Los secretos para adelgazar del gurú de los famosos

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-¿Por qué engordamos los argentinos?

Engordamos porque somos parte de la humanidad, parte del mundo que engorda. Somos personas que seguimos la corriente de una pandemia, una epidemia mundial. Cada país, con distinta dietas, con distintos hábitos y distintas costumbres alimentarias esta engordando absolutamente parejo. Los países en vías de desarrollo tienen un sobrepeso cercano al del 60%; y los países muy desarrollados, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, los EEUU y México ya superan al 70% de personas que tiene sobrepeso y obesidad. Entonces, es una preocupación muy grande.
¿Y cuál es la situación en nuestro país?
La Argentina registra un 58 o 60% de gente con sobrepeso y obesidad, al igual que Paraguay, Uruguay, Brasil y Perú, por lo tanto, no todos comemos igual. Simplemente el sedentarismo, el tipo de alimentos llenos de jarabe de fructosa, muchas harinas –y en mucha cantidad– y sobre todo la globalización alimentaria y la globalización tecnológica generaron que a todos lados llegue casi al mismo tiempo la tecnología, los alimentos, las propagandas y comidas de todo tipo y hábitos muy diversos que no son los mejores.
EL SEDENTARISMO, MUCHAS HARINAS Y SOBRE TODO LA GLOBALIZACIÓN ALIMENTARIA Y TECNOLÓGICA SON LAS MAYORES CAUSAS DE LA OBESIDAD.
 
-¿Cuáles son las herramientas reales para adelgazar?
Tienen que ver con la individualidad. La responsabilidad de tomar la decisión de adelgazar es personal; después puede ayudar el ambiente laboral. Me puede ayudar mi familia, mis padres; puede ayudar que haya a mi alcance alimentos no tan calóricos; me puede ayudar conocer cuáles son los alimentos gatillo, pero primero debo tener lo que se llama «estímulo interno», o sea, la motivación. Por supuesto que solo no voy a poder hacer nada, porque estoy rodeado de un ambiente obesogénico y, sobre todo, rodeado de un nuevo ambiente que son muchos gordos que me rodean y donde yo ya no desentono.
-¿Cuáles son las reglas?
Si yo no estoy haciendo una dieta y no puedo ir a ningún lado, empezar a cortar todo lo que me sirvo por la mitad. Empezar a comer la mitad de lo que como, no importa qué calidad, empezar a comer lo que yo llamo la medida. La medida es, en general, la mitad de lo que me sirvieron y la mitad de lo que me sirvo. En segundo lugar, eliminar todo el picoteo entre comidas. Esta estudiadísimo que el engorde mayor de una persona en calorías se da mucho más por lo que se come entre almuerzo y cena o previo al almuerzo y cena que en las dos comidas principales. Desayuno, almuerzo, merienda y cena, eso del metabolismo que «trabaja más» que «trabaja menos», lo único que hago es disparar insulina más veces de lo que hoy ya se sabe que es la hormonaorexígena o del hambre por excelencia.
– ¿Y los estímulos negativos que nos impiden adelgazar?
Los estímulos negativos son que tu cuerpo está acostumbrado a comer, que tu conducta está acostumbrada a aliviarse con los matapenas, que son los alimentos ricos, que tu cuerpo ya engordó y las células tienen lo que se llama un set point –que es el punto de engorde al cual reclaman que uno vuelva si estuvo bajando de peso. Otros estímulos negativos son que la gente alrededor tuyo come; que la gente de tu entorno picotea todo el tiempo; que tienen tendencia a estar gorda, que la gente que está alrededor tuyo toma alcohol, que ya no se asombra si estás gordo; en todo caso dice «¡Qué suerte, yo también lo estoy y éste está como yo!». Estamos igualando para abajo, como pasa en tantas áreas de la vida.
«LA GENTE YA NO SE ASOMBRA SI ESTÁS GORDO; EN TODO CASO DICE: ¡QUÉ SUERTE, YO TAMBIÉN LO ESTOY Y ÉSTE ESTÁ COMO YO! ESTAMOS IGUALANDO PARA ABAJO, COMO PASA EN TANTAS ÁREAS DE LA VIDA».
-¿Qué quiere decir la expresión»el talle no se entrega»?
El talle no se entrega significa que uno tiene que entregar el talle cuando fue gordo toda la vida, porque no tiene ni idea de lo que es un talle, entonces va cambiando de talle como va cambiando de camiseta o de zapatos, pero la persona que tuvo un talle y tuvo una medida durante unos años y lo empieza a entregar o vender por un talle más y un talle más después de los 25 o 30 años, hay que explicarle que esto es lo peor… Porque cuando el cuerpo comienza a agrandarse, si uno se sigue metiendo dentro de la misma ropa, uno se va a dar cuenta que así no va la cosa. Entonces, cambia la ropa o cambia la dieta o cambia lo que está comiendo. Y eso va a permitirle tal vez mucho más rápido de lo que se imagina volver atrás y volver a ese talle importante. El número del talle es el chaleco de fuerza del gordo que quiere expandirse.
-¿Qué les dirías a los pacientes que afirman que «mueren» por un chocolate?
Es verdad, que tiene razón. Hay más de 400 mil muertes debido a que la gente come mal, entonces la gente muere por el chocolate, muere por la pizza y muere por una empanada, es una muerte programada.
Hay una frase de tres letras que es la cárcel de un gordo: «el lunes empiezo».
Y la otra frase que es tan importante como falsa es «necesito (así con una voz desesperante) algo dulce»… bueno, uno dice «si no entra con algo dulce en la boca, esta persona muere». La necesidad es la trampa de que uno tiene que lograr de algún lugar le dén urgente un Toblerone al pobre ser humano que necesita dulce. Y esto es como una frase absolutista que lo único que logra es que uno continúe con algo que es simplemente «tengo un deseo de comer algo dulce, sé que no debo y que no debería comerlo y entonces digo ‘necesito’ para que no haya duda que alguien me lo va a dar, y ese alguien soy yo mismo».
¿Cuáles son los mitos que hay que derribar en la alimentación?
Que no puede hacerse una dieta si no hay motivación previa: yo siempre contesté «¿cómo va a haber motivación en una persona que está comiendo con mandíbula batiente todo el tiempo y que le gusta lo que hace?». Hay que arrástralo hasta que encuentre la antípoda óptima, o sea, el opuesto que es «¡Mira qué bueno empezar a bajar de peso!», entonces ya el entusiasmo va por otro camino.
Si sacás las grasas no vas a engordar: se sacaron las grasas hace 25 o 30 años de los alimentos y la gente engordó el doble. Por lo tanto, se está cuestionando si las grasas son tan malas o tan malos son los hidratos de carbonos refinados que fabrican grasa.
El huevo te hace muy mal: el huevo no le hace mal a nadie, el huevo tiene colesterol; parece que el huevo tiene una sustancia anticolesterol y parece que el colesterol que está en el cuerpo no se fabrica, por lo que uno como sino por lo que uno ingresa y después utiliza como depósito de grasa, por lo tanto el huevo, que se decía coma una yema por semana, dos clara, en un alimento tan completo ya dejo de ser un tabú.
No se puede llegar al peso ideal: se puede rotundamente, y es útil volver al peso ideal, porque, sino, uno queda con el sello y la marca de que es gordo y va a ser gordo todo la vida, tal vez tuvo un peso alguna vez que soñó o tuvo un peso real y ¿por qué no puede volver a ese peso, porque ya es grande? Hay muchísima gente grande que está con el peso que tenía a los 20 años.
«HAY QUE MOTIVAR A LA PERSONA HASTA QUE DIGA: ¡MIRÁ QUÉ BUENO EMPEZAR A BAJAR DE PESO!»
-¿Qué es lo más doloroso para las personas que padecen obesidad?
Lo más triste es soñar con algo que no se alcanza. Por lo tanto, uno tiene que luchar para que eso que tanto uno sueña, llegue. Para las personas que son gordas, el sueño más grande es una vez en la vida llegar a ser flaco. Ahora, ¿qué es lo peor? La frustración, la sobreadaptación, ya cuando uno no siente que esta todo mal, que no le gusta cómo esta vestido, que no le gusta el aspecto físico, que ya no le importa si ve a gente que está corriendo en Palermo a las 8 de la mañana o que está en una pileta sin problema en mostrarse a sí mismo…
-¿Qué le dirías a los que dicen «no puedo»?
Que si no pueden, que si es verdad que no pueden, tienen que probar con alguien que pueda con ellos… Por lo tanto es: «Arrésteme sargento, póngame cadenas, aquí vengo, no tengo la menor idea cómo salir de este lío en el que estoy metido».
*Máximo Ravenna: Médico, picoterapética clínico, especialista en desórdenes alimentarios y obesidad. Tiene dos clínicas y su propio consultorio donde trabaja en psicoterapia y psicoanalisis.
Fuente: Infobae.com