La seguridad, la sombra de la visita del Papa a Brasil

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papa2_36Fue una mancha en esta visita histórica del papa argentino a América latina.

 

Río de Janeiro. Los problemas en el sistema de seguridad se convirtieron en tema de discusión y una mancha en esta visita histórica del primer viaje a Latinoamérica de un papa argentino. El propio Francisco se encargó de hacer público su malestar por esta situación,  cuando habló de sentirse enjaulado, en el encuentro del jueves pasado con los jóvenes argentinos.

Los problemas surgieron por dos posiciones encontradas. Mientras Francisco pretende tener un contacto directo con la gente, los responsables de la seguridad brasileña lo quieren lo más lejos posible, para evitar riesgos.

Los problemas comenzaron el lunes pasado, cuando el Papa arribó a esta ciudad. En el trayecto entre el aeropuerto y la el palacio gubernamental hubo  desbordes de la gente, por la decisión de Francisco de apartarse permanentemente del protocolo.

Tanto las autoridades locales como el vocero del Vaticano, Federico Lombardi, trataron de minimizar esta cuestión. Pero, lo cierto es que el lunes pasado, una jornada en la cual el Pontífice no tuvo ninguna actividad pública, en la residencia de Sumaré hubo una reunión entre miembros de la Policía y funcionarios eclesiásticos.

Ante las insistentes preguntas de los periodistas, el afable Lombardi estuvo a punto de perder la paciencia. “No sé a qué se debe la reiteración de la pregunta, cuando no hay ningún problema. Hubo una reunión habitual para analizar lo que sucedió el primer día de la visita del Papa y para limar algunos aspectos. Pero fue de rutina no hubo ninguna discusión”, trató de desdramatizar el vocero del Papa.

Sin embargo, el jueves, Francisco hizo público su malestar cuando habló de “enjaulamiento” ante los jóvenes argentinos.

Aunque nadie lo confirmó, también habrían existido roces entre el Vaticano y los responsables del sistema de seguridad, por el encuentro de Francisco con los peregrinos argentinos. Este evento que no estaba previsto, pero el Pontífice ordenó organizarlo el lunes pasado, cuando llegó a esta ciudad.

Francisco pretendía que la reunión con sus compatriotas se realizara en un lugar abierto, para que pudieran participar los casi 50 mil argentinos que llegaron a esta ciudad para participar de la Jornada Mundial de la Juventud.

Sin embargo, hubo una decidida resistencia de las fuerzas de seguridad, quienes impusieron su criterio de hacerlo en un lugar cerrado como fue la catedral San Sebastián.

El jueves por la noche estalló otro problema que tiene que ver con la seguridad. Por los problemas climáticos, los organizadores resolvieron que las actividades previstas para el sábado y el domingo en el Campus Fidei (en Guaratiba), a más de 50 kilómetros del centro, se pasarán a la playa de Copacabana.

El campus Fidei es un lugar abierto que fue reacondicionado para este encuentro. La lluvia complicó la organización del evento de cierre, ya que se trata de un terreno inundable.

Ahora, la paradisiaca Copacabana albergará a las cuatro principales actividades del Papa en esta ciudad. Más allá del éxito de la convocatoria, la seguridad fue una de las manchas de la organización de este evento multitudinario.

 

Fuente: Diario La Voz del Interior