producción de rollos en lugares distintos a los de consumo. También en materia forrajera, JD presentó una renovación completa de su línea de picadoras, herramienta estratégica en la producción ganadera actual.

Traen cabinas iguales a las de las cosechadoras, inoculador para el tratamiento del forraje y un sistema para un fácil acoplado y desacoplado del cabezal del grano y del cracker. Con estas máquinas, los de JD buscarán en la Argentina competir con el líder absoluto del segmento, la empresa alemana Claas.Vinculado también a este rubro, Fernán Zampiero, gerente de Ventas de John Deere para la Argentina, dijo que en nuestro país seguirán impulsando su marca Green System, que incluye tolvas, embolsadoras, extractoras y pulverizadoras de arrastre que producen compañías aliadas bajo los estándares de JD. En la Argentina, las pulverizadoras las fabrica la empresa cordobesa Favot y los otros tres fierros la también cordobesa Akron.

 

Fuente: Diario Clarín