La terrible historia de vida de una mamá adolescente

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Un fallo judicial desnudó la realidad que vive una niña de 15 años, que es mamá y arrastra un largo historial de abusos y violencia de género.

14/08/2013 12:52

Por Redacción Día a Día

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Un fallo de la Justicia provincial desnuda, como siempre ocurre en estos casos, una historia de vida terrible que padece una nena de tan sólo 15 años de edad y que ya es mamá de una pequeña de tres meses.

Es que no sólo se crió en un entorno tremendamente difícil en su familia, sino que además, había sido separada de ese lugar para bien de su integridad y las cosas fueron aún peores. Recayó en la casa de un novio en la que no sólo quedó embarazada, sino que además, volvió a vivir en carne propia maltratos como los que tuvo su mamá biológica.

Por esta razón, la menor estaba en una residencia para mamás adolescentes en Córdoba, pero su permanencia estaba sujeta a revisión.

Ante esto, la Jueza de Control, Niñez, Juventud, Penal Juvenil y Faltas de Río Segundo, María de los Angeles Palacio de Arato, ratificó la legalidad de la medida adoptada por la Secretaría de la Niñez, Adolescencia y Familia de la Provincia (Senaf), al disponer la prórroga del traslado, por tres meses, de la mamá y su pequeña.

La magistrada consideró que la decisión, adoptada en los términos de la Ley Nº 9944, es la “más pertinente” y ajustada al mandato constitucional de preservar el interés superior del niño (artículo 3 de la Convención sobre los Derechos del Niño).

Esto, teniendo en cuenta que la madre de la joven fue “vulnerada en su integridad sexual” por el propio papá de la nena, cuando esta era niña, y el rol de madre siempre lo cumplió su abuela.

El año pasado la madre de la menor concurrió a la Senaf por los problemas familiares que tenían con la joven. Como modo de solución a la problematica, se resolvió que la adolescente, entonces de 14 años de edad, fuera a vivir a la casa de su novio.

Segunda parte. Pero, las cosas no salieron bien. La niña quedó embarazada y también fue víctima de violencia de género,

En una nueva audiencia, la joven que se había ido ya de allí, manifestó sus deseos de volver a la casa de su novio, pero la jueza concluyó que esta decisión, acordada el año pasado entre la abuela de la menor y la Unidad de Desarrollo Regional (UDER) de Río Segundo, no había sido acertada, dado que a los dos meses de convivencia la niña quedó embarazada.

“Es obvio que el interés del niño siempre es permanecer dentro del seno de su familia, salvo en los casos en que sus progenitores o responsables no puedan o no quieran atender a su interés primordial. Entonces, la tarea de todos los actores sociales involucrados es cuidar que éste tenga a su disposición los elementos que le permitan, como sujeto en desarrollo, gozar de sus plenos derechos”, esgrimió Palacio de Arato.

La magistrada recalcó que, con la convivencia de la menor con su novio (también de 15 años), “lo único que se logró es que C., con 15 años de edad, tenga una pequeña hija, y que vivencie todos los problemas de la victimización en violencia familiar”. Por ello, agregó que, en la actualidad, hay dos problemas por abordar: “La situación de C., adolescente de 15 años, que no trabaja ni estudia, con una beba de tres meses, a la que debe cuidar, y además, la situación de agresión y violencia vivida en la relación con su pareja, con la cual pretende volver a convivir”.

O, para decirlo de otra manera, la adolescente, que fue sacada de un infierno y que debe recuperarse para buscar un futuro mejor para ella y su pequeña, quiere volver a ese lugar.

Contención. En el mismo sentido, Palacio de Arato subrayó: “Es evidente que, dentro del catálogo de los derechos del niño, no se encuentra el adelantamiento de la sexualidad como modo de afrontar los problemas, ni que ella viva experiencias de convivencia de pareja que no está capacitada para afrontar, no sólo por su corta edad, sino también por su compleja historia de vida”.

De acuerdo con la jueza, en el particular contexto, la convivencia de la joven con su novio sólo lograría “encasillarla en un estilo de vida que no se compadece con su dignidad de persona ni de mujer”. “Propender a un embarazo adolescente, con todas las dificultades que esto acarrea, y cortar sus estudios de raíz limita seriamente sus posibilidades futuras de progreso personal y profesional”, afirmó.

Como consecuencia, además de ratificar el traslado de la menor a una residencia para madres adolescentes, con el fin de lograr el fortalecimiento familiar, así como el desarrollo de C. y de su hija S. en un medio capaz de contenerlas, la magistrada ordenó que se le efectúen estudios psicológicos y un tratamiento a la joven, así como a su madre y abuela.