Luis Scola: “Estoy para acompañar, ya no para ser la locomotora”

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Mirada. “En los chicos veo lo mismo que en nosotros a su edad”, analizó un optimista Scola en Madrid.
Mirada. “En los chicos veo lo mismo que en nosotros a su edad”, analizó un optimista Scola en Madrid.
Mirada. “En los chicos veo lo mismo que en nosotros a su edad”, analizó un optimista Scola en Madrid.

Con la Generación Dorada en retirada, él dice que seguirá jugando. “Los jóvenes deben tomar la posta”, advierte.

 

Cuando baja los dos escalones que le permiten entrar a “La Qchara de Pachi y sus amigos” y sentarse en una banqueta alta para apoyar sus largos brazos en una mesa para ocho, atrae las miradas de los mozos y los comensales. Luis Scola acepta gentilmente la charla mano a mano con Clarín, un día después de la eliminación de la Selección en el Mundial, y el diálogo, con dos aguas minerales y un café de por medio, se centra en el futuro. En lo que vendrá, esté quién esté. En la reconstrucción.

-¿Qué lección pensás que les dejó este torneo como aprendizaje a los jóvenes?

-Yo me quedaría con la confirmación cruel y cruda de que la Selección pasó a manos de ellos. Son los jóvenes los que deben tomar la posta.

-¿Entre los veteranos hay una sensación de desprendimiento?

-Es algo natural: los jugadores envejecen y se van, y otros jugadores crecen y aparecen. Es un proceso que pasa todos los años. No entiendo por qué hablamos tanto de algo que es tan evidente. Tuvimos un mal resultado, tenemos muchos años y va a llegar un punto en que no quedará rastro de ninguno de los que logramos la medalla dorada. Todos los años se van dos y vienen dos. En 10 años se va a ir Campazzo y vendrá otro. Lo sabemos todos.

Antes del Premundial dijiste que querías “ser parte de una reconstrucción”. ¿Cómo viste este proceso de transición?

-Disfruto de ser parte de esta transición, pero la realidad marca que no puedo participar como conductor, como maquinista. No puedo arrastrar al equipo porque no llegamos donde queremos llegar. Es hora de que otros tomen esa posta. Con un poco de suerte, estoy para acompañar, pero ya no para ser la locomotora. Ya no más desde el asiento de conductor. La Selección tiene que pasar de manos. Así funciona y está bien que sea así. Es algo bueno.

-Pero el liderazgo es nato. Es complicado construirlo…

-Es hora de conseguir otras voces y otras personas que empujen. El camino correcto es ese.

-¿Acompañar significa seguir aportando en la Selección con la nueva camada?

-Me gustaría estar bien físicamente para jugar, pero los años pasan y habrá un momento en el que no lo voy a poder hacer. No sé cuándo llegará. Me encantaría acompañar hasta que pueda. Lo importante no es hasta cuándo voy a jugar. Lo importante es quién va a tomar esa posta, cómo toman esa posta y cómo ese grupo lleva al equipo empujando el carro. La Selección es de ellos.

-¿Les ves pasta?

-Veo lo mismo que veía en nosotros a su edad. Eramos chicos que no sabíamos lo que hacíamos, pero lo aprendimos y ellos lo van a tener que aprender.

-Sin embargo, ellos quieren que sigan. Facundo Campazzo dijo: “Ojalá que no se vayan estas bestias”.

-Lo tomo más como un mensaje del corazón de Facundo y es lógico que la gente quiera estirar algo. Ya se pasó de página. La Selección es de ellos. Sigamos o no sigamos, el cambio de posta se hizo. Podemos acompañar, pero vamos a llegar donde ellos nos lleven.

-Pero si seguís, querrán que seas el capitán…

-(risas) Veremos cuando llegue el momento.

-¿Cuándo lo decidirás?

-El futuro lo marcarán mis piernas, mi voluntad y mis ganas de trabajar. Es un momento en el que tenemos que volver a las fuentes y encerrarnos 15 días en un hotel a entrenar como nunca en la vida. Tenemos que volver a laburar como si fuéramos locos de la cabeza y no sé si tengo la energía necesaria para poder hacerlo.

-Después de 13 años de esplendor de la Selección, ¿cómo se convivirá con los resultados que vengan, teniendo en cuenta el exitismo argentino?

-La gente puede tener exitismo y no lo podemos manejar. Nosotros hemos tenido objetivos humildes durante toda nuestra historia. De repente pasó esto. Pensá que es loco habernos subido al podio olímpico. Si nos toca tener objetivos humildes de nuevo, los tendremos y trabajaremos con el mismo honor, pasión y esfuerzo. Esto no quiere decir que resigne resultados u objetivos ambiciosos. Simplemente creo que es momento de empezar de cero desde la juventud.

-¿Una refundación como la de ustedes en 1999?

-Cuando llegué a la Selección, era una catástrofe. Había 14 renuncias y parecía que no íbamos a ganar un partido más. Bueno, pasaron los mejores 15 años de la historia del básquetbol nacional. Nos equivocamos todos en ese momento. Puede ser que ahora se estén equivocando los que piensen que se vienen los peores resultados de la historia. Y puede ser que nos equivoquemos los locos como nosotros, que pensamos que puede haber resultados iguales a corto o a mediano plazo. Tenemos que aspirar a nuestro máximo posible y viviremos con los resultados que nos dé: humildes o grandes.

 

Fuente: Diario Clarín