El nuevo índice del INDEC no incluirá el cálculo de la pobreza ni de la indigencia durante 2014

0
150

La nueva metodología elimina la llamada Canasta Básica Total (CBT) y la Canasta Básica Alimentaria (CBA), dos estadísticas clave sobre la situación social del país. Así, el Gobierno continúa con su política de distorsión de indicadores macroeconómicos

0010356770

Por: Carlos Arbía Desde el Ministerio de Economía

Según pudo conocer Infobae –por información de los trabajadores del Indec nucleados en ATE–, la metodología para calcular el nuevo índice de precios IPC (Índice de Precios al Consumidor Nacional Urbano) no incluiría una modificación de la metodología estadística para calcular la  llamada Canasta Básica Total (CBT) para medir la pobreza y la  Canasta Básica Alimentaria (CBA) que se utilizan para calcular la cantidad de indigentes.

Para el INDEC, la línea de indigencia se establece a partir del valor monetario de una Canasta Básica Alimentaria (CBA) que representa los productos requeridos para cubrir un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas de cada miembro del hogar.

En tanto, la línea de pobreza se mide a través de la Canasta Básica Total (CBT), que en valores monetarios suma a los alimentos otros bienes y servicios, como salud y educación, entre otros.

Un reciente trabajo del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina indica que “más de 10.000.000 de personas, un 24,5% de la población, viven en la Argentina bajo la línea de pobreza sin tener un empleo formal, una educación de calidad ni vivienda digna, y con un servicio de salud insuficiente”.

El estudio ha generado una gran polémica en el Gobierno, que no reconoce esos números. Los datos del Indec que corresponden a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del primer semestre de 2013 indican que en todo el país hay 1.700.000 pobres; de esa cifra, unos 500.000 serían indigentes, es decir que no les alcanza para alimentarse.

Esta distorsión se debe a que desde que el Gobierno intervino el Indec –en enero de 2007–, para adulterar el IPC y bajar artificialmente la tasa de inflación, ha provocado una especie de metástasis que se ha extendido a la mayoría de los indicadores económico-sociales que procesa.

Uno de los casos extremos es lo que ha ocurrido con la actualización de la CBT para medir la pobreza y la CBA para medir la indigencia.  En el caso de la pobreza, los datos de noviembre para el Indec indican que una familia de cuatro integrantes necesita, para no ser pobre, unos $1.750. En tanto, para FIEL, en noviembre se necesitaban $3.900 para no ser pobre.

Para no ser incluida debajo de la línea de indigencia, el Indec considera que a una familia de cuatro personas le hace falta un ingreso mínimo de $760. En cambio, los datos de FIEL son los que toma la UCA para llegar a esas cifras que informa.

Por lo tanto, el dato relevante y central de por qué para el OSDA hay 10.000.000 de pobres y para el INDEC solo 1.700.000 se debe a la subestimación que hace el Gobierno de la tasa de inflación. De acuerdo a la información de consultoras privadas, ese índice fue del 18,5% promedio en 2007 (año en que se intervino el instituto oficial) para llegar a un 30% en este año. En tanto, para el INDEC la inflación fue del 12,3 en el 2007 y mágicamente será el menor este año: tiene proyectado un 10,5% de aumento anual; cuando todavía falta un mes para terminar el año, la CBA acumuló un alza del 7% y la CBT del 8,5% en lo que va de 2013.

Una de las sorpresas fue que el mismo día que La Nación publicó el informe del OSDA, el 26 de diciembre pasado, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanch, salió a cuestionar duramente el informe y  sostuvo: “Además de que mejoraron todos los índices sociales durante los últimos diez años, no hay posibilidad de que aumenten la pobreza y la indigencia; por el contrario, tienden a disminuir”.

Asimismo, el funcionario culpó a algunos sectores que buscan desacreditar la política social implementada desde 2003. “De ninguna manera es posible corroborar las cifras de la UCA, pues todos los métodos son discutibles, pero no cabe duda de que la pobreza tuvo una reducción abrupta, si bien existen deudas pendientes que se deberán resolver”, cerró Capitanich una de sus ya habituales conferencias de prensa diarias.

Por su parte, las autoridades del Indec también salieron a protestar y manifestaron: “Por medio de la aplicación de la metodología actual, se observa la persistente mejora, desde la situación más crítica de la historia, el primer semestre de 2003, con una pobreza que abarcaba al 54% en aquel momento o la indigencia que llegaba al 27,7%, hace diez años y que abarca a sólo el 4,7% de la población”.

El pasado 9 de diciembre, las autoridades del FMI aprobaron la metodología del nuevo índice IPC-Nu y le dieron plazo al Gobierno hasta marzo del 2014 para que se empiece a difundir.

Es probable que los primeros datos se publiquen en la semana que va del 6 al 13 de febrero y allí se sabrá el aumento del costo de vida de enero. Si las cifras se normalizan, podría haber grandes sorpresas, ya que el Gobierno deberá contabilizar por lo menos el aumento del 66% en el trasporte de pasajeros que comenzará a regir ese mes y otros incrementos extras. Sin embargo, de momento el FMI le permitirá al Indec que mantenga los engañosos números que subestiman la pobreza y la indigencia en la Argentina.