En busca de mayor energía hidroeléctrica

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Tendrán una potencia de 1.740 megavatios. En el emprendimiento se invertirán unos $ 23 mil millones.Dudas por el caudal.

represas

dmarconetti_1's picturePor Diego Marconetti

Las represas que la Nación prevé construir en la provincia de Santa Cruz prometen ser, una vez concluidas, el emprendimiento energético más importante del país luego de Yacyretá y Salto Grande. Poseerán una potencia de 1.740 megavatios.

La construcción, que demandará una inversión estimada inicialmente en 22.925 millones de pesos, viene teñida de denuncias por parte de la oposición, ya que supuestamente se favoreció en la licitación a la empresa Electroingeniería, con buena relación con el Gobierno nacional, al tiempo que se pone en duda que el río Santa Cruz posea un caudal suficiente que justifique esa inversión (ver gráfico).

La firma adjudicataria y la Nación rechazan de plano esas acusaciones. Desestiman las denuncias de corrupción –que en su momento signaron las obras de la binacional Yacyretá– y aseguran que la puesta en marcha de las represas significará un incremento del 15 por ciento en la energía que se genera de manera hidroeléctrica.

La obra fue adjudicada el 21 de agosto al consorcio integrado por la cordobesa Electroingeniería, China Gezhouba Group Company Limited (CGGC) e Hidrocuyo, por un monto de 22.925,9 millones de pesos.

El paredón tiene 2,3 kilómetros de largo y 185 metros de alto, y el lago tiene una superficie de mil kilómetros cuadrados. Con 32 turbinas instaladas y una potencia de 22.500 megavatios, produjo 98.100 teravatios hora de energía en 2012.

El proyecto implica la ejecución de dos represas sobre el río Santa Cruz, denominadas en un principio Cóndor Cliff y La Barrancosa, luego renombradas presidente Néstor Kirchner y gobernador Jorge Cepernic, respectivamente.

Según el proyecto, el primer dique tendrá 75,5 de altura; el segundo, 43,5 metros. Generarán dos embalses con una superficie total de 47 mil hectáreas, y el consorcio liderado por Electroingeniería y Gezhouba tendrá un plazo de cinco años y medio para ejecutarlos.

De acuerdo a la información brindada por la firma adjudicataria, los trabajos demandarán 50 millones de horas hombre, generarán cinco mil empleos directos y más de 15 mil indirectos.

La represa Néstor Kirchner contará con seis turbinas tipo Francis que sumarán una potencia de 1.140 megavatios, mientras que la represa Jorge Cepernic poseerá cinco turbinas tipo Kaplan de 600 megavatios.

Se anuncia que la potencia total del emprendimiento será de 1.740 megavatios, por lo que quedará en tercer lugar en el país, detrás de Yacyretá, que posee 3.200 megavatios, y Salto Grande, con 1.890. Pero la diferencia –se destaca desde el Gobierno– es que esas dos represas son binacionales –la primera con Paraguay y la segunda con Uruguay–, mientras que el complejo Kirchner-Cepernic será totalmente argentino.

Se espera una generación anual de 5.300 gigavatios hora de energía, lo que incrementaría en un 15 por ciento la producción de hidroelectricidad. Otro punto que se remarca como ventajoso es la sustitución de la importación de combustible fósil para energía, lo que supondría un ahorro de mil millones de dólares anuales.

Electroingeniería informó que el financiamiento provendrá de los bancos chinos China Development Bank y Bank of Communications, y que el Estado deberá aportar un porcentaje menor al 15 por ciento del valor total de la obra y el resto se repaga con la generación de energía que producirán las centrales.

Críticas

El grupo de exsecretarios de Energía de la Nación criticó duramente el proyecto.

Además de las denuncias por supuestas irregularidades, el grupo integrado por Emilio Apud, Julio César Aráoz, Roberto Echarte, Enrique Devoto, Alieto Guadagni, Jorge Lapeña, Daniel Montamat y Raúl Olocco puso en duda algunas cuestiones técnicas del proyecto y las posibilidades del Estado de afrontar los costos.

“Las obras adjudicadas no se encuentran incluidas en un Plan de Construcciones Hidroeléctricas que priorice los emprendimientos de menor costo. No tiene sentido, entonces, lanzar una obra de más de 4.500 millones de dólares ubicada en Santa Cruz, cuya energía se consumirá mayoritariamente en el sistema del Gran Buenos y Litoral, sin que se haya incluido hasta ahora la línea de transmisión en extra alta tensión de transporte, cuya longitud se estima en 2.500 kilómetros y es de altísimo costo”, manifestó el grupo de exfuncionarios, en un comunicado de prensa.

Algunas estimaciones ubican ese costo adicional en mil millones de pesos.