El Papa denunció por primera vez los abusos sexuales contra menores

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Color-Papamovil-Plaza-Pedro-AFP_CLAIMA20130506_0042_17Ante una multitud, pidió “coraje” para proteger a los niños, aunque no mencionó a los curas acusados de pedofilia.

 

 

 

Ante una multitud de más de cien mil personas que desbordaba la plaza de San Pedro, el Papa Francisco reclamó ayer que “nos comprometamos con coraje y claridad” a proteger a los menores “de los abusos”. En la jornada dedicada a los niños víctimas de la violencia, el pontífice argentino dirigió un saludo a la asociación Meter, una organización religiosa que lucha contra la violencia contra los niños, incluidos los abusos sexuales.

Fue la primera vez que habló en público del drama de los chicos que sufren abusos, pero sin referirse específicamente a los muchos casos de pedofilia por parte de clérigos que han causado un serio desprestigio a la Iglesia.

El 5 de abril Francisco instó al prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, monseñor Gerhard Ludwig Mueller, para que su dicasterio, responsable de los temas de disciplina de los sacerdotes, siga adelante con la línea de la “tolerancia cero” ordenada Benedicto XVI, según un comunicado.

Ayer el Papa dijo que aprovechaba la celebración de la jornada de los niños víctimas de la violencia para dirigir su pensamiento “a todos los que han sufrido y sufren a causa de los abusos”.

“Quiero que sepan que están presentes en mis oraciones y también quiero decir con fuerza que todos debemos empeñarnos para que cada persona humana, especialmente los niños que están entre los más vulnerables, sea siempre defendida y tutelada”, remarcó.

En la audiencia del 5 de abril, el comunicado del Vaticano señaló que Francisco dio instrucciones a monseñor Mueller para que la Iglesia “promueva en primer lugar las medidas de protección de los menores, la ayuda a quienes en el pasado han sufrido tal violencia, los procedimientos debidos hacia los culpables, el compromiso de las Conferencias Episcopales en la formulación y ejecución de las directivas necesarias en este terreno tan importante para el testimonio de la Iglesia y su credibilidad”.

La Congregación para la Doctrina de la Fe, el ex Santo Oficio y antes la Santa Inquisición, se ocupa de defender la ortodoxia doctrinaria y la disciplina interna. El cardenal Joseph Ratzinger dirigió el principal dicasterio de la Curia Romana durante 24 años, hasta que fue elegido como Benedicto XVI en abril de 2005.

La Congregación informó que en los últimos tres años han llegado al Vaticano 1800 denuncias de casos de abusos sexuales a niños y adolescentes por parte de clérigos y que la mayoría de los casos ocurrieron entre 1965 y 1985.

Los escándalos estallaron sobre todo en Estados Unidos e Irlanda, pero también en otros países. En EE.UU., centenares de curas pedófilos han sido juzgados y algunas arquidiócesis muy importantes, como las de Boston y Los Angeles, han pagado centenares de millones de dólares de indemnizaciones. Otras diócesis se declararon en quiebra.

Ayer la plaza de San Pedro vivió una jornada colorida. Al principio porque la lluvia cubrió el lugar de paraguas. Jorge Bergoglio felicitó “por su valentía”, a los fieles por su voluntad de participación. Cuando dejó de llover se vio el espectáculo de miles de fieles venidos de todo el mundo que integran las Hermandades de la piedad popular y que festejaban su jornada. Usaban uniformes, capas, sombreros y gorros de colores, llevaban estandartes y crucifijos, algunos centenarios.

En una misa celebrada en gran parte bajo la lluvia, el Papa reconoció a las Hermandades católicas como “auténticos evangelizadores” en la relación entre la fe y la cultura popular. “La piedad popular es una senda que lleva a lo esencial si se vive en la Iglesia, en comunión profunda con vuestros pastores”.

Las Hermandades son muy populares en Europa y tienen una tradición milenaria. A los confraternos, el Papa les pidió “amar a la Iglesia, dejarse guiar por ella”. Les dijo que deben ser “un pulmón de la fe y la vida cristina”, “células vivas, piedras vivas presentes en la comunidad”. Y concluyó: “Los obispos latinoamericanos han dicho que la piedad popular es una manera legítima de vivir la fe” y las Hermandades “tienen una misión específica e importante que es mantener viva la relación entre la fe y las culturas de los pueblos”.

 

Fuente: Diario Clarín