Los disturbios en Missouri vuelven a encender la tensión racial en EE.UU

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Hubo violentos choques en Missouri luego de que un negro murió a manos de un policía blanco.
Hubo violentos choques en Missouri luego de que un negro murió a manos de un policía blanco.
Hubo violentos choques en Missouri luego de que un negro murió a manos de un policía blanco.

Hubo violentos choques luego de que un negro murió a manos de un policía blanco; inquietud en la Casa Blanca.

 

WASHINGTON.- Las imágenes parecen del siglo pasado: un grupo de manifestantes negros, rodeados de policías blancos. Unos destrozan vidrieras, los otros tiran gases lacrimógenos y los rodean con carros de asalto.

Pero, lejos de pertenecer al pasado, las imágenes son de plena actualidad: constituyen un nuevo brote de ira racista en el centro de Estados Unidos que inquieta a la Casa Blanca, que no hace más que pedir serenidad.

“Es necesario mantener la calma en este momento”, clamó el presidente Barack Obama, que interrumpió sus vacaciones para intervenir en los disturbios que sacuden al humilde suburbio de Ferguson, en las afueras de Saint Louis, la capital del estado de Missouri, en el centro del país.

Aunque de por sí ya es suficiente, el miedo soterrado es que la chispa termine por irradiarse a otros puntos donde existen tensiones de índole racista en la geografía nacional.

En este caso, el brote surgió por un drama rodeado de una fuerte sospecha de injusticia. Un joven negro de 18 años murió el sábado pasado a manos de un policía blanco. La familia de Michael Brown afirma que el joven era inocente de todo cargo y que fue baleado por la policía cuando estaba desarmado.

“Yo lo vi alzar los brazos y rendirse cuando le dieron el alto”, dijo un testigo. Desde entonces, el gesto de alzar los brazos y rendirse se convirtió en el símbolo con el que una multitud de manifestantes enfrenta a la policía, que, sin piedad, los persigue con gases. Llevan cuatro días así y, en el medio, parte de la ciudad quedó afectada por saqueos y disturbios.

“Eso sí que es inédito. Tuvimos protestas y manifestaciones de indignación en otros momentos, pero estas expresiones de violencia son un fenómeno nuevo”, dicen, desconcertados, vecinos del lugar.

El miedo crece por la noche, donde barrios enteros se convierten en tierra de nadie, ganados por la ira popular de uno y otro signo.

La ola de violencia tiene indiscutible reminiscencia con lo ocurrido hace poco más de un año con Trayvon Martin, un joven negro que murió en Florida a manos de un vigilador hispano que dijo haber actuado en defensa propia.

Nunca quedó claro de qué se defendía el vigilante, si el adolescente iba desarmado cuando le disparó en el pecho. Pero, de todos modos, el jurado lo declaró inocente de todo cargo.

“Todos somos Trayvon”, dijo por aquel entonces Obama, con un gesto con el que pidió acatar la resolución y el fallo judicial por mucho que disgustara.

Hoy el temor es que la situación vuelva a repetirse en Missouri, donde dos tercios de la población es de raza negra. Sin embargo, los mejores puestos, el poder y la buena economía se prodigan con más generosidad entre los blancos.

BROTE

“Lo último que debería sorprendernos es que este brote de malestar haya ocurrido en este lugar”, sostuvo Terry Jones, profesor de Ciencias Políticas y Políticas Públicas en la Universidad de Missouri-Saint Louis.

“Ésta es una zona donde existe una profunda sensación de injusticia y marginalidad de signo racial”, añadió.

La historia sitúa a la región entre las que sirvieron de escenario a la batalla contra la segregación racial en la década del 60. Pero lo que no se recuerda es otro caso de violencia similar desde aquel entonces.

“No somos perros”, es uno de los gritos con el que los jóvenes más exaltados ponen pecho a la barriada policial. “Estamos hartos de ustedes, hartos de injusticia”, siguen.

Las cadenas de televisión pasan una y otra vez las imágenes con las cargas policiales contra los manifestantes.

Tanto Obama como el secretario de justicia y fiscal general, Eric Holder, intervinieron para prometer una “investigación profunda” de lo ocurrido, mientras clamaban por un retorno a la serenidad.

“Éste es el momento para calmarse y para curar heridas”, dijo el presidente. Obama tuvo que hacer equilibrio entre la ira social y la necesidad de mantener el orden. “No podemos permitir excesos” en la represión, dijo. “Pero tampoco la violencia y los saqueos son aceptables” añadió.

La “desgarradora” muerte de Brown desafía doblemente a Obama, no sólo por su condición de presidente, sino por el hecho de su condición de ser el primer norteamericano no blanco en ocupar el cargo.

Al igual que lo ocurrido en el caso de Trayvon Martin, la familia del muerto parece haber tenido especial contacto con las autoridades, en un pedido de colaboración para la paz. “Aceptamos el llamado a la calma del presidente. Pero los primeros que deben acatar esa orden son los policías”, dijo por televisión Joshua Brown, primo de Michael.

El centro de la ciudad parecía anoche sitiado por un operativo especial de seguridad. El esquema policial incluyó francotiradores. La foto de uno de ellos apuntando a los manifestantes corrió por las redes sociales.

El “núcleo duro” de manifestantes no parecía dispuesto a abandonar su enclave hasta no tener una muestra de que “habrá justicia”, aunque la forma de ese reclamo no quedara clara.

CUANDO EL COLOR SE CONVIERTE EN EL OBJETIVO

Abundan los casos de crímenes policiales racistas

Furia en Los Ángeles

  • En marzo de 1991, cuatro policías descargaron más de 50 golpes de cachiporra contra el joven Rodney King, en Los Ángeles; un tribunal integrado por jurados blancos absolvió a los agentes, en un fallo que desató fuertes disturbios

Asesinato en Nueva York

  • En 1999, cuatro agentes asesinaron de 41 disparos a Amadou Diallo, un joven de 19 años, frente a la puerta de su edificio en Nueva York, al alegar que tenía un arma; luego se supo que se trataba de su billetera. Pese a todo, los policías fueron absueltos

Persecución

  • En 2009, Victor Steen, de 17 años, fue alcanzado en un incidente por la pistola paralizante de un agente que lo perseguía en su patrullero, tras lo cual le pasó por encima, en Pensacola, Florida; un tribunal falló que no hubo crimen

Debate racial

  • Trayvon Martin, de 17 años, cubierto con su capucha, murió a manos de un vigilante civil blanco por “sentir” que corría peligro, en 2012. El año pasado el agresor quedó en libertad, lo que reabrió el debate racial y desató protestas en varias ciudades de EE.UU.

Más de 100 tiros

  • Timothy Russell y Malisa Williams fueron blanco de 137 disparos de la policía en una persecución policial, en 2012. Una vez más, se alegó erróneamente que las víctimas portaban armas.

 

Fuente: Diario La Nación