La activista argentina estará presa al menos 40 días más

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Duro. Camila ayer, en una celda de los tribunales de Murmansk. “Quiero volver a mi país”, aseguró.
Duro. Camila ayer, en una celda de los tribunales de Murmansk. “Quiero volver a mi país”, aseguró.
Duro. Camila ayer, en una celda de los tribunales de Murmansk. “Quiero volver a mi país”, aseguró.

 

Un tribunal rechazó ayer el pedido de libertad bajo fianza para Camila Speziale. “Soy inocente”, dijo la joven.

 

El futuro se oscurece. La Justicia rusa rechazó ayer el pedido de libertad bajo fianza de la ambientalista argentina de Greenpeace Camila Speziale (21) y, según se espera, lo mismo ocurrirá hoy con el marplatense Hernán Pérez Orsi (40). Así, los dos argentinos deberán esperar 40 días más encarcelados hasta que venza el plazo de prisión preventiva que se estipuló en el comienzo de la investigación. Ese día, la fiscalía del tribunal de Murmansk formulará los cargos definitivos. Y comenzará el juicio contra los 30 ecologistas que fueron detenidos y acusados por “piratería” luego de escalar una plataforma petrolera en el Artico como protesta.

“Soy inocente y no entiendo de qué se me acusa. Estoy arrestada por algo que no hice. Realmente quiero volver a mi país y seguir trabajando y estudiando”, dijo la joven de Caballito en la audiencia de ayer. “Se me considera peligrosa para la sociedad, ¿cómo puede ser? El mundo entero está pidiendo mi liberación”, insistió.

Pero su apelación para esperar en libertad el juicio fue rechazada y lo mismo ocurrió con otras ocho peticiones. Esa decisión se repetiría con el resto de los acusados a lo largo de la semana. Al capitán del barco, el estadounidense Peter Willcox, además le impusieron una multa de 20 rublos (620 dólares) por “resistencia” ante las órdenes de la Guardia Costera rusa.

“Esta situación tiene todo el color de un castigo ejemplificador”, le dijo aClarín el director ejecutivo de Greenpeace en Argentina, Martín Prieto. “Rusia quiere enviar un mensaje para evitar protestas en el Artico”, argumentó.

Por ese motivo, la expectativas no son buenas. En la ONG explican que hay que esperar al 24 de noviembre para conocer las acusaciones finales. No sólo se mantendría el cargo por piratería, que prevé una pena de hasta 15 años de cárcel, sino que podría sumarse otro, por tenencia de drogas. La semana pasada, el Comité Investigador del caso encontró morfina, semillas de amapola y opio en el Artic Sunrise, el barco que ocupaban los ecologistas.

Greenpeace rechazó esa evidencia, porque se produjo 22 días después de que el barco fue capturado, y habló de un escenario “armado”. En ese contexto, Prieto aseguró: “Se pueden esperar aún más arbitrariedades”.

Algo de alivio llegaría solamente si los fiscales piden una prórroga de la investigación o si, al final, presentan cargos menores. Pero, hasta ahora, no hay pistas de que vayan en esa dirección.

Otra luz de esperanza se mantiene con una acción judicial que inici ó el gobierno de Holanda ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar de Naciones Unidas, ya que el rompehielos en el que los ecologistas fueron detenidos el 19 de septiembre tiene bandera holandesa. Existe una fuerte presión diplomática. Incluso los príncipes Guillermo y Máxima suspendieron una visita a Rusia. Amsterdam consideró que los arrestos fueron ilegales y pediría una “medida precautoria” para que el barco y sus ocupantes sean liberados hasta que se resuelva el diferendo.

En el trámite judicial en Murmansk, los abogados de los ambientalistas insisten en que una plataforma petrolera no es un barco, por lo que no puede configurarse el delito de piratería tal como lo contempla el Código Penal ruso. “No hubo un ataque a un barco, ni un intento de robar mercancía, ni tampoco un enfrentamiento violento”, explicaron en Greenpeace.

Mientras tanto, Camila y Hernán suman 27 días de arresto. Ella resiste sola en una celda, él con la compañía de un preso ruso, acusado por otro delito. Una sola vez pudieron hablar por teléfono con sus familiares.

 

Fuente: Diario Clarín