Francisco pidió más empleo, salarios justos y criticó el trabajo esclavo

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Saludo-Francisco-Plaza-Pedro-AFP_CLAIMA20130502_0044_24El Papa cargó contra la concepción economicista de la sociedad.

 

El Papa argentino se mostró indignado “contra el trabajo esclavo” y dijo además que “va en contra de Dios” el “no pagar lo justo, no dar trabajo porque solo se miran los balances de las empresas y lo que se puede aprovechar”, en una defensa de los trabajadores en la audiencia general de ayer que coincidió con el 1° de mayo.

En la plaza de San Pedro se escuchó a Francisco, ovacionado por la multitud, intervenir en el más incisivo discurso que se recuerde de un Papa de los tiempos modernos contra los excesos “de la concepción economicista de la sociedad, que busca el provecho egoísta fuera de los parámetros de la justicia social”.

Entre aplausos, Francisco pidió también un pensamiento para Juan Pablo II, en el “segundo aniversario de su beatificación”, y recordó que el trabajo que da dignidad debe ir de la mano del trabajo justo. “Cuando una sociedad está organizada de modo que no todos tienen la posibilidad de trabajar, esa sociedad no es justa”, continuó Jorge Bergoglio. “Digo a los responsables de la cosa pública que hagan todos los esfuerzos para dar de nuevo impulso a la ocupación y que se preocupen por la dignidad de la persona”.

El Papa dijo que había quedado impresionado con los titulares de la prensa acerca de la tragedia ocurrida en Bangladesh, donde más de 400 trabajadores murieron y otros 149 están desaparecidos, al derrumbarse el edificio en el que trabajaban en condiciones infrahumanas para concesionarios de grandes empresas multinacionales. “Leo: vivir con 38 euros al mes”, dijo Francisco no ocultando su indignación. “Ese era el pago de estas personas que murieron”.

“¡Esto se llama trabajo esclavo!”, exclamó el pontífice.

Francisco recordó que para la Iglesia el 1° de mayo es la fiesta de San José trabajador. En el Evangelio propuesto por la liturgia, Jesús fue llamado “hijo del carpintero”, pues José, su padre terreno, era un trabajador y Jesús aprendió a trabajar con él.

En el Evangelio “se lee que Dios trabaja para crear el mundo. Este ícono de Dios trabajador nos dice que trabajar es algo más que ganarse el pan. El trabajo nos da dignidad”, señaló el Papa.

Francisco se preguntó: “¿A qué punto hemos llegado?”. “Al punto de que no somos conscientes de esta dignidad de las personas, de esta dignidad del trabajo”. “Las personas son menos importantes que las cosas que dan provecho a quienes tienen el poder político, social, económico”, agregó.

“Debemos decir que quien no trabaja perdió su dignidad porque no encuentra la posibilidad de trabajar”.

Dirigiéndose a los jóvenes, Francisco los instó a empeñarse en el deber cotidiano, en el estudio, el trabajo, las relaciones de amistad, la ayuda hacia los demás, sin tener miedo “del compromiso, del sacrificio”.

“El trabajo es fundamental para la dignidad de las personas, nos unge de dignidad, nos hace semejantes a Dios que trabajó, trabaja, actúa siempre”. Tras recordar que Dios dijo a Caín: “¿Dónde está tu hermano que no tiene trabajo?”, el Papa argentino concluyó: “Roguemos por todos estos hermanos y hermanas que están en esta situación”.

 

Fuente: Diario Clarín