Francisco volvió a pedir por los católicos de China

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600x0_664911Por segunda vez en dos días, el Papa exhortó a rezar para que los fieles de ese país “nunca teman hablar de Jesús al mundo y del mundo a Jesús” y llamó a “vencer con amor la opresión”.

 

 

 

En dos intervenciones cargadas de significado geopolítico, más allá del mensaje religioso, el Papa aludió a los católicos de China, un país con el cual el Vaticano tiene dificultades tanto políticas como institucionales.

La misa de esta mañana en Santa Marta, a la que asistieron varios religiosos chinos, y cuyo mensaje estuvo centrado en la virtud cristiana de soportar las dificultades con amor y perdonar a los enemigos, concluyó con una oración por los fieles de ese país.

Dos días antes, el papa Francisco había hecho una significativa convocatoria a que “los católicos del mundo recen por los hermanos de China”, al acercarse la fiesta litúrgica de la Santísima Virgen María, Auxilio de los Cristianos, venerada con mucha devoción en el santuario mariano de Sheshan en Shanghai.

“Invito a todos los católicos de todo el mundo a unirse en oración con nuestros hermanos y hermanas que están en China, para implorar de Dios la gracia de proclamar con humildad y con gozo a Cristo, muerto y resucitado, de ser fieles a su Iglesia y al Sucesor de Pedro y de vivir la vida cotidiana en el servicio a su país y a sus conciudadanos de una manera coherente con la fe que profesan”, dijo Francisco en esa ocasión.

“Me gustaría invocar con ustedes a María así: ‘Señora nuestra de Sheshan, alienta el compromiso de quienes en China, en medio de las fatigas cotidianas, siguen creyendo, esperando y amando, para que nunca teman hablar de Jesús al mundo y del mundo a Jesús’”.

“Que María, Virgen fiel, sostenga a los católicos chinos, haga cada vez más preciosos a los ojos del Señor sus no fáciles compromisos y que haga crecer el afecto y la participación de la Iglesia que está en China al camino de la Iglesia universal”, agregó.

“Vencer con amor a los enemigos externos e internos”

“Soportar con paciencia y vencer con amor las opresiones externas e internas”, fue el rezo de Francisco durante la misa de hoy, en memoria de María Auxiliadora. Admitió que ello “no es fácil, cuando vienen las dificultades de afuera o cuando vienen los problemas del corazón, del alma, los problemas internos”. “Soportar es llevar las dificultades con fuerza –agregó-, porque las dificultades no nos vencen. Esa es una virtud cristiana. No es fácil, porque viene el desaliento, uno tiene ganas de bajar los brazos y decir: hagamos lo que podamos pero nada más. Pero no, soportar es una gracia, debemos pedirla, en las dificultades”.

“Se puede vencer de muchas formas, pero la gracia que nosotros pedimos es la de la victoria con amor, por medio del amor. Y esto no es fácil. Cuando tenemos enemigos afuera que nos hacen sufrir tanto, no es fácil vencer con amor. Nos viene el deseo de vengarnos,  de hacer algo en contra del otro. El amor es la clemencia que Jesús nos enseñó. ¡Y ésa es la victoria! (…) Y la prueba de que estamos en el amor es cuando rezamos por nuestros enemigos”.

No es fácil rezar por los enemigos, por quienes nos hacen sufrir, admitió el Papa, pero seremos “cristianos derrotados” si no perdonamos a los enemigos y no rezamos por ellos.

“Cuantas personas, tantos ancianos y ancianas, han recorrido este camino (de vencer con amor). Y es bello mirarlos: tienen una bella mirada, una felicidad serena. Saben lo que es perdonar a los enemigos, rezar por los enemigos. Muchos cristianos son así”.

A continuación, y en presencia de monseñor Savio Hon Tai-Fai, secretario de las Congregaciones para la Evangelización de los Pueblos, y un grupo de sacerdotes, religiosas, seminaristas y lacios chinos, el Papa rezó “por el noble pueblo chino”. “Que el Señor lo bendiga y la Madona lo custodie”, fueron sus palabras de cierre.

Vale recordar que la orden de los jesuitas, a la cual perteneció Jorge Bergoglio, fue pionera en la evangelización de China, así como de Japón y otras regiones del Asia.

 

Fuente: Infobae.com