Los Agricultores Estadounidenses, No Creen En El Cambio Climático Como Producto Humano

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Si hay una cosa que los agricultores estadounidenses pueden contar, es el mal tiempo, y tal vez como consecuencia de ello, muchos, no creen que la humanidad tiene la culpa de los cambios a largo plazo en los patrones meteorológicos estadísticos conocidos como: el cambio climático.

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Pero, aunque se piense, que la agricultura es un importante contribuyente al calentamiento global, es posible que  los agricultores no crean en el problema.

Tomemos, como ejemplo de escepticismo, un productor agropecuario de Iowa, Dave Miller, que a diario también se desempeña como economista de la Oficina Agrícola del mencionado Estado. Según Miller:  “no es que los agricultores de Iowa creemos que el cambio climático no está ocurriendo, sino  que siempre ha estado ocurriendo, y por lo tanto es poco probable que tenga mucho que ver con todo lo que los seres humanos provocan con las innovaciones”.

Otro ejemplo de descreimiento lo pronunció el portavoz del Buró Nacional de la Granja (Mace Thornton): “No estamos convencidos de que el cambio climático que estamos viendo  sea de origen antropogénico y tampoco creemos que la ciencia esté logrando demostrar ésto de manera convincente”.

Según los resultados de una encuesta realizada por los sociólogos de la Universidad Estatal de Iowa a casi 5.000 agricultores del  Cinturón de Maíz  con respecto al cambio climático:

El 66 % dijo que ellos piensan que el cambio climático está ocurriendo, pero sólo el 41% piensa que los humanos tienen la culpa por el calentamiento global.

Esta cifra contundente no es sólo del Cinturón de Maíz. Los agricultores de todo el país siguen siendo escépticos sobre el cambio climático.

Cuando se le preguntó sobre ello,  hablan sobre el volcán “Mount Pinatubo” y el clima raro de la década de 1980, en ese entonces, muchos de los agricultores más reconocidos de la actualidad estaban empezando. Pero sobre todo, existen ciclos en el tiempo, tales como el ciclo de: El Niño-La Niña  que producen grandes cambios en el clima de América del Norte. Tal vez sea porque los agricultores están expuestos únicamente al mal tiempo, ya sea demasiado caliente o demasiado frío, es por eso, que casi cualquier tipo de clima perjudique a algún cultivo.

 

Según las estadísticas, la variabilidad de año a año en el clima disminuye cualquier impacto de un cambio a largo plazo en el clima. Si se considera que: Un granjero de Iowa podría hacer frente a una temperatura de -12° Centígrados en el cambio de la temperatura media de un año a otro, ¿por qué preocuparse por un 3 o incluso  4 grados más de cambio en  un total de 100 años?

La predicción a largo plazo para el cinturón de maíz en Iowa dice que el tiempo va a ser más cálido y seco –  y  que sería igual al clima actual del oeste de Kansas. Sin embargo, en las décadas de carrera que Miller lleva ya en la agricultura, las condiciones han sido cada vez más húmedas. “Si yo hubiera hecho lo que los alarmistas del clima aconsejaban para ese entonces, me hubiera equivocado exactamente en 20 de los últimos 25 años”, dice Miller con una lapidaria pero veraz apreciación.

Miller no habla por todos los agricultores, por supuesto, y hay pocos grupos menos homogéneos que el suyo. Este es un grupo de agricultores, cuyas propiedades van desde una pequeña granja en el noreste de media hectárea, hasta los que tienen más de 1000 y con tecnologías de punta.

Sin embargo, un agricultor orgánico en el estado de Nueva York con una corta experiencia en la actividad agrícola decía: “Hay un consenso científico generalizado, que vaticina la llegada de un cambio de clima, incluso mayor al que se produce por las fluctuaciones naturales. ” Este último es mi hermano, Tim Biello,-explica Miller-  quién se metió en la agricultura para hacer algo práctico por el cambio climático. Quería cultivar con un menor nivel de  combustibles fósiles y fertilizantes mediante el trabajo con los caballos y utilizar los recursos disponibles a nivel local para proporcionar alimentos a sus vecinos.

Pero también simpatiza con sus grandes compañeros de cultivo: “Las personas que tienen que trabajar para ganarse la vida y tomar decisiones difíciles sobre el uso de tal o cual sistema, sienten que están contra la pared cuando otras personas, que tal vez se retiran de la agricultura, dicen esto es bueno o malo”.

Respuestas de la ciencia

Tim no es una muestra aleatoria, por supuesto. Pero los grandes agricultores ciertamente no son escépticos acerca de todas las ciencias, y mucho menos a las teorías  que les reporten dinero mediante la mejora de los rendimientos.

“La sequía del año pasado fue en muchos lugares tan aguda como lo fue en 1933, y todavía no hemos visto tantos casos de voladuras y tormentas de tierra”, como en los años 30 “sucios”, señala el ex granjero de Dakota del Norte Roger Johnson, ahora presidente de la Unión Nacional de Agricultores.

De la mano de la Cría y la modificación genética han llegado los cultivos resistentes a la sequía y la inundación, así como plagas de insectos. También son importantes las mejores prácticas de labranza, como dejar un cultivo de cobertura o rastrojo para sujetar el suelo, lo que ayudó a disminuir la erosión en cada lugar. Incluso en la terrible sequía del año 2012, en los Estados Unidos se materializó una cosecha abundante.

Pero el cambio más grande aportado por la ciencia a la agricultura en el siglo pasado es el mismo que mi hermano está trabajando para revertir:

la llegada de la maquinaria de combustibles fósiles-powered y fertilizantes fabricados de la extracción química del aire. Eso, junto con la tala de bosques para dar lugar a los campos de todo el mundo, hace que la agricultura sea la segunda causa generadora de las emisiones de gases de efecto invernadero y el cambio del clima.

Principales gases efecto invernadero

Los  más comunes e importantes son el dióxido de carbono, el óxido nitroso y el metano.

Dióxido de carbono (CO2): Este gas de efecto invernadero se encuentra en concentraciones relativamente bajas en la atmósfera, aproximadamente un 0,03%. A pesar de sus bajos niveles, se trata del mayor impulsor del calentamiento global. Actualmente, existen cerca de 3 trillones de toneladas de CO2en la atmósfera, un 27% superior al nivel anterior a la Revolución Industrial. A finales del siglo XIX, los niveles de dióxido de carbono eran de 280 partes por millón (ppm); ahora las concentraciones están alrededor de 380 ppm. Algunos científicos advierten que si la cantidad de dióxido de carbono que hay en la atmósfera supera las 450 ppm, la temperatura de la Tierra podría dispararse de manera descontrolada.

Las fuentes naturales del dióxido de carbono incluyen plantas en descomposición y materia animal, incendios forestales naturales y volcanes. Las principales fuentes humanas de CO2 proceden de la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) y de la deforestación. Los científicos atribuyen la mayor parte de la concentración de CO2 a estas fuentes procedentes de la acción humana.

Metano (CH4) : El metano es un gas de invernadero muy potente. En 100 años, una tonelada de metano podría calentar el globo 23 veces más que una tonelada de dióxido de carbono. La atmósfera tiene una concentración de metano de 1.774 partes por billón (ppb), lo que supone un aumento del 59% de la concentración de metano anterior a la Revolución Industrial. Sin embargo, hay 220 veces menos metano que dióxido de carbono en la atmósfera.

El metano se crea por la descomposición de la materia orgánica que procede en gran parte de los vertederos, el ganado bovino y el resto del sector ganadero (pollos y cerdos).

Los hidratos de metano, combinación congelada de metano y agua, se encuentran en grandes cantidades en el mar. Es posible que un cambio climático continuo pudiese liberar esas reservas congeladas de metano y añadir repentinamente mucho metano a la atmósfera, lo que agravaría los efectos de los gases de efecto invernadero, al tiempo que provocaría un calentamiento global sin precedentes.

Óxido nitroso (N2O): El óxido nitroso es el único óxido de nitrógeno (NOx) que actúa como gas de efecto invernadero. El óxido nitroso tendrá en un siglo un efecto de calentamiento global aproximadamente 300 veces superior al del dióxido de carbono. Sin embargo, como el metano, el óxido nitroso se encuentra en concentraciones mucho menores que el dióxido de carbono en la atmósfera, que en la actualidad son de 319 ppb, un 18% superior al periodo anterior a la Revolución Industrial.

El óxido nitroso es emitido por las bacterias del suelo. La agricultura y el uso de fertilizantes con base de nitrógeno, junto con el tratamiento de los residuos animales, aumentan la producción de óxidos nitrosos. Algunas industrias, como la del nylon, y la quema de combustibles en motores de combustión interna también liberan óxido nitroso a la atmósfera.

Partículas en suspensión (Humo Negro): Las partículas en suspensión, o humo negro, no son un verdadero gas de efecto invernadero, ya que son sólidas y calientan la atmósfera de diferente manera que un gas. Sin embargo, provocan un efecto invernadero significativo. De hecho, se estima que el humo negro podría ser el responsable del 25% del calentamiento global.

El humo negro está formado por partículas microscópicas originadas por la combustión incompleta de la materia orgánica, especialmente de combustibles fósiles. Debido a que puede acelerar el derretimiento de la nieve y el hielo, el humo negro desempeña un papel muy destacado en el cambio climático del Ártico. De hecho, podría ser el responsable de más del 90% del calentamiento de esa zona. El control y la reducción de las emisiones de humo negro son particularmente importantes, sobre todo, debido al calentamiento que ha sufrido el Ártico, a un ritmo que dobla el que ha afectado al resto del mundo en los últimos 100 años.

Cambio del clima

Pocos tendrían que cambiar sus medios de vida tan radicalmente como los agricultores estadounidenses si los esfuerzos para combatir el cambio climático se hicieran más difíciles. (De acuerdo con Robert Carlson, quien lidera la Organización Mundial de Agricultores, los agricultores de otros países son más propensos a creer en el cambio climático, y muchos sienten que ya se enfrentan a nuevos climas extremos.)

Pero incluso si los agricultores estadounidenses no creyeran en el cambio climático, hay razones para que se comporten como si lo hicieran.

El Departamento de Agricultura de EE.UU. ha comenzado a incorporar la divulgación del cambio climático en sus proyecciones, con la misma fuerza con la que fomentó el uso de prácticas de labranza cero.

McCullough, un productor de trigo de Oregón, está siguiendo sus consejos para reducir la labranza, lo que ayuda a evitar la erosión eólica, Ahora puede omitir los tres o cuatro pases de labranza en su tractor, realizando la limpieza de un campo con herbicidas, y a continuación, utilizando una sembradora “air drill” para inyectar la semilla de trigo y fertilizantes juntos.

La clave para alimentar a 7 mil millones de personas en un mundo post-cambio climático será la diversidad de los cultivos, lo que ayudará a asegurar la capacidad de recuperación del suelo.El tiempo meteorológico y el clima es una variable muy cambiante e impredecible a largo plazo, lo que significa que un agricultor debe tener más cuidado de la tierra y dejar que el suelo cuide a  los agricultores cuando el clima se vuelva más difícil.

En otras palabras, muchos agricultores estadounidenses – incluso aquellos que cuestionan que el cambio climático es hecho por el hombre – ya están haciendo exactamente los mismos esfuerzos que serían necesarios para combatir el cambio climático:

La agricultura de precisión para reducir el uso de combustibles fósiles, labranza reducida o cero, cultivos de cobertura, biodigestores para desechos animales, etc. La clave para llegar a los agricultores es incentivar prácticas que mejoren sus unidades productivas. “Si usted puede ayudar a lidiar con la variabilidad del clima”, dice Miller, “es probable que pueda adaptarse a la variabilidad del clima.”

Por: David Biello http://www.agweek.com/event/article/id/21440/

Conclusión

“En definitiva, sea cierto o no, que el uso antrópico de determinadas tecnologías, estén modificando, el clima, y provocando, lo que se conoce como cambio climático; mucho más beneficioso que adoptar una postura pasiva de denuncia, y que conspire con las vanguardias productivas; es incrementar la adaptación a  esos supuestos cambios. Sería más impactante y positivo ocuparnos del ecosistema, que preocuparnos por él.

Aunque la ciencia no escatime esfuerzo e investigación con respecto al clima, ésta sigue siendo una variable, prácticamente impredecible, en el largo y mediano plazo. Además todavía es casi imposible de modificar. Por lo tanto, se puede concluir, que los productores  de la actualidad, tendrían que prestar mayor atención, y apuntar los cañones principalmente a modificar  las variables que son plausibles de manipular como lo son:

*El aumento de la cobertura de los suelos.

*La rotación de cultivos.

*El fomento de la biodiversidad.

El incremento  del uso de herramientas y técnicas, tendientes a reducir las fuentes de contaminación de suelos, napas y atmósfera, en cualquiera de sus variantes.

Estas prácticas tendrían mayor impacto a la hora de reducir los efectos indeseables de los posibles desvíos y extremos climáticos (cuyo verdadero origen, es aún motivo de controversia científica), que andar “en discusiones de esquinas”, acerca del verdadero o falaz impacto de la agricultura moderna, sobre el cambio climático.

Si vienen, vientos y sequías más fuertes, que nos encuentre con:

Cultivos de cobertura rastrojo abundante mayor tenor de materia orgánica  en el suelo.Cultivos en franjas para reducir el efecto de la erosión eólica.

Si por el contrario el agua de lluvia se descontrola, y los aluviones amenazan:

Preparemos un sistema mancomunado (en grupo de productores vecinos) de zanjas de drenajes, obras de ingeniería y herramientas para el control de la erosión hídrica del suelo como lo son las terrazas de drenaje, y tratemos de mejorar la percolación para favorecer el flujo de agua vertical en el perfil edáfico.

De ser factible, también se puede echar mano a los cultivos perennes, ayudados de enmiendas a base de sulfato cálcico.

Edición, traducción,  y  Conclusión por: Gastón Hernán Pepa (Agrónomo de la Universidad Nacional de Córdoba-República Argentina).

Fuente: Gastón Pepa (El Campo) – Cordobatimes.com