“Los argentinos no somos conscientes de la dimensión mundial que tiene Bergoglio”

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0010332603En Recen por él, Marcelo Larraquy reconstruye el pasado jesuita del Papa y sus conflictos con la orden, además de su estrategia para no quedar prisionero de la Curia y reinstalar a la Santa Sede como un actor global.

 

“Cuando Francisco se fue acercando –escribe Marcelo Larraquy en su nuevo libro, Recen por él (*)-, besando e impartiendo bendiciones, con las hurras de ‘Viva el Papa‘, pensé que había llegado a un lugar inesperado, a un lugarde transcendencia apostólica y política global, en el que en forma rápida instaló su liderazgo cuando no parecía tener otro destino que armar las valijas e integrarse al hogar de sacerdotes ancianos en el barrio de Flores. De golpe llegaba para liderar una renovación eclesiástica. Ese contraste, esa señal que aparece cuando ya no se busca ni espera, me parecía extraña y atractiva para desarrollar pero pensada desde una perspectiva de larga duración, como un acontecimiento histórico que se instala por la fuerza de la sorpresa en la escena mundial, aunque viene precedido de un sinfín de factores y circunstancias que permiten repensarlo”.

En realidad, fue la intriga sobre los motivos de la renuncia de Benedicto XVI lo que primero despertó el interés por la realidad vaticana en este historiador y periodista, autor de Fuimos soldados y de la trilogía Marcados a Fuego (una historia de la violencia en la Argentina), entre otros, y coautor de Galimberti. Pero la entronización deJorge Mario Bergoglio como nuevo Papa modificó del esquema de este nuevo libro de Larraquy, que adoptó, como él mismo lo explica en esta entrevista con Infobae, dos dimensiones: una biográfica y otra centrada en la actualidad de su papado.

 Recen por él reconstruye la carrera de Bergoglio en la Argentina, sus conflictos con la Compañía de Jesús, de la que fue autoridad máxima, su “destierro” en Córdoba, el rescate por el cardenal Antonio Quarracino, a quien sucederá en el Arzobispado de Buenos Aires, el caso de los dos jesuitas secuestrados durante la dictadura, el boicot por sus rivales dentro de la jerarquía local pero también vaticana y, finalmente, la gran sorpresa, no sólo de su elección como Papa sino de la velocidad con la cual sacó de la agenda los temas espinosos que venían afectando fuertemente la imagen de la Santa Sede y se instaló como un líder de peso en la escena mundial.

El video a continuación resume una parte de su diálogo con Infobae. Más abajo, la transcripción completa.

 ¿Por qué un nuevo libro sobre el papa Francisco?

Me interesó escribir sobre Bergoglio en una doble dimensión: una biográfica, sobre su pasado jesuita del cual había bastante poca información o una información muy esquemática, tratando de poner claridad en lo que fue su paso por la orden y luego su trayectoria en la jerarquía eclesiástica. La otra dimensión es la de su actualidad en el Vaticano, es decir, cómo está el Papa manejando su gobierno.

Del libro surge que Bergoglio no tenía una buena relación con su propia orden, con la Compañía de Jesús…

Bergoglio es abandonado por la orden de los jesuitas a partir de 1986. Hay una voluntad de una línea interna de terminar con lo que ellos llamaban el bergogliato que había tenido un peso muy fuerte entre el 73 y el 76, y lo siguió teniendo durante algunos años, pero es directamente en el 90 cuando la apartan del Colegio Máximo [la principal institución de formación de los jesuitas], le quitan la cátedra y lo mandan a Córdoba. Ese período no había sido muy estudiado y es una etapa de una grave crisis espiritual de Bergoglio que en esa época se siente un prisionero de su propia compañía -recordemos que él había sido la máxima autoridad- y termina siendo casi un sacerdote de portería, confesando prostitutas. A los 55 años que tenía en ese momento, él ya creía que su carrera estaba terminada, hasta que lo rescata el cardenal Antonio Quarracino y lo lleva a la arquidiócesis de Buenos Aires.

¿El sector jesuita contrario a Bergoglio se identificaba más con la Teología de la Liberación?

No tanto con la Teología de la Liberación porque estamos en los años 80 pero sí es un sector que quiere poner a la provincia jesuita argentina en sintonía con las provincias en Latinoamérica. Recordemos que en ese momento los jesuitas estaban comprometidos con los movimientos rebeldes guerrilleros en Centroamérica y había habido una ola en los años 70 a favor de la promoción de la justicia y de la lucha contra la pobreza por parte de la Orden, con un compromiso pastoral, político e ideológico muy fuerte y de alguna manera la crítica que le hacen a Bergoglio es haber cerrado la compañía de Jesús en la Argentina y ciñéndola, desde la perspectiva del progresismo, a un perfil conservador. En el libro cuento cómo fue la relación con [la organización peronista ortodoxa] Guardia de Hierro y el traspaso de la Universidad de El Salvador a ese grupo.

¿Podemos decir que el cardenal Qarracino fue en cierta forma el primer “elector” del futuro Francisco?

Sí, Bergoglio tiene varios puntos de giro en su carrera como jesuita, en la Conferencia Episcopal y, finalmente, su designación como Papa que es la gran sorpresa por el liderazgo que adquiere. Quarracino y también el nuncio de entonces, Ubaldo Calabrese, lo eligen a él en un momento en que ya estaba apartado de la Compañía y lo llevan a la arquidiócesis de Buenos Aires. No es muy frecuente que algo así suceda. Cuando incorporan a un obispo tienen que contar con la autorización de la Santa Sede y entonces Quarracino va a Roma, en 1997, ya en silla de ruedas, a pedirle a Juan Pablo II que designa a Bergoglio como coadjutor. Antes, ya había tenido mucha pelea para designarlo como obispo. La Iglesia veía en Bergoglio a un actor político con mucha capacidad de acción, de administración, un hombre lúcido. Pero lo que resulta contradictorio es que Bergoglio hace en la arquidiócesis lo contrario de Quarracino, que era la reproducción del modelo eclesiástico del menemismo, en cambio Bergoglio se muestra como una figura crítica del poder político y de los distintos presidentes que se van sucediendo en la Casa Rosada, frente a la Curia porteña.

  

A lo mejor Quarracino lo eligió precisamente por eso, porque lo complementaba…

Lo que hace Bergoglio cuando asume como obispo auxiliar es tomar la Vicaría de Flores y empezar a trabajar con sacerdotes jóvenes y con la pastoral de las villas: de 8 curas que había llegan a 25 cuando él es Cardenal y él hace también un trabajo por la dignidad humana que eran bastante novedoso respecto al esquema de acción de Quarracino. Bergoglio desarrolla un trabajo de base que es muy coherente, muy constante y al que le presta más atención que a la ortodoxia de la doctrina de la Iglesia y ésa es una de las críticas que recibe por parte de un sector de la jerarquía eclesiástica argentina y también de un sector de la Santa Sede.

En el libro se analiza la forma en la cual Bergoglio, electo Papa, actuó para evitar quedar cercado por la Curia vaticana…

Apenas asume, Bergoglio demuestra una astucia política que sorprende a la propia Curia, que le había abierto las puertas del Palacio Pontificio, le besó la mano, lo que había hecho siempre con los anteriores pontífices: que el Papa estuviese contento mientras ellos gobernaban. Y Bergoglio los desacomoda cuando va a la Casa Santa Marta y empieza a gobernar desde una habitación de hotel, con un portafolios, una agenda, una lapicera. Desarticula la Curia, no corta cabezas, sólo selecciona a los que quiere para su propio gobierno, es un gobierno que él va formando de a uno. Siempre tuvo Bergoglio un manejo político y Recen por él es la búsqueda de esa traza biográfica en la que la política está de manera constante. Con una gran astucia Bergoglio desactiva la secretaría de Estado a cargo de Tarcisio Bertone, simplemente vaciándolo de poder y hablando con sectores de segundas líneas, por caso, los prefectos de los dicasterios que componen el gobierno de la curia romana, de esos dicasterios no hablaban nunca con el Papa. Ahora Bergoglio los llama por teléfono y los invita a conversar en su oficina, en la habitación del hotel. Es algo totalmente novedoso y si bien le interponen obstáculos todo el tiempo en la Curia -yo los detallo en el libro-, le pasan carpetazos o señalan algunos errores en designaciones por antecedentes, lo que hizo Bergoglio fue desactivar la iglesia apegada al Vatileaks, esa iglesia apegada al escándalo que ocupaba la agenda política día a día. Si bien él  investiga internamente estos temas, le dio una dimensión política internacional a la Santa Sede, al punto de ponerse par a par con los líderes mundiales.

¿Ha logrado realmente el Papa superar los obstáculos que le podía poner la burocracia?

Hay un sector agazapado dentro del Vaticano a la espera de sus errores, incluso en términos doctrinales. Él se ha empezado a manifestar a través de los reportajes que dio a la Civiltá cattolica a la Repubblica. La curia es una maquinaria burocrática muy difícil de desactivar de un día para el otro. En la secretaría de Estado había 300 personas trabajando y también hay sectores ortodoxos fuori muro que tampoco están contentos con Bergoglio, con su idea de misericordia, de recoger a los heridos sociales, levantar la voz por los inmigran ilegales africanos en Lampedusa,cuestiones de la doctrina acerca del matrimonio gay incluso. Por ahora son manifestaciones orales, pero ya se ven grupos integristas que hacen lobby y que esperan que todo este tipo de reformas que está planteando verbalmente y a través de la creación de comisiones no se lleguen a consolidar.

El título del libro, Recen por él, ¿es una insinuación de que Bergoglio puede estar en peligro de algo?

El título del libro refiere a todos los desafíos que enfrenta, admitiendo que el “recen por mí” de Bergoglio es totalmente lícito porque es para poner una dimensión del momento que está viviendo y que vive la Iglesia. Es un gobierno que se maneja con mucha tensión, en el que él tiene que poner su capacidad política de manera constante para poder unificar a todos detrás del proyecto que puso a andar desde el inicio de su pontificado.

¿Hay una percepción clara en Argentina del impacto que genera el Papa?

Creo que los argentinos no somos conscientes de la dimensión mundial que tiene Bergoglio. A veces leemos los cables, las notas, las homilías, vemos algunos videos, pero Bergoglio se convirtió en uno de los 5 líderes más potentes de la tierra, la prensa europea está constantemente detrás de él. En el noticiero de la RAI trataban de evitar a Ratzinger porque caía el encendido, la plaza San Pedro estaba cada vez más vacía. Lo que hizo Bergoglio es volver  llenar la plaza y dar un mensaje político pastoral de urgencia para la Iglesia. La prensa y los líderes mundiales están muy atentos a su palabra. Y es una dimensión de la cual no tomamos conciencia pero cuando uno va al Vaticano lo puede medir.

 

(*) Recen por él. La historia jamás contada del hombre que desafía los secretos del Vaticano. Por Marcelo Larraguy. Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2013

 

Fuente: Infobae.com