Fondos buitre: se traban las negociaciones de bancos extranjeros

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Dos convencidos. Cristina Kirchner y Axel Kicillof.
Dos convencidos. Cristina Kirchner y Axel Kicillof.
Dos convencidos. Cristina Kirchner y Axel Kicillof.

Es porque el Gobierno teme que se disparen nuevas demandas.

 

Las negociaciones para que un grupo de bancos internacionales compren a los fondos buitre el juicio por 1.650 millones de dólares que llevó a la Argentina al default sigue por ahora trabada. Su avance (o fracaso definitivo) depende de una señal que por ahora el Gobierno de Cristina Kirchner no puede o no quiere dar.

El grupo de bancos formado en principio por JP Morgan, Citi, HSBC y Deutsche -al que se podrían sumar otras empresas- y los fondos buitre ya tienen prácticamente cerrado el valor de la operación (serían unos 1.200 millones de dólares) pero no pueden bajar el martillo porque los compradores del juicio no tienen idea todavía sobre qué podrán hacer con esa sentencia cuando la tengan en sus manos.

La lógica, es que se lo entreguen al Gobierno a cambio de bonos, emulando el arreglo que el Gobierno alcanzó con la petrolera española Repsol.

“Si esa señal aparece, el acuerdo se firma hoy mismo”, dicen fuentes cercanas a las negociaciones. Pero lo cierto es que Axel Kicillof parece haber convencido a la Presidente de que no hay que decir nada hasta que caiga la cláusula RUFO, el 31 de diciembre de 2014.

Pero no es solo eso.

Se instaló la sospecha de que Cristina y Kicillof están convencidos de que no hay que pagar más que lo que cobraron los bonistas que sí entraron al canje, ni ahora ni después de que caiga la RUFO. De hecho es lo que tumbó la negociación que habían encarado los bancos argentinos, con el Macro a la cabeza; una jugada que contaba con el guiño del Banco Central y de Carlos Zaninni.

Con ese antecedente fresco, las opciones para los bancos internacionales están acotadas. De avanzar en la operación, los nuevos dueños del juicio (los bancos) tal vez deberían esperar a que cambie el Gobierno, y sentarse a negociar recién con quien suceda a Cristina Kirchner.

Una fuente con acceso parcial a lo que se está negociando en Nueva York, comentó: “comprar el juicio y eventualmente congelar la situación hasta diciembre de 2015 es algo que podría hacer un fondo de inversión con pocas restricciones reglamentarias, pero no un banco internacional ” explicó. “Aunque la posibilidad de hacer buenos negocios con la Argentina es real, porque el futuro gobierno deberá colocar miles de millones de dólares en bonos, legalmente a los bancos se les hace muy difícil cerrar un acuerdo de ese tipo, y sus abogados se lo impiden”.

Otro analista dio una lectura similar, aunque algo más pesimista. “El Gobierno no tiene ganas de arreglar un pago superior al de los que entraron al canje, e intentará mantenerse en esa postura hasta que la realidad se lo lleve, o no, por delante. Puede ser antes o después de diciembre de 2015.

Parte de los riesgos latentes de permanecer en default es el riesgo de “aceleración” de la deuda impaga. Esto es, que los acreedores logren masa crítica de bonos como para exigir que el Gobierno les pague ya lo que debería pagar en 2033 o 2038. También influirá la presión cambiaria, la retracción aún mayor de la actividad y el nivel de reservas.

Las cotizaciones de los bonos argentinos siguen mostrando precios de incertidumbre: están altos si se acepta plenamente que la Argentina no regularizará la situación y baratos si se piensa lo contrario. ¿Pero cuánto más aguantarán estos precios? Es indudable que el potencial de suba de los bonos argentinos es alto, no solo pensando en lo que por ahora muchos ven como el inevitable arreglo que deberá encarar el Gobierno, ahora o a partir de enero, sino en el cambio de funcionarios que llegue tras las presidenciales de 2015. A ojos del mercado es tan fuerte el potencial de suba de los bonos argentinos que por ahora son pocos los que se desprenden de los papeles. Pero claro, todo tiene un límite.

 

Fuente: Diario Clarín