Levy: La explosión que ocurrió en Pilar no fue un accidente

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El ingeniero electricista y ex jefe técnico de Epec sostiene que hay que prestar atención a cómo se cumplían las normas y protocolos de seguridad.

 

Rubén Levy es ingeniero electricista electrónico, profesor de la Universidad Nacional de Córdoba, exjefe del área técnica de protecciones eléctricas de alta, media y baja tensión durante 18 años en la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (Epec) y perito judicial en temas de ingeniería especializada.

Sobre la base de su experiencia, dirige la mirada hacia el funcionamiento de la central eléctrica de la Provincia y hace hincapié en la diferencia entre accidentes y siniestros.

–¿Qué tipo de normativa de seguridad debe cumplir una central termoeléctrica como Pilar?

–En Argentina nos manejamos con normas de la Asociación Electrotécnica Argentina (AEA), que es el ente que tiene todo tipo de normas sobre instalaciones y estaciones transformadoras. Cumplir las normas es la mejor condición técnica que se puede tener. En el caso de las estaciones transformadoras está la reglamentación AEA 95402, que habla de la seguridad que deben tener los elementos de cada estación, los sistemas de puesta a tierra, de protección contra la descarga atmosférica, contra incendios, manejo de materiales peligrosos, derivación del aceite de derrame, etcétera. Esa misma norma dice que hay que cumplir con las pautas del Instituto Argentino de Normalización y Certificación (Iram), que también es una entidad con normas de cumplimiento obligatorio, no sólo de materiales sino también de procedimientos.

–¿Hay normas específicas para casos de incendios?

–Hay un procedimiento Iram 3501 que habla de certificación de instalaciones contra incendios. En Argentina cuando hablamos de incendios siempre nos referimos a los códigos de la Asociación Nacional de Protección contra el Fuego (NFPA), de Estados Unidos, en los que están basados nuestras normas. Las instalaciones deben cumplir además con la ley nacional 19.587 de protección contra incendios. Por eso en la estación Pilar tiene que haber un sistema de protocolo de extinción de incendios. No sabemos todavía qué pasó ahí, pero sí podemos saber: ¿se cumplió el protocolo? ¿se cortó inmediatamente la energía? Todo eso debe estar asentado en el libro que debe llevar la estación. En estos casos, los peritos e ingenieros lo primero que hacemos es ir y buscar ese libro, donde un operador anota lo que sucedió.

–¿La central tiene detectores de pérdidas de gas?

–La norma Iram habla de que toda estación que maneje gas combustible tiene que tener detectores, porque debe poder hacer un corte de energía cuando al operador le llega la señal de que hay gas dando vueltas. Ahí había gas, por la pérdida del gasoducto, entonces debió haberse detectado y el operador debió haber tomado las decisiones necesarias para evitar una tragedia. Y, una vez producido el incendio, debió haberse cortado la energía para no seguirlo alimentando.

–No es casualidad que el gasoducto troncal pase por ahí, sino que la central Pilar se instaló allí para tener acceso al gas.

–Totalmente. La central necesita combustible para funcionar y lo mejor es el gas porque es lo más económico. También necesita el acceso vehicular para el combustible líquido.

–Esta central fue repotenciada hace pocos años. Cuando esa obra se entregó, la Provincia debió recibirla luego de chequear que todo funcionara a la perfección.

–La central fue repotenciada con dineros de la Nación. Debió presentarse un proyecto acorde a las normas. No se puede hacer este tipo de obras sin la documentación correspondiente.

–¿Cómo es la convivencia de un gasoducto con una central termoeléctrica?

–Eso también está indicado en normas de procedimiento. Al tener un gasoducto es lógico prever que pueda haber alguna pérdida. Tiene que haber una relación de seguridad. Que haya una pérdida de gas no significa que tiene que producirse un incendio. Para que haya incendio tiene que haber una chispa.

Rubén Levy. El especialista cree que es posible que en la usina de Pilar no se hayan cumplido algunos protocolos necesarios para la seguridad (La Voz/ José Gabriel Hernández).

–En Córdoba ha habido varias pérdidas de gasoductos en los últimos años, sin consecuencias trágicas.

–Claro, porque no hubo antes una relación eléctrica con esa pérdida. Acá ha tenido que haber una relación importante para que esto se incendiara. No es solamente una chispita, acá pasó algo importante para que se produjera ese incendio. Ese día, además, había humedad, eran las peores condiciones atmosféricas. Pero, a mi entender, no se trató de una chispita sino de una relación importante. Por eso uno de los testigos habló de que vio una explosión. Habrá que comprobar eso en los libros de Epec, todo está indicado ahí, en los instrumentos.

–¿La explosión pudo haberse producido desde el cableado que entra y sale de Pilar?

–Esos son cables desnudos. Toda la central no está aislada, porque es una central aérea y esos son cables desnudos, sin aislación. Si un cable de esos se cae al suelo tenés un cortocircuito, no es como en una casa, donde los cables están aislados. Acá no, por eso es tan importante el mantenimiento.

–¿Qué implica que los cables estén desnudos? ¿Emiten chisporroteo?

–No, chisporroteo no, pero hay corrientes de baja intensidad permanentemente.

–¿Eso puede provocar una explosión en contacto con el gas?

–Hay que analizarlo bien. Me da la impresión que pasó algo más importante, alguna falla importante. Pero para responder eso hay que ver las pericias y el libro de la estación.

–¿Es fácil que el gas explote?

–No, si no explotarían todos los edificios de Nueva Córdoba que suelen tener pérdida de gas. El tema es ver el papel de los detectores de gas de la central.

–¿La explosión pudo ser provocada por los autos que pasaban por la ruta?

–Me parece que no. A la batería no le veo una potencia como para encender algo así.

–¿No basta una simple chispa para provocar la explosión?

–No, porque en realidad el gas se está venteando por el aire. No es gas puro, es más liviano y se va a la atmósfera. No es que hay una concentración de gas. En los accidentes eléctricos los peritos vemos la suma de las cosas que ocasionaron el siniestro, que quizá antes nunca ocurrieron pero una vez ocurren. Siniestro le decimos a lo que se podría haber previsto y no se previó. Otra cosa es un accidente, que es algo que no se puede prever. El siniestro es algo que no tendría que haber ocurrido pero ocurrió porque algo no se hizo, es importante la diferencia. Por eso esto no fue un accidente.

–¿Y qué sería lo que no se hizo en este caso?

–Puede que no se cumplieron algunos protocolos de la estación. Cuando uno analiza estas cosas se pregunta: ¿se hizo todo lo que la técnica aconseja? ¿Sí o no? Uno puede haber hecho todo lo que aconseja la técnica y producirse igual el siniestro, pero uno tiene que garantizar que hizo todo para deslindar responsabilidad. A eso le llamamos el mejor estado de la técnica, que se hizo todo lo posible para que algo no ocurra. Si ocurrió pero se hizo todo lo posible para que algo no ocurra, es distinto a que ocurrió y no se hizo todo lo necesario.

–Hace unos meses se denunció adulteración de combustibles en la central. ¿Se facilitaron las condiciones para un el funcionamiento?

–Claro que sí porque el combustible de mala calidad deteriora todo lo que pasa técnicamente en la estación. Si a la máquina, en vez de alimentarla con el combustible que corresponde, le doy otro con residuos, provoca problemas. Ahí se pasa por encima del mantenimiento, de los protocolos, de las 
normas.

Perfil. Rubén Levy es titular de la cátedra de Electrotecnia y Luminotecnia en la carrera de Ingeniería Civil en la Universidad Nacional de Córdoba. Es autor de cuatro libros sobre temas vinculados con el uso de la electricidad: Instalaciones eléctricas seguras, Pericias en instalaciones eléctricas, Manual para el técnico instalador electricista y Modernos criterios de proyectos para instalaciones eléctricas industriales.

 

Fuente: Diario La Voz del Interior