Llegó El Momento De Hacer Realidad La Fabricación De “Reconquista”

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El prototipo de cosechadora para pequeños productores que había sido desarrollado, hace 2 años,  hoy está en vísperas de convertirse en un modelo de fabricación y multiplicación.

A la cosechadora de granos de arrastre ideal para superficies menores de 50 hectáreas, le llegó su momento.

“Tras firmar un convenio con la Unión Transitoria de Empresas (UTE) Vigor, entregamos los planos y especificaciones de la cosechadora de granos “La Reconquista”, que desarrolló el INTA junto con el INTI”, decía “Pancho” Francisco  Anglesio,  el vicepresidente del INTA.

“Ahora es el turno de elaborar un plan de producción y fabricación de la cosechadora. Para nosotros es siempre un desafío llevar adelante este tipo de emprendimientos. Las bondades de la máquina ya son bien conocidas. Y, por cierto, hay mucha demanda. Es muy importante poder darle a nuestra gente, a nuestros empresarios, el desafío de producir equipamiento nacional y que es, además, una herramienta fundamental para el pequeño y mediano productor”.

Las características y otros datos sobre “Reconquista” fueron presentadas en sociedad en el año 2011

En ese entonces éstos eran los apuntes:

La novedosa cosechadora permitirá que los productores puedan seguir cultivando cereales, oleaginosas y trillar como forma dinámica o máquina estática en parcelas donde no pueden acceder las grandes maquinarias agrícolas.

El inventor

Para Orlando Pilatti, técnico del INTA Reconquista y creador de la máquina, “la satisfacción es completa cuando el trabajo diario sirve para que muchos productores de pequeñas y medianas superficies se consoliden en su territorio, no pierdan su cultura e identidad”.

Según Pilatti, el proyecto de La Reconquista comenzó en 2009 con la intención de “desarrollar una máquina sencilla que se adecue a las características de producción de escalas pequeñas, generalmente condicionadas por la extensión del predio y los bajos recursos económicos”.

De esta manera, la herramienta posibilita que el productor tenga al alcance y utilice una máquina con una plataforma de cortes para cultivos de ciega y un cabezal maicero regulable para tres surcos. Las velocidades de esta cosechadora varían de acuerdo con las condiciones de cultivo y otros factores de trabajo.

Primer plano

El trabajo en equipo de especialistas del INTA y del INTI permitió desarrollar esta cosechadora de arrastre que cumple con todas las exigencias: rendimiento, flexibilidad de uso, traslado y bajo costo. “Es una cosechadora de granos, es decir, para cereales y oleaginosas en general: trigo, avena, sorgo, maíz, soja y porotos, entre otros”, explicó Pilatti.

Para la cosecha de maíz, se coloca una plataforma especial –maicera– para tres surcos espaciados a 52 centímetros. En cambio, al momento de cosechar cereales y oleaginosas, se instala una plataforma de corte con molinete, de tipo convencional de 2,10 metros de ancho de labor. La altura de corte se regula entre los 5 y 65 centímetros, con posibilidad de adaptarla a diferentes tipos y condiciones de cultivos.

La máquina carece de movilidad propia, por lo que requiere de un tractor, al que se vincula mediante una barra transversal con enganche de tres puntos. “Esto permite que la cosechadora acompañe permanentemente a la unidad motriz”, indicó el técnico de Reconquista, quien además agregó: “Es una solución original que está dando buenos resultados”.

Para la cosecha de maíz, se coloca una plataforma especial –maicera– para tres surcos espaciados a 52 centímetros.

De la toma de fuerza del tractor, se obtiene la energía motriz que impulsa a la totalidad de los mecanismos de la máquina. Las transmisiones son mecánicas, económicas, sencillas y de fácil reparación. El cilindro trillador, de tipo axial, representa una solución tecnológica de reciente generación, como el sistema de trilla: la separación del grano del material de desecho. “Este mecanismo es similar al que se emplea en máquinas de gran tamaño y se diseñó especialmente para esta máquina”, señaló Pilatti.

La cosechadora se completa con un sistema de limpieza de doble zaranda y soplado de impurezas. Una tolva de almacenamiento de aproximadamente 1.000 kilogramos de capacidad y los sistemas de elevación del material cosechado y de descarga de la tolva.

El hombre detrás de la máquina

“Muchos calificativos se podrían usar para referirse a Orlando –aseguró Spontón– pero en la faz profesional, como Investigador del INTA Reconquista, se puede decir que supo interpretar la necesidad de llevar el conocimiento a la práctica con el fin de dar respuestas a las necesidades del productor”.

Orlando Pillati (inventor)

Antecedentes sobre éste apasionado inventor

Investigador de la planta permanente del organismo en Reconquista, inició su carrera en 1965 en los grupos Manejo y conservación de suelos y Riego y fertilización de algodón; también se desempeñó como director de esa Estación Experimental Agropecuaria desde 1985 a 1991.

Ingeniero agrónomo y enamorado de los fierros, en 1975 creó la primera cosechadora de algodón motorizada para dos surcos: Sapucay. Luego le siguieron desarrollos de todo tipo como el “dispositivo para el trazado de curvas de nivel”, que ayudó a numerosos profesionales y productores del noreste de Santa Fe a controlar la erosión de los suelos, el armado de su propio telescopio “para ver las estrellas más de cerca”.

Su “hobby” y pasión por cortar, doblar y soldar fierros hizo que en 2005 presentara la Javiyú INTA, una cosechadora de arrastre, sencilla y de bajo costo, que combina un aparato despojador –que trabaja con un peine de puntones inclinados, estáticos y de montaje flexible– con un limpiador que separa los capullos y descarta brácteas y trozos de tallos. Máquina por la que en 2006 es galardonado con el premio Innovar.

En 2010, fue merecedor del premio Innovar tras la presentación de Cañera INTA, un prototipo experimental de cosechadora de caña de azúcar en verde para pequeños productores.

En la actualidad, es técnico asociado del INTA Reconquista y trabaja ad honorem. “En estos 46 años de trabajo ininterrumpidos nada lo alejó de las necesidades de los productores; pensó en el desarrollo local y en las organizaciones de la región valorizando siempre la integración del hombre a su propio medio”, destacó Spontón.