Francisco Mugnolo: Córdoba no quiere que se sepa qué pasa en sus cárceles

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En Córdoba. Mugnolo disertará hoy en unas jornadas sobre prevención de la tortura.
En Córdoba. Mugnolo disertará hoy en unas jornadas sobre prevención de la tortura.
En Córdoba. Mugnolo disertará hoy en unas jornadas sobre prevención de la tortura.

El procurador asegura que la Provincia le pone trabas para ingresar a las prisiones y controlar los derechos de los presos.

 

Francisco Mugnolo, procurador penitenciario de la Nación, lo dice claro y sin titubeos: la cárcel empeora, y no mejora, al preso. Por eso, asegura que las personas que piden que los delincuentes pasen más tiempo encerrados no se dan cuenta de que es contraproducente.

Si bien la Procuración Penitenciaria de la Nación por ley tiene el rol de proteger los derechos fundamentales de las personas privadas de libertad en el ámbito federal y controlar al Servicio Penitenciario Federal, Mugnolo asegura que Córdoba le pone trabas para hacerlo.

Por otro lado, la Procuración detectó, en 2013, 718 casos de malos tratos en las cárceles argentinas: un gran aumento con respecto al año anterior, cuando registraron 441. Sin embargo, Mugnolo alerta sobre la existencia de “cifras negras” de maltrato y tortura a los presos.

“Los presos han naturalizado que, como presos, les corresponde que le peguen. Frente a la naturalización, lo que hacemos es documentar la cifra negra. Cuando nos llaman porque ha sido objeto de malos tratos, le hacemos llenar una planilla reservada en la cual describe el hecho. Si quiere denunciar, la firma. La inmensa mayoría no quiere que se haga nada porque los penitenciarios toman represalias”, asegura.

Mugnolo llegó a Córdoba ayer porque disertará hoy en al Jornada sobre Prevención de la Tortura.

–Según el informe de la procuración de 2013, tienen dificultad para acceder a las cárceles de Córdoba. 

–La ley de la procuración (25.875) dice que podemos entrar en todo lugar donde haya una persona privada de la libertad por la Justicia federal. Hace unos años, con el anterior ministro de Justicia de Córdoba, para evitar el trastorno de pedir que nos dejen ingresar, hicimos un convenio de colaboración. Pero ahora ese convenio se está interpretando de manera restrictiva. Hasta hace un tiempo no había dificultades, por lo contrario, había colaboración.

–¿Por qué lo hace la Provincia? ¿Para tapar algo?

–En el fondo, no quieren que se sepa qué pasa en las cárceles, no quieren que yo te señale que hay un cable en cortocircuito, que hay una persona a la que le pegaron. Son puras excusas. Hay muchas dificultades para ingresar a las cárceles.

–¿Qué dificultades?

–A la delegada le preguntan un poco más cuál es su ADN para ingresar. O a quién va a ver.

–¿Cuestiones que hacen a la confidencialidad?

–Claro. Preguntas como a quién vas a ver, por qué lo vas a ver y otras cuestiones como la tardanza en traer un interno hace que se demore nuestra actuación. Los funcionarios de la procuración se resisten a brindar información que pueda derivar en represalias.

–¿Y pueden ingresar a todos los lugares de la cárcel?

–En principio, por ley, podemos ingresar a cualquier lugar de la cárcel. Pero hacen maniobras para evitarlo. Llevamos esto con firmeza pero también con un sentido de querer dialogar, porque la función nuestra no es sólo decir qué está mal, también dialogar, si no, tenemos que hacer un juicio cada vez que haya un problema.

–¿Hay resistencias en otras cárceles argentinas?

–En general, no tenemos problemas. En Córdoba tampoco teníamos problema.

–¿La ley es clara en cuanto a su facultad de ingreso a las cárceles provinciales?

–Es clarísima.

En Argentina, hay 62 mil presos (9.900 federales, es decir, por delitos como el narcotráfico), y en Córdoba, 6.307 (430 federales), según datos de 2012.

–Existe un enorme aumento de la cantidad de presos en todo el país. ¿Qué opina?

–La cárcel va cambiando su destino. Hoy se ha transformado en un espacio de contención de las reacciones populares ante la pobreza. Al final, el que paga el plato roto es el pobre infeliz que no tiene abogado, que no come, que no tiene educación formal. Por otro lado, aumenta la violencia y la gente pide más encierro, pero hay una contradicción en ese pedido.

–¿Qué contradicción?

–El encierro agrava la situación. Es un error decirle a la gente que se necesitan penas más duras y que los delincuentes estén más tiempo encerrados. Quien dice eso está asustado y piensa “que lo metan preso así yo no tengo problemas de seguridad”. Pero ese señor no sabe que a ese que lo condenan con el tiempo va a salir. Y que su hijo o su nieto van a sufrir al señor que encerraron porque va a salir mucho más potenciado.

Jornada. Hoy, a las 16.30, se realizará la Jornada sobre Prevención de la Tortura. Disertarán Mugnolo, Francisco Tamarit (rector UNC) y especialistas internacionales. En el Salón Alberdi, Facultad de Derecho de la UNC (Obispo Trejo 242).

 

Fuente: Diario La Voz del Interior