“Menéndez era amo y señor”

0
162

Camilo Ratti presenta el próximo martes “Cachorro”, una biografía de Luciano Benjamín Menéndez que busca contar, desde Córdoba, la historia de la dictadura y la serie de golpes militares.

Su nombre ha quedado unido al terrorismo de Estado en el interior del país: Luciano Benjamín Menéndez estuvo al frente, durante cuatro largos y cruciales años, del Tercer Cuerpo de Ejército que, desde Córdoba, abarca 10 provincias.

Eso quiere decir que bajo su jurisdicción estuvo La Perla –el tercer campo de concentración más importante de todo el país– y se libró el llamado “Operativo Independencia”, en la provincia de Tucumán, sólo por citar dos símbolos de la región.

Para contar la historia de ese hombre, y todo lo que significó en su momento, el periodista Camilo Ratti investigó durante años y necesitó 600 páginas. El resultado, Cachorro. Vida y muertes de Luciano Benjamín Menéndez (Raíz de Dos, 2013), se presenta este martes en el auditorio del Sindicato Regional de Luz y Fuerza, a las 19.30.

Su idea fue “contar la historia de la dictadura desde Córdoba, porque casi todo lo que se había escrito sobre este período era de Buenos Aires, con una mirada porteña de la represión”, algo que le parece “hasta absurdo, porque Córdoba y Tucumán fueron lugares bisagra de toda la lucha revolucionaria de la década de 1970 y, por consiguiente, dos provincias donde la represión ilegal alcanzó una dimensión descomunal”.

La concreción del proyecto implicó entrevistar a muchos militares, entre otros, a Jorge Rafael Videla, Mario Benjamín Menéndez, Jaime Cesio y Fernando Santiago; a periodistas; sobrevivientes de La Perla y a miembros del Poder Judicial; amén de consultar diarios y revistas de aquellos años y una bibliografía muy diversa.

El libro que Ratti elaboró sobre la base de todo ese material es algo más que una investigación periodística encuadrada en el género “narrativa de no ficción” que inauguró Rodolfo Walsh, es una biografía al estilo de Sarmiento, quien con su Facundo enseñó que se puede escribir la vida de un personaje histórico de manera tal que el elegido represente el “punto panorámico” desde el cual se pueda observar un fragmento de la historia nacional, que en este caso abarca casi 100 años.

A Ratti la comparación le hace recordar las palabras de una sobreviviente de La Perla: “Menéndez representa 100 años de historia argentina. Él es la realización victoriosa de un proyecto de país, de un modelo de sociedad, que empieza con la organización nacional y termina con la dictadura”, le dijo.

“Esa reflexión me resultó iluminadora –aclara Ratti– porque Menéndez es miembro de una dinastía militar que nace con el abuelo en el ejército mitrista y de Roca, los dos referentes de la argentinidad militar que sentaron las bases de la alianza entre el ejército, la burguesía importadora porteña y la oligarquía agroexportadora en sociedad con el capital extranjero”.

–Tu libro ratifica un dato importante que sostuvo en uno de sus libros Juan Bautista Yofre: que Menéndez es el autor de un memo secreto, en junio de 1974, que anticipaba, en casi todos sus puntos, el contenido de los famosos decretos firmados por Luder en octubre de 1975.

–Yofre es un autor muy vinculado al sector militar y, sobre todo, al mundo de la inteligencia castrense. Para más datos, fue jefe de la Side durante el gobierno de Menem. Y ha escrito varios libros sobre la década de 1970 y la violencia política. No coincido para nada con su postura ideológica, ni con su análisis sobre aquellos años, pero sus libros tienen documentación valiosa que no ha sido desmentida por los actores militares. Uno de esos documentos es el memo que Menéndez envía a sus jefes del Tercer Cuerpo en mayo de 1974, en el cual plantea básicamente lo que van a contener los decretos de Isabel Perón sobre la represión en Tucumán en febrero de 1975, con el “Operativo Independencia”, y los de Ítalo Luder, en octubre de ese año, que abren el grifo a la represión ilegal en todo el país. Tiene sentido ese memo, no sólo porque Menéndez es un experto antisubversivo formado por los franceses en la década de 1960, sino porque el ejército va elaborando en secreto durante 1974 el plan de acción que se pone en marcha en 1975.

–Luego, decís que, en 1978, impuso al generalato su visión sobre la cuestión del Beagle, de modo que sería el impulsor número uno de la guerra contra Chile, que llegó a tener su día D y su hora H…

–Es el principal impulsor de la guerra con Chile, junto con Carlos Suárez Mason y Emilio Massera. Pero es él quien patea la puerta del Estado Mayor para modificar el plan de acción de la guerra, diciendo que los enfrentamientos no debían ser sólo en las islas que rodean al canal de Beagle, sino que había que invadir Chile y cortarlo al medio bombardeando Santiago. Un plan mucho más ambicioso y arriesgado que el diseñado originalmente por los estrategas militares. Por eso, lo nombran jefe del Teatro de Operaciones. Además, fue un férreo opositor a las gestiones del cardenal Antonio Samoré y al acuerdo que redactó en nombre del Papa Juan Pablo II, y que detuvieron la guerra.

–Ambas cuestiones parecen dar cuenta de que Menéndez entendía a la perfección la “lógica militar” (digamos) del Proceso, por eso lograba consenso. Ahora, casi como perfecta contrapartida, vos señalás que nunca entendió la “lógica política” impuesta por Videla y continuada por Viola.

–La dictadura tuvo una etapa militar y otra política. La primera consistió en el aniquilamiento de las organizaciones populares y revolucionarias, alcanzada a partir del plan sistemático de secuestro, tortura y desaparición o muerte de las organizaciones armadas, políticas, sindicales, barriales, y hasta de los familiares de los militantes. Menéndez fue el primero y el más eficaz de los jefes de la dictadura en cumplir ese objetivo, planteado para fines de 1976, porque era un cuadro militar formado para matar al enemigo, sin importar cómo. Una vez aniquilada la “subversión”, el paso siguiente era la construcción del proyecto político, que Videla y Viola empezaron a diseñar en 1977, como Augusto Pinochet en Chile. Pero la lógica militar de Menéndez se impuso a la política: fue uno de los más férreos opositores a la apertura gradual del régimen, convencido de que la sociedad no había sido totalmente domesticada ni influenciada por la cultura militar. Conspiró también el sistema feudal de poder, o lo que Videla llamó la “dictadura colegiada”, muy eficaz en lo represivo, pero disfuncional en lo político.

–¿Cómo entender entonces sus periódicas reuniones con líderes políticos cordobeses, con Eduardo Angeloz a la cabeza? ¿Acá también fracasó o pensás que a la “patria chica” la leía mejor?

–Es que en Córdoba era amo y señor absoluto, no competía ni compartía el poder con nadie. La Aeronáutica y la Armada eran actores de reparto en su esquema de poder. Es más, construyó su poder a partir de las relaciones que establecía con jefes políticos (Angeloz, el más importante), pero también con sindicalistas de la derecha peronista (Mauricio Labat, Julio Antún), con la jerarquía católica, representada por Raúl Primatesta, con funcionarios del Poder Judicial y, sobre todo, con el empresariado cordobés, que fue su gran sustento político cuando pasó a retiro luego de su frustrada sublevación contra Viola en septiembre de 1979. Menéndez era el dueño de la situación, y quien marcaba las pautas a los sectores civiles de poder. De ahí que fuera un candidato de fuste de los sectores de la derecha cordobesa en 1983 y que, una vez recuperada la democracia, gozara de total impunidad durante el reinado de Angeloz-Primatesta.

–Videla te dice que el mayor índice de desapariciones ocurrió en diciembre de 1975 y enero de 1976. ¿Dónde nos coloca esta “visión militar” que contradice la historia oficial? Recordemos que, desde la Conadep en adelante, se marca como comienzo del terrorismo de Estado el 24 de marzo de 1976.

–Es un dato novedoso, que recién ahora, en estos últimos años, la Justicia ha puesto en foco. En el megajuicio al terrorismo de Estado que se está desarrollando en Córdoba, por primera vez se investigan las causas de secuestrados y desaparecidos antes del golpe de Estado. Entre octubre de 1975 y marzo de 1976, la represión, que ya comandaba Menéndez como jefe absoluto de los operativos, y que incluían a la Policía Federal, provincial y al Ejército, fue muy intensa. Si vas a los archivos de los diarios, enero de 1976 concentró la atención de la prensa a nivel nacional por la gran cantidad de desapariciones y secuestros ocurridos en la provincia. Eran tan grandes y masivas las denuncias, que Primatesta tuvo que ir hasta el Tercer Cuerpo a pedirle a Menéndez que hiciera público un informe sobre las personas desaparecidas, y este no tuvo más remedio que informar a la prensa de los operativos realizados. Sería clave para avanzar sobre lo que dice Videla que el capitán Héctor Pedro Vergez, que era miembro del Comando Libertadores de América y el principal engranaje de la represión ilegal en esos momentos (luego, primer jefe de La Perla), aportara información sobre los operativos ejecutados en esos meses.

–También contás que un juez, a fines de 1975, le pide por escrito a Menéndez que blanquee los detenidos-desaparecidos que están en su poder. Esto excede la “visión militar” del relato oficial y demuestra que todavía queda mucho por investigar.

–El juez federal Humberto Vázquez, a cargo del Juzgado Federal Nº 2, el único que investigaba los secuestros y las desapariciones, le escribe el 30 de diciembre de 1975 y le exige que le entregue una lista con las personas detenidas que se encontraban desaparecidas o que le informe qué había pasado con ellas, porque el responsable legal de esas personas era el juez. Vázquez cuenta que cuando salía con Carlos Telleldín, el jefe de la D2, a buscar a los detenidos-desaparecidos por las comisarías, la policía se los ocultaba para que él no pudiera ver cómo los habían torturado. Como te decía al principio, Córdoba fue un lugar clave en el desarrollo de la lucha política de los años ‘60 y ‘70, y también un punto neurálgico de la represión. Hay infinidad de historias y situaciones por contar –sobre todo de los ‘70–, y sería bueno que lo hiciéramos los cordobeses.

Presentación. Camilo Ratti presentará Cachorro el martes 9 de abril, a las 19.30, en el auditorio del Sindicato Regional de Luz y Fuerza de Córdoba (Jujuy 27). Lo acompañarán Diego Tatián y Dante Leguizamón. La entrada es libre y gratuita.

El autor. Camilo Ratti (1975) es licenciado en Comunicación Social y tiene una larga experiencia en periodismo gráfico. Fue asesor de prensa de la viceintendencia de la Ciudad de Córdoba en 2011. En 2007, obtuvo el tercer premio en el Concurso Rodolfo Walsh de investigaciones periodísticas que organiza el Círculo Sindical de la Prensa de Córdoba. Cachorro es su primer libro.

 

Fuente: Diario La Voz del Interior