Es profesional el 75% de los aspirantes a la docencia

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Por cada persona con título docente, se inscriben tres profesionales. Quieren sumar un ingreso fijo. Faltan maestros. En ejercicio, 64% es docente.

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Por cada docente que aspira a dar clases en el secundario, hay tres profesionales de los rubros más diversos interesados en el mismo asunto. El dato se desprende del análisis de los títulos de quienes se inscriben para ingresar como profesores en el sistema educativo.

De esta manera, si se analizan los títulos de más de 93 mil anotados en la Junta de Clasificación hasta septiembre de 2012, se observa que el 25,2 por ciento ­corresponde a docentes (maestros y profesores). El restante 74,8 por ciento tiene otras certificaciones, que van desde títulos de diversas profesiones hasta bachilleres.

El dato, proporcionado por fuentes de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC), coincide con lo publicado en un anexo del sitio web del Ministerio de Educación, en el apartado sobre “alcances de los títulos”.

En ese documento se indica, de manera detallada, para qué materias del secundario habilita cada uno de los títulos pro­fesionales. De 2.149 registros de asignaturas y títulos, el 34,5 por ciento corresponde a títulos docentes reglamentados mientras que el 65,5 por ciento, a otros títulos profesionales.

En las aulas. El porcentaje no equivale a 
la cantidad de docentes con 
y sin título docente que hoy 
dan clases en el sistema. En general, los profesionales son minoría en las aulas, aunque 
en algunas zonas del interior provincial son cientos desde hace años.

Según datos del Ministerio de Educación de la Provincia, el 64,16 por ciento tiene título docente: el 60 por ciento estudió la carrera afín y el 4,16 por ciento es universitario con la certificación de la trayectoria pedagógica. Entre quienes no tienen título docente, el 4,34 por ciento es bachiller; el 14,95 por ciento es egresado terciario y el 16,44 por ciento es universitario.

En el secundario, los profesores pueden ingresar con título docente, habilitante o supletorio. A modo de ejemplo: el título docente para Lengua castellana es el de profesor de lengua, de español o de letras modernas. Un título habilitante podría ser el de licenciado 
en Comunicación Social y un título supletorio sería el de maestro de grado o alumno de un profesorado.

Es decir, que los profesionales de diversas áreas están habilitados legalmente para dar clases, según la asignatura. La discusión radica en si tienen las herramientas pedagógicas y didácticas necesarias y si su introducción en el sistema educativo agrega o resta calidad.

“Hay profesionales que son muy buenos docentes y a otros, que tienen los saberes específicos, les falta la didáctica. Todos deberían tener que cursar el trayecto pedagógico antes o durante el ejercicio de la docencia”, planteó el ministro de Educación, Walter Grahovac.

Además de los egresados universitarios y terciarios que se anotan en la Junta de Clasificación, en los últimos años creció de manera considerable la cantidad de personas que esperan dar clases sólo con su título de bachiller.

Muchos son estudiantes de profesorados, que dan clases 
sin haberse recibido, debido a la enorme demanda de docentes en algunas asignaturas.

Los bachilleres también puede ser preceptores (igual que los maestros de grado que se inscriben en el nivel medio) o ser maestros en los talleres de las escuelas técnicas.

“Hay que beneficiar y estimular a quien tiene título docente, pero sin los profesionales, la mitad de las escuelas no tendría docentes”, plantea Daniel Zalazar, secretario gremial de nivel medio de la UEPC.

Juan José Giménez, titular de la Dirección de Nivel Medio del Ministerio, confirmó que faltan docentes en algunas asignaturas. “Hay profesionales comprometidos que dan lo mejor de sí y tienen muy buen de­sempeño, aunque no fueron formados para dar clases. Pero también está quien ingresa al sistema porque no tiene otra cosa, para sumar otro sueldo o tener una mutual”, indicó.

Trayecto pedagógico. Los profesionales pueden realizar un trayecto pedagógico de un año y medio o dos en instituciones públicas o privadas. En el interior, hay más oferta.

“La escuela demanda ahora conocimientos sobre psicología, antropología, didáctica. Se siente la necesidad de saber cómo se hace”, explica Analía Beccari, directora del Instituto Superior del Profesorado Tecnológico, que ofrece el trayecto pedagógico desde 1968 y por el que pasan unos 100 alumnos al año.

Sin embargo, no es obligatorio. Sólo es imprescindible para aquellos que aspiran a continuar con la carrera docente, que les permitiría llegar a ser autoridad en alguna escuela.

“La demanda es alta, tenemos poco espacio”, indica Beccari. Y agrega: “En una época, los alumnos eran agrónomos, geólogos, arquitectos o ingenieros. Ahora hay comunicadores sociales, contadores, abogados y trabajadores sociales. Varía según la economía”.

93 mil inscriptos interesados en dar clases.

25% son docentes. El resto son profesionales o bachilleres.

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