Felipe VI, proclamado como nuevo rey de España

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El monarca dijo que asume su reinado “con la mayor esperanza en el futuro de España”.

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Por Agencia EFE

El rey Felipe VI, en su primer discurso ante las Cortes Generales, garantizó hoy que sabrá hacer honor a su juramento a la Constitución y que será un jefe del Estado “leal y dispuesto a escuchar, a comprender, a advertir y a aconsejar, y también a defender siempre los intereses generales”.

El nuevo monarca español recalcó también que para que la Corona sepa ganarse continuamente el aprecio, el respeto y la confianza de los ciudadanos, y se haga acreedora de “autoridad moral” debe “velar por la dignidad de la institución, preservar su prestigio y observar una conducta íntegra, honesta y transparente”.

En su discurso expresó su solidaridad con quienes se han visto “heridos en su dignidad” por la crisis económica y ha subrayado que siente el “deber moral” de trabajar para revertir esta situación

El monarca tuvo palabras de recuerdo y homenaje hacia las víctimas del terrorismo, que “perdieron su vida o sufrieron por defender” la libertad de todos.

Por eso mostró su “inmenso respeto” por las víctimas de la violencia terrorista y recalcó que “la victoria del Estado de Derecho, junto a nuestro mayor afecto, será el mejor reconocimiento a la dignidad que merecen”

Mensaje

Ante diputados y senadores y las principales autoridades del Estado el rey afirmó que para que la Corona sepa ganarse continuamente el aprecio, el respeto y la confianza de los ciudadanos y se haga acreedora de “autoridad moral” debe “velar por la dignidad de la institución, preservar su prestigio y observar una conducta íntegra, honesta y transparente”.

“Hoy, más que nunca, los ciudadanos demandan con toda razón que los principios morales y éticos inspiren y la ejemplaridad presida nuestra vida pública. Y el Rey, a la cabeza del Estado, tiene que ser no sólo un referente sino también un servidor de esa justa y legítima exigencia de los ciudadanos”, aseguró.

También proclamó su “fe en la unidad de España” de la que la Corona es símbolo” y puntualizó que esa unidad no es “uniformidad” y que la engrandece y fortalece y en la que “cabemos todos”.

“Esa España, unida y diversa, basada en la igualdad de los españoles, en la solidaridad entre sus pueblos y en el respeto a la ley, cabemos todos; caben todos los sentimientos y sensibilidades, caben las distintas formas de sentirse español”, dijo Felipe VI.

Para el rey, las diferentes sensibilidades no deben nunca “enfrentar, dividir o excluir” sino que deben servir para “comprender y respetar, convivir y compartir”.

Apeló igualmente al acuerdo entre las fuerzas políticas en los asuntos de “interés general” y llamó a mirar hacia adelante para seguir construyendo “juntos”, la España renovada del futuro.

Lazos

Además abogó por potenciar los lazos que unen el país con Iberoamérica y que pasan no sólo por la historia, sino también por la lengua y cultura compartidas y por los intereses económicos.

En su primer discurso tras la proclamación como monarca, en el Congreso de los Diputados, el rey habló acerca de las relaciones exteriores de España y mencionó expresamente a los países iberoamericanos.

“Nos unen la historia y lazos muy intensos de afecto y hermandad”, dijo Felipe VI, quien subrayó que, además, “en las últimas décadas también nos unen intereses económicos crecientes y visiones cada vez más cercanas sobre lo global”.

Sobre todo, a unos y otros “nos une nuestra lengua y nuestra cultura compartidas”, lo que el monarca considera “un activo de un inmenso valor que debemos potenciar con determinación y generosidad.

Política exterior

En el apartado de las relaciones internacionales, en el que “España ocupa una posición privilegiada por su lugar en la geografía y en la historia del mundo”, el rey aludió a la vinculación del país con Europa que fue “una aspiración en el pasado”.

Ahora, “España es Europa y nuestro deber es ayudar a construir una Europa fuerte, unida y solidaria, que preserve la cohesión social, afirme su posición en el mundo y consolide su liderazgo en los valores democráticos que compartimos”.

Esa actitud “nos interesa porque también nos fortalecerá hacia dentro”, según el rey, para quien Europa “no es un proyecto de política exterior, es uno de los principales proyectos para el reino, para el Estado y para la sociedad”.

Otra vertiente de la política exterior española es el vínculo antiguo de cultura y de sensibilidad próximos con el Mediterráneo, Oriente Medio y los países árabes.

Ello ofrece a España “una capacidad de interlocución privilegiada, basada en el respeto y la voluntad de cooperar en tantos ámbitos de interés mutuo e internacional, en una zona de tanta relevancia estratégica, política y económica”, dijo Felipe de Borbón.

En un mundo cada vez más globalizado, el rey instó a asumir una presencia “cada vez más potente y activa en la defensa de los derechos de nuestros ciudadanos y en la promoción de nuestros intereses, con la voluntad de participar e influir más en los grandes asuntos de la agenda global y sobre todo en el marco de las Naciones Unidas”.