Francisco envió un mensaje de apoyo a las minorías cristianas perseguidas en Oriente Medio

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El papa Francisco saluda a la multitud que lo aguarda en la Plaza San Pedro durante la audiencia general de los miércoles.
El papa Francisco saluda a la multitud que lo aguarda en la Plaza San Pedro durante la audiencia general de los miércoles.
El papa Francisco saluda a la multitud que lo aguarda en la Plaza San Pedro durante la audiencia general de los miércoles.

“Ustedes son la fuerza de la Iglesia y el testimonio concreto de su mensaje de salvación, de perdón y de amor”, aseguró el Papa.

 

El papa Francisco dedicó la catequesis de hoy en la audiencia general a la “Iglesia como nuestra madre”. En especial trasmitió un mensaje a los peregrinos de lengua árabe. “Quiero asegurar a los hijos indefensos y perseguidos nuestra cercanía: están ustedes en el corazón de la Iglesia; la Iglesia sufre con ustedes y está orgullosa de ustedes”.

A las minorías cristianas perseguidas en Oriente Medio, que especialmente en Irak y Siria huyen de la muerte, las torturas y el hambre de los grupos radicales ultraislámicos del califato, el Papa argentino les dijo: “Ustedes son la fuerza de la Iglesia y el testimonio concreto de su mensaje de salvación, de perdón y de amor. Los abrazo a todos y que el Señor los bendiga y los proteja”.

A bordo de un papamóvil blanco, como todos los miércoles en los que la audiencia general se celebra en San Pedro, ante miles de fieles, Jorge Bergoglio recorrió la plaza y fue ovacionado por los peregrinos, entre los que había muchos argentinos con banderas y gritos de aliento al Papa compatriota.

En su mensaje, dijo que “no se deviene cristianos con las propias fuerzas, en forma autónoma, sino que son generados y hechos crecer en la dentro del gran cuerpo que es la Iglesia”.

Francisco destacó que “nuestra madre Iglesia es la madre que nos da la vida en Cristo y que nos hace vivir a todos con los otros hermanos en la comunión del Espíritu Santo”.

“En esta maternidad -prosiguió- la Iglesia tiene como modelo a la Virgen María, el modelo más bello y alto que pueda existir. La maternidad de María es ciertamente única, singular, y se ha cumplido en la plenitud de los tiempos, cuando la Virgen dio a luz el hijo de Dios concebido por el Espíritu Santo”.

El pontífice explicó que “la maternidad de la Iglesia se pone en continuidad con la maternidad de María, como su prolongación en la historia. La Iglesia, en la fecundidad del Espíritu, continúa a generar nuevos hijos en Cristo, siempre en la escucha de la Palabra de Dios y en la docilidad de su diseño de amor.

Francisco concluyó que “la Iglesia es madre. Es nuestra madre porque nos ha parido en el bautismo. Cada vez que bautizamos un niño, se convierte en hijo de la Iglesia, viene dentro de la Iglesia. Desde ese día, como una mamá premurosa, nos hace crecer en la fe y nos indica, con la fuerza de la Palabra de Dios, el camino de la salvación, defendiéndonos del mal”.

 

Fuente: Diario Clarín