Hallan otro código oculto en el ADN

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Algunos genes, además de ser “recetas” de cómo crear una proteína, también son los “chef”.  El descubrimiento obliga a revisar los estudios genéticos sobre cáncer.

ADN

Por Redacción LAVOZ

El ADN, la molécula clave de la vida en la Tierra, oculta un nuevo secreto que recién fue des­cubierto este año, seis décadas después de que se describiera su estructura y a más de una década del Proyecto Genoma.

Además de ser el libro de recetas para que nuestro organismo elabore las proteínas, oculto hay otro código, que sería como el “máster chef” que organiza y ordena cuándo, cómo y cuántas proteínas despachar.

Las proteínas conforman las estructuras de todos los organismos vivos, además de que hay enzimas y hormonas de origen proteico.

El hallazgo obliga a revisar, por ejemplo, mutaciones detectadas y descartadas como culpables de producir tumores. En este nuevo código podría esconderse la causa de un cáncer.

Los autores del trabajo publicado hoy en la revista Science aseguran estar sorprendidos con el hallazgo.

El estudio afirma que alrededor del 15 por ciento de los genes que codifican las proteínas también posee esa segunda función de servir como lugar de anclaje para agentes que controlan la actividad de los genes.

“Durante más de 40 años hemos asumido que los cambios en el ADN que afectan al código genético únicamente afectaban a cómo se producían las proteínas. Ahora sabemos que nos estábamos perdiendo la mitad de la fotografía al leer el genoma humano”, indicó John Stamatoyannopoulos, autor principal de la investigación.

“El nuevo trabajo es interesante y provocador”, aseguró al sitio de divulgación científica Es Materia, el investigador Manel Esteller, un experto mundial en genética.

Esteller, del Instituto de ­Investigaciones Biomédicas 
de Bellvitge, subrayó que ­existen muchas variantes ge­néticas asociadas a un mayor riesgo de desarrollar una en­fermedad pero que no cambian a las proteínas, algo que des­pistaba a la comunidad cientí­fica. “Estos resultados demuestran que sí podrían cambiar el grado de expresión de esas proteínas”, indicó.

Hasta ahora cuando se analizaban genes relacionados con un tipo de cáncer, si se detectaba una mutación que no implicaba un cambio en la secuencia de la proteína, se descartaba como potencial agente de cáncer. El nuevo estudio obliga a revisar el análisis de los genomas del cáncer, ya que esa mutación puede afectar al segundo código y, por tanto, al control de otro gen que sí esté vinculado a la aparición de un tumor.

El nuevo estudio suma otra dificultad a la ya difícil tarea de descifrar los mecanismos de genética y biología molecular implicados en las enfermedades. Más que un libro de recetas, el ADN se parece a un papiro egipcio, cuyos 20 mil jeroglíficos (los genes) tienen múltiples significados.

Por ejemplo, ya se dejó de ­lado el dogma “un gen una proteína”. Ahora se sabe que un solo gen puede codificar varias proteínas.

A su vez, en 2012 se descubrió que lo que se conocía como ADN basura, no era tal cosa. El genoma humano tiene al menos cuatro millones de interruptores de genes que residen en fragmentos de ADN basura. Controlan el funcionamiento de células, órganos y otros tejidos.

También se demostró que es clave cómo se enrolla dentro del núcleo celular los tres metros de ADN para formar una red interconectada.