Fallo de la Corte bonaerense: Ratifican la condena a 15 años al cura Grassi, pero sigue libre

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En contra. El sacerdote Julio César Grassi, en una foto reciente. Su defensa dijo que puede seguir libre porque entiende que la condena aún no está firme.
En contra. El sacerdote Julio César Grassi, en una foto reciente. Su defensa dijo que puede seguir libre porque entiende que la condena aún no está firme.
En contra. El sacerdote Julio César Grassi, en una foto reciente. Su defensa dijo que puede seguir libre porque entiende que la condena aún no está firme.
Es el tercer tribunal que falla en su contra por la corrupción y el abuso sexual de un menor. Pero hasta anoche no habían ordenado su detención. La defensa anticipó que apelará ante la Corte nacional.

 

La mayor instancia judicial de la Provincia ratificó ayer la condena a 15 años de prisión al cura Julio César Grassi por abuso sexual y corrupción de menores. La Suprema Corte de Justicia bonaerense confirmó dos fallos anteriores (el del Tribunal Oral N° 1 de Morón y el de la Cámara de Casación), aunque el sacerdote –que goza con el beneficio de arresto domiciliario– por ahora no volvería a la cárcel. Es que aún con la resolución del máximo Tribunal, los abogados del religioso adelantaron que apelarán ante la Corte de la Nación y que por lo tanto se considera que la condena no está firme.

En un extenso fallo que acumuló 165 carillas, los jueces Luis Genoud, Héctor Negri, Juan Carlos Hitters y Daniel Fernando Soria rechazaron los recursos de “inaplicabilidad de la ley” interpuestos por la defensa de Grassi y –con otro criterio– por los particulares damnificados y confirmaron la sentenciaaplicada al sacerdote por la justicia de Morón el 10 de junio de 2009 y ratificada por Casación en septiembre de 2010.

Uno de los argumentos del recurso interpuesto por la defensa del sacerdote ante la Suprema Corte fue que “los hechos intimados al inicio del debate no fueron los mismos que se dieron por probados en la sentencia” y que esa modificación “sorpresiva” impidió el ejercicio constitucional de la defensa. Es que Grassi llegó a juicio acusado por abuso y corrupción en 17 hechos contra menores de edad que asistían a la Fundación “Felices Los Niños”, que él dirigía en Hurlingham. Durante el juicio sólo quedaron acreditados dos de esos delitos contra una sola víctima, pero según la defensa descriptos con distintas características que en la acusación original.

Por su parte, el apoderado de la Federación de Comités de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño –el abogado querellante Juan Pablo Gallego– había cuestionado el fallo porque consideró que estarían acreditados también otros casos de abuso contra menores. Por eso pretendían una pena mayor para el sacerdote: 37 años de prisión.

El caso Grassi se inició luego de una denuncia difundida en un informe del programa Telenoche Investiga (Canal 13) a principios de los 2000. Allí, varios adolescentes –a los que se protegió bajo identidades ficticias– acusaron al cura de diferentes abusos presuntamente ocurridos dentro de la Fundación.

Por entonces Grassi era un cura de alta exposición mediática. Varios famosos aportaban fondos para su obra, destinada a contener a niños y adolescentes en situación de riesgo social. Por eso la difusión de las acusaciones provocó controversia. No obstante, la investigación judicial avanzó y llegó a un juicio oral.

Allí, el Tribunal Oral N° 1 de Morón lo halló responsable por el abuso sexual y la corrupción del menor “Gabriel” –el primero de los chicos que lo acusó–, aunque lo absolvieron en los casos de “Ezequiel” y “Luis”, otros menores que también pasaron por la sala de audiencias y aportaron sus testimonios.

Desde la denuncia pública el proceso se extendió casi 13 años. El 10 de junio de 2009 se conoció la condena a 15 años por dos episodios de abuso sexual y corrupción de menores agravada (ya que el menor estaba bajo su tutela en la Fundación).

En el expediente consta esta circunstancia: que en una fecha no determinada entre octubre y diciembre de 1996, Grassi “invitó (a un menor) a que se sentara en su falda, para una vez allí comenzar a tocarle las piernas, lo que provocó la reacción de su víctima, quien le dijo: ‘¿Qué onda, Padre?’, a lo que aquél respondió que debía mirarlo como a un padre ”.

En el juicio oral de 2009 pasaron 130 testigos, pero el núcleo principal de la prueba giró alrededor del testimonio de los adolescentes.

Tras firmar la condena, el Tribunal de Morón le dio al cura –que ya estaba libre, tras pasar apenas un mes preso al comienzo del caso– una excarcelación extraordinaria porque consideró que no evadiría a la Justicia. Este mismo Tribunal es el que ahora puede intentar ordenar que el sacerdote comience a cumplir su condena.

 

Fuente: Diario Clarín