El Tercero no da tregua en el sudeste

0
242

Por la evacuación del dique Piedras Moras, el exceso de caudal inundó barrios de Villa María y gran parte de Villa Nueva. Para hoy, se esperaba la llegada de un pico de crecida a Bell Ville, donde se prepararon centros de evacuación. Más información en el canal especial Febrero pasado por agua.

5-villa-amria

Por Andrés Ferreras

lla María, Bell Ville. “Lo que vivieron estas ciudades, lo deberán experimentar también Ballesteros y Bell Ville”. La frase del funcionario dejó al desnudo que la tremenda crecida del río Ctalamochita que afecta como hacía décadas no se veía en Villa María y Villa Nueva, es una tragedia en cadena. Lo mismo que unos anhelan se termine lo más rápido posible, otros desean que no les llegue nunca. Es como ver en la desgracia de unos, el reflejo anticipado de lo que le sucederá más tarde.

La crecida se transformó en un problema regional, afectando a centros urbanos y territorios rurales del sudeste provincial, con daños todavía imposible de evaluar.

Para peor, cuando se había anunciado que la situación se estabilizaría, Villa María y Villa Nueva se sobresaltaron en la madrugada de ayer con una crecida más grave.

“No se podía tener certeza de los tiempos. Volvió a crecer porque el río cambió su morfología hidráulica. Generó que antiguos cauces, que se habían llenado de agua con la primera crecida, volvieran a aportar al sistema cuando se produjo una bajante”, dijo Juan Brarda, director de Recursos Hídricos.

Dijo que la crecida de la madrugada del viernes “se manifestó bajo condiciones que no estaban previstas” e insistió en que “la bajante se va a producir”. Estimó que hacia la tarde de hoy se notará la reducción del caudal.

En Villa María, al inundado de barrio de Vista Verde se le sumaron autoevacuaciones en barrio Mariano Moreno, con el avance de agua sobre casas más alejadas del río. El municipio anunció una eximición de tasas por un año para los contribuyentes afectados.

En Villa Nueva fue más crítico. El agua desbordó defensas y volvió inútil el corte que se había hecho sobre ruta 2. Arrastrando basura de alcantarillas, la correntada inundó barrio Pinar de las Tejas e ingresó a San Antonio y El Vallecito. Alcanzó el centro y otros sectores bajos, cubriendo más de la mitad de las calles. Un colegio funcionó como centro para evacuados. El agua llegaba anoche al Hospital Comunitario.

En la lucha por frenar el avance de la crecida, una máquina que trabajaba en construir un terraplén sobre una calle de tierra ya inundada rompió un caño de agua y otro de cloacas. Vecinos discutieron con empleados municipales por las maniobras y temían mayores daños. En el cruce de rutas 2 y 4, vecinos quemaron gomas en protesta.

Hacia abajo

Río abajo, el panorama era muy complicado. En Ballesteros Sud, una fábrica láctea y un tambo quedaron rodeados de agua. En campos de la zona se perdieron cultivos y no se puede retirar la leche producida.

En Ballesteros, evacuaron 10 familias por la mañana y otras ocho durante la tarde, mientras esperaban una mayor creciente. Siete de las familias fueron ubicadas en el geriátrico municipal. Para morigerar los daños, en los días previos se profundizaron alcantarillas y cunetas. Ayer por la tarde, el agua no había ingresado la zona más urbanizada.

En Bell Ville, las defensas que se habían construido en varios sectores, como en la esquina Los Fresnos y Juan Roldán, se rompieron ante el primer avance fuerte de la crecida durante la tarde. El agua comenzó a escurrir hacia Barrio Jardín. Desde Bomberos pidieron a quienes pudieran que se autoevacuaran antes del anochecer, llevando un bolso con ropa, documentos y medicamentos.

La ciudad quedó partida al medio, ya que se cortó el tránsito sobre puentes y pasarelas, y se suspendió la prestación de servicios de recolección de residuos y transporte urbano.

Esperaban un mayor pico de crecida para la madrugada de hoy. Se dispusieron cinco clubes y camas en el hospital regional para recibir evacuados si fuera necesario.

Corresponsalía