La crónica (imaginaria) del primer clásico entre Belgrano y Talleres

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No hay registros periodísticos que cuenten lo que sucedió en el primer clásico de la historia. Tal vez así se hubiese reflejado en las páginas del diario, 100 años atrás. El periodista Víctor Cuello, de Mundo D, imaginó cómo hubiera sido todo.

 

¿Qué hacer si un partido se suspende a los cuatro minutos de juego porque uno de los dos equipos dejó el campo de juego? Eso ocurrió el 17 de mayo, en la tarde de Pueblo Alberdi, donde Belgrano recibió en su cancha al flamante Club Atlético Talleres Central Córdoba, tal su nombre completo aunque para todos sea Central Córdoba.

Este cronista dejó la sede del diario, ubicada en 9 de Julio 63, dos horas antes del inicio del match y demoró 30 minutos en caminar hasta la cancha. Es decir, más tiempo de lo que duró el partido que debería cronicar.

Pero tal partido no existió, se extinguió rápido al calor de la polémica por la conquista del temible goleador José Lascano. Los espectadores acudieron puntuales a la cita con el inicio del torneo de Primera División de la Liga Cordobesa de Football y aún no se habían acomodado en sus sillas cuando ya no hubo más partido. Es más, el policía a caballo no llegó a cumplir su tercera ronda de custodia que ya no hubo más acción.

El primer culpable fue el wing Ernesto Barabraham, que lanzó un centro a la medida de Lascano.

El goleador anotó y adiós partido. El equipo de morado y blanco protestó offside de Lascano, pero Nicolás Fortunato, juez del encuentro, se mantuvo en sus trece. El capitán de Central Córdoba, Manuel Martínez, lideró la protesta, pero ante la inflexibilidad de Fortunato se retiró de la cancha junto a sus compañeros.

Azorados

Los espectadores se miraban azorados y se sucedieron conversaciones increíbles en busca de una respuesta que los libre del aturdimiento. A metros de este cronista, un hombre bien parecido lucía un sobretodo impecable adquirido en 41 pesos con 50 centavos en Casa Bartolas.

De pronto, otro espectador apareció en escena con un abrigo idéntico. No hay dudas: ambos habían aprovechado la oferta de “5 mil sobretodos a precios bajos y sin precedentes” de la casa ubicada en la primera cuadra de calle Deán Funes.

En estos detalles se entretenía este cronista, con la secreta esperanza que los muchachos de Central Córdoba regresaran al field. Otros espectadores analizaban qué hacer ante la contingencia.

Uno propuso ir al Club Hípico Argentino, donde habría un espectáculo de acrobacia aérea. Según parece, los afamados pilotos Garnier y Domenjoz desplegarían su talento y ofrecerían un show de vuelos invertidos. Interesante propuesta, más porque antes habría un partido de football entre Agronomía y Colegio Nacional. Otro sugirió concurrir a la Confitería del Plaza Hotel. Un buen cocktail en domingo también es un programa atractivo.

Lo cierto es que Central Córdoba no regresó al field, el partido duró apenas cuatro minutos y la gente dejó Pueblo Alberdi camino hacia otros rumbos. Este cronista emprendió el regreso cavilando sobre el suceso y preguntándose si acaso no fue testigo del nacimiento de una rivalidad eterna.

 

Fuente: Diario La Voz del Interior