Maxi Correa: Todo llega

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El momento de Instituto… y de Correa. El volante recuperó la titularidad y la sonrisa. El equipo marcha 3º. “Estamos bien”, dijo Maxi.

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Por Hernan Laurino

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Todo llega. Hasta esa motito en la que Maxi Correa va hacia el Monumental de Alta Córdoba, sentado atrás y agarrado del asiento mientras el viento apenas le mueve los pelos negros. Instituto ese día juega ante Almirante Brown una final por no descender, y Maxi Correa, aún pibe y jugador de inferiores, estará en la popular haciendo fuerza para que Diego Pozo le ataje el penal a Campestrini. Y sea el principio de la salvación para la Gloria. Es el año 2008.

Todo llega. Es el estado que tiene Maxi en wathsapp, en su celular. Todo llega y algún día iba a llegar para el Negrito, que a sus 24 años por fin pudo escuchar las palabras que tanto esperó de un DT de la Primera de la Gloria. “Vismara y Correa son mi doble cinco titular.” “Ese día me llamó mi viejo para contarme que Miliki había dicho eso en la televisión. Me puso re feliz. Es un respaldo grande y uno quiere devolverle esa confianza”, dirá.

El DNI dice que se llama Maximiliano Correa. Que nació el 22 de noviembre de 1989 y que sigue viviendo en barrio Patricios. Que nunca se fue. Que es el papá de Valentino, el novio de Rocío, el hijo de Roberto, pocero de profesión, y mamá Claudia. El hermano consejero de Alan. También es el juvenil que iba caminando desde su barrio hasta La Agustina. Y, claro, el hincha de Instituto que llegó a jugar en Primera. Porque, sí, todo llega. Hoy, en el 2014, seis años después de aquella motito en la que iba a la cancha de la Gloria (“no me perdía un partido”), el presente lo encuentra con muchas sonrisas.

Así lo mostró en su visita (con video chat incluido) en Día a Día. Y se las tiene merecidas. Después de tanto aguantar y aguantar, de tanto remar, es titular en la Gloria. Y con muy buen rendimiento, junto a Federico Vismara en ese doble cinco de la mitad de cancha en el que se basa el equilibrio que ha conseguido el equipo de Miliki Jiménez. Y que lo ha puesto, junto a Independiente, en el tercer puesto de la B Nacional, con 45 puntos, cuando faltan 12 partidos. Sí, en ascenso. Pero falta muy mucho.

“Desde que asumió Daniel no hemos perdido, en lo anímico estamos bien, con ganas. Tratar de llegar al objetivo de sumar 60 puntos y después ver dónde estamos parados. Es un grupo lindo, hemos pasado cosas duras, el tema del paro, los cambios de DT. Se ha hecho muy largo el año, pero hay un grupo humano y de hombres muy bueno”, cuenta Maxi.

“Estamos con ese objetivo de lograr los 60 puntos para hacer un buen colchón de puntos para el futuro, si es que el equipo sigue en la B Nacional. Ojalá que no… Uno siempre sueña con pelear arriba y un ascenso. Pero tenemos los pies sobre la tierra”, señala y piensa en el sábado, cuando la Gloria reciba a Villa San Carlos, a las 18. “Hay que seguir metiendo igual”, dice y sigue el video chat.

La gente de la filial de Arroyito lo mima y le dice Daniel: “Estamos instalando el nuevo apodo de Maxi: CorreaDONA, no el VismaraDona”. Vuelve a reír Maxi.
También lo carga desde Buenos Aires su ex compañero hoy en Huracán Wanchope Ábila por mensaje. “Poné que es el Makelele de Instituto jajaja”.

Sin dudas, Maxi se hace querer. En su entorno, en los que transitan el día a día con él.

Porque siempre es necesario tener gente cerca así: positiva. Que aún en los peores escenarios tira para adelante.

Algunos utilizarán una palabra de aliento. A Maxi le basta con una sonrisa. “Yo en Instituto soy feliz”, repite, quien hace desde los 10 que está en el club.
Siempre ha esperado su oportunidad. Su momento. “En el celu puse de estado que todo llega. Para mí esto significa eso. Todo llega”. Sí, Maxi. Todo llega. Todo.