Los K le dieron a Milani el más alto grado del Ejército

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Pese a los reparos de los organismos de derechos humanos, logró que el Senado, con mayoría oficialista, lo designe teniente general.

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Por Mario Fiore

Buenos Aires. En una sesión caliente y ríspida, el Senado aprobó ayer por 39 votos contra 30 el pliego de Milani, que estuvo congelado por orden de la Casa Rosada durante cinco meses debido a las presentaciones realizadas ante tribunales, tanto por organismos de derechos humanos como por la oposición, para denunciar que el militar está involucrado en delitos de lesa humanidad.

Milani es investigado en cuatro causas desparramadas en juzgados de La Rioja, Tucumán y Capital Federal, pero no ha sido imputado por ningún juez. De este hecho se agarró el oficialismo para defender la decisión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de ascenderlo al máximo cargo del Ejército.

Gran parte de la prueba documental en contra de Milani la presentó el Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels), el organismo de derechos humanos que el Senado consulta cada vez que tiene que tratar el pliego de un militar. Pero esta vez el kirchnerismo decidió hacer caso omiso a las pruebas aportadas por el Cels y centró la defensa del jefe del Ejército en el principio de presunción de inocencia.

Hay una causa adicional, que se instruye en la Capital Federal, por enriquecimiento ilícito del ahora teniente general.

Argumentos

El radical Gerardo Morales repasó cada una de las acusaciones que pesan sobre el militar y puso en conocimiento de todo el cuerpo que el Cels realizó ayer una nueva presentación ante la Cámara Alta para poner en conocimiento que Milani era miembro del Batallón 141 del Tercer Cuerpo del Ejército, cuyas instalaciones en La Rioja funcionaron como centro clandestino de detención.

“Este hombre es un genocida, un torturador, no tiene imputaciones porque los fiscales tienen miedo, pero las pruebas están siendo aportadas de a poco, porque a la verdad le cuesta salir adelante”, sostuvo el radical.

Posteriormente, el jujeño denunció que el Ministerio de Defensa está destruyendo elementos que comprometen a Milani y que el jefe del Ejército espía a la oposición. Esto último valió el primer cruce con el jefe del bloque kirchnerista, Miguel Pichetto, quien retrucó que por las leyes de Seguridad Interior y de Defensa, el Ejército no puede hacer ese tipo de tareas. “Que un fiscal se anime a allanar el edificio Libertador y van a ver”, desafió Morales.

El cordobés Luis Juez (FAP) también fue enérgico. “Ni Dios ni Perón pueden justificar este acto de obediencia debida partidaria”, les dijo a los kirchneristas y comentó que tuvo una charla con el fiscal riojano que sigue las causas contra Milani. “Me aseguró que lo iba a imputar, pero que los tiempos de la Justicia eran más lentos”. El dato consternó al oficialismo, que centró su defensa de Milani en el hecho de que no ha sido imputado por la Justicia. “Es grave que un fiscal le diga eso a un senador”, fustigó el santacruceño Pablo González (oficialista).

“Esto parece un tribunal de juzgamiento”, se quejó desde el oficialismo Rodolfo Urtubey. Pero la cordobesa Norma Morandini (FAP) y la porteña Gabriela Michetti (PRO) salieron a explicar que no se estaba valorando la probanza de los elementos que pesan sobre Milani en los tribunales sino la idoneidad del militar para el cargo. “Esta es una decisión política, no judicial”, coincidió Carlos Verna (PJ), quien también votó contra Milani.

El titular de la Comisión de Acuerdos, Marcelo Guinle, prometió que en caso de que el militar sea imputado, la Presidenta lo sacará del cargo como hizo antes en los casos del exjefe del Ejército Roberto Bendini y del exjefe de la Marina Jorge Godoy.

“No estamos bajando banderas (las de los derechos humanos) porque no buscamos perjudicar la búsqueda de la verdad. Nadie pide que se pare una causa. Pero como gesto político propio de una fuerza como la nuestra, ratificamos la decisión política tomada por la Presidenta”, sostuvo Guinle.

“La inmensa mayoría de los argentinos cree que lo que está haciendo el oficialismo hoy es un enorme retroceso para la democracia”, lanzó sobre el final el radical Ernesto Sanz. Antes, los otros jefes de bancadas opositoras, Rubén Giustiniani (FAP) y Adolfo Rodríguez Saá (Peronismo Federal) habían preguntado a viva voz qué hay detrás del empecinamiento del Gobierno por impulsar a Milani.

La última palabra la tuvo Pichetto, quien se permitió dudar del Cels.

“Los hechos aparecen de repente, cuando se decide ascender a Milani, antes no había nada. ¡Qué casualidad!”, dijo.

“No hay un hecho judicial nuevo. Resulta que cuando Milani colaboraba con la ministra (Nilda) Garré en Defensa no tenía máculas, pero ahora es deleznable”, dijo Pichetto haciendo referencia a la relación del Cels con Garré.

El emotivo discurso de Norma Morandini fue bisagra del debate

Emoción. La voz entrecortada por el llanto de la cordobesa Norma Morandini (FAP) logró conmover al recinto. La senadora recordó que tiene dos hermanos, Néstor y Cristina Morandini, que fueron desaparecidos por la dictadura y lanzados al mar en vuelos de la muerte.

Demora. “La Justicia es lenta, recién después de 37 años pude declarar en una causa donde se investiga la desaparición de mis hermanos”, arrancó. “El sacrificio de mis hermanos no me da derecho para estar encima de la ley, pero me da la autoridad”, dijo entre lágrimas. “Mientras haya una víctima, familiares de un soldado como Ledo, que marquen y señalen a César Milani como represor, César Milani seguirá siendo un represor. El que nombra es la víctima”, dijo.