La locura por River revoluciona a San Luis

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Llegada. Simeone y Teófilo Gutiérrez aterrizaron junto a sus compañeros a las 10 y media de la noche.
Llegada. Simeone y Teófilo Gutiérrez aterrizaron junto a sus compañeros a las 10 y media de la noche.
Llegada. Simeone y Teófilo Gutiérrez aterrizaron junto a sus compañeros a las 10 y media de la noche.

Toda una provincia disfruta con la tercera visita del campeón en 2014. Más de 13 mil hinchas coparán la cancha. Es una consecuencia del apoyo al equipo en el interior durante su paso por la B Nacional.

 

Claudio Sotelo y Diego Guaymas viajaron desde Mendoza. “Vinimos a dedo y nos levantó un camionero”, afirman. Los 239 kilómetros se les hicieron “cortos” -dicen- porque el chofer también era hincha de River. Ellos son dos de los más de 4 mil hinchas del campeón del fútbol argentino que ayer agotaron las plateas descubiertas del Juan Gilberto Funes para el partido de hoy ante Colón por los octavos de final de la Copa Argentina. El lunes también se habían vendido las otras 4 mil populares disponibles para el público de River y hoy, de 10 a 18, se terminarán de vender las plateas techadas en la cancha. Los más de 13 mil lugares disponibles para sus hinchas estarán cubiertos y los organizadores dan por descontado que quedará público afuera al igual que en la Súper Final ante San Lorenzo jugada el 24 de mayo. Larevolución River , ese fenómeno que recorrió el país durante el vía crucis del equipo por la Primera B Nacional entre 2011 y 2012, se trasladó esta vez a San Luis. Y para estar a tono con ese calor popular, la ciudad recibió anoche al equipo con una egipcia temperatura de 30 grados.

Por eso, en las colas que se hicieron en la cancha y en la puerta del hotel Amerian para alentar a los jugadores, en La Punta -donde está el escenario del partido-, a unos 20 kilómetros de aquí, los hinchas echaron mano a un vestuario bien veraniego: ojotas, bermudas, pantalones cortos, remeras y musculosas. Muchos también se quedaron con el torso desnudo y dejaron ver sus tatuajes, como José Luis Marino, un porteño de 28 años que a cada rato se tocaba el escudo que se pintó a la altura del corazón. Efusivo, no paró de tomar cerveza durante toda la tarde. “Llegué el lunes, me quedo acá hasta el viernes y después me voy a Mendoza porque quiero estar también contra Godoy Cruz”, afirmó. Su idea es ir el domingo a la popular visitante del Malvinas Argentinas. Según se dice por lo bajo en Mendoza, la cancha estará llena deneutrales pese a la prohibición para que vayan las dos hinchadas.

“La verdad que no puedo creer que River esté viniendo tan seguido acá”, comentó, feliz, César Dáttoli, un puntano que faltó al colegio secundario para conseguir una platea descubierta a 150 pesos (la techada cuesta 250 y las populares se vendieron a 80). Ocurre que será la tercera vez en el año que River jugará aquí: la primera, en el verano, fue victoria 3-1 sobre un combinado provincial con goles de Daniel Villalva, Jonathan Fabbro y Fernando Cavenaghi de penal (el partido se había suspendido por la lluvia luego del gol del Keko Villalba y siguió al día siguiente); y la segunda fue la del triunfo ante San Lorenzo por la Súper Final con el gol de Germán Pezzella. Ese encuentro, justamente, resultó el último oficial de Ramón Díaz al frente del equipo. Luego el riojano pegó un portazo y abrió el camino para la sucesión: ante el no de Gerardo Martino se produjo el desembarco de Marcelo Gallardo.

En las colas que se formaron ayer se vieron mayoría de jóvenes y adolescentes. Ellos ni siquiera habían nacido cuando River jugó aquí por última vez antes de las dos visitas anteriores de 2014: en diciembre de 1984 le ganó un amistoso 3-2 a Estudiantes de San Luis con las presencias estelares de Norberto Alonso y de Enzo Francescoli. “Mi papá me contó que a aquel River lo dirigía el Bambino Veira y que se estaba gestando el equipo que terminó saliendo campeón de todo en el 86”, expresó Fernando Carreras, un puntano de 22 años que dice trabajar “de delivery en una pizzería del centro”.

La autopista 25 de mayo y la ruta 146, las vías de acceso a la cancha, se transformaron en un continuo ir y venir de hinchas de River. A la noche, cuando el plantel llegó al hotel, que queda a unos 1.200 metros, los hinchas también le hicieron sentir su calor a Teo Gutiérrez, Barovero y compañía con sus cantos y sus banderas.

Al pie de las sierras, y después de la destacada actuación del domingo ante Central, los hinchas de River protagonizan un nuevo episodio de esa revolución que nació en el peor momento de la historia del club y que no decae pese a la aparente vuelta a la normalidad del andar del equipo.

 

Fuente: Diario Clarín