Nada frena la ira racial en EE.UU.: pese al despliegue, crece la violencia

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Cuando cae la noche en Ferguson, la tensión emerge y se manifiesta en carteles que dan cuenta del racismo.
Cuando cae la noche en Ferguson, la tensión emerge y se manifiesta en carteles que dan cuenta del racismo.
Cuando cae la noche en Ferguson, la tensión emerge y se manifiesta en carteles que dan cuenta del racismo.

La llegada de la Guardia Nacional no aplacó la tensión en Ferguson y aumentaron los enfrentamientos ayer; murió otro joven por disparos de la policía.

 

WASHINGTON.- La noche llega con miedo a algunas zonas de Missouri, en el centro del país. “Quédense en sus casas, por favor, no salgan”, pedían las autoridades del suburbio de Ferguson, donde ayer se disparó el -hasta ahora incontenible- brote de ira de sesgo racial que anoche se nutría con la noticia de un nuevo muerto a balazos.

La historia se repite. Otro joven afroamericano cayó muerto ayer cerca de St. Louis, luego de recibir seis balazos de las fuerzas de seguridad. La policía jura que lo sorprendieron robando y que la situación se volvió inmanejable. Pero nadie le cree.

Se hace de noche y, otra vez, la rutina desbordante de enojo, protestas, corridas y detenidos. Nada ha conseguido calmarlo. Ni los llamados de Barack Obama a mantener la calma ni el envío de la Guardia Nacional, la poderosa fuerza de reserva, que, sin embargo, no reemplaza a la policía en su obligación de mantener la calma.

Los hechos empezaron hace diez días, con la muerte a balazos de un adolescente afroamericano de 18 años a manos de un policía blanco. El incidente, aún no aclarado, tomó dimensión mucho más profunda e hizo saltar la ira de vastos sectores sociales que se consideran empobrecidos y explotados por una mayoría blanca.

“Queremos justicia”, claman, por las noches, manifestantes afroamericanos que marchan con los brazos en alto, en señal de rendición y de entrega. Pero el gesto es como un puño para la policía, que devuelve con el disparo de gases lacrimógenos.

La tensión desafía especialmente al primer presidente negro en la historia del país. Obama llama a la calma y promete justicia. En señal de garantía, hoy dispuso que llegue a Missouri el fiscal general y secretario de Justicia, Eric Holder, otro afroamericano.

La noticia no pareció suficiente a las autoridades de Ferguson, el suburbio donde todo empezó, y más pragmáticas pedían a los vecinos que no salieran de sus casas. Lo más parecido a un toque de queda, pero sin declaración formal.

Nadie sabe muy bien cómo terminará esta historia, que, además de desafiar a Obama, empieza a afectar su imagen como símbolo y herramienta reivindicatoria de la histórica postergación de la minoría afroamericana en esta sociedad.

“Todos los policías tienen derecho a defenderse”, clamó el jefe de la policía de St. Louis, Sam Dotson. Según su testimonio, la segunda víctima fatal es un ciudadano negro cuya identidad no se dio a conocer.

“Lo sorprendimos cuando robaba en un negocio y se nos vino encima con un cuchillo. Teníamos que defendernos”, añadió Dotson.

Se sabe que la víctima tenía 23 años y que murió de seis disparos de bala. La misma cantidad que los recibidos por Michael Brown, el joven de 18 años cuya muerte despertó la ira de una comunidad mayoritariamente negra, pero gobernada y sujeta al poder de los blancos.

“La policía no tiene excusa para usar una fuerza excesiva”, fue el juicio del presidente Obama. Pero al ver que la situación se iba de las manos, recomendó al gobernador demócrata Jay Nixon el despliegue de la Guardia Nacional.

Ésa fue la novedad de ayer. Pero ni aun con eso las cosas se calmaron. Entre las razones figura, seguramente, que la fuerza mantuvo hasta ahora un papel en segunda línea, con la principal responsabilidad a manos de la policía.

Hasta el momento, el saldo no es muy alentador. La ola de protestas no sólo no se acalla, sino que ya se ha cobrado más de seis heridos a causa de los disparos de gases y una treintena de detenidos.

Todo cambia cuando llega la noche. Con las sombras, las protestas pacíficas derivan en disturbios. La policía echa la culpa a las agresiones. “Nos atacan con piedras, proyectiles y cócteles molotov”, aseguran. Su respuesta es con gases lacrimógenos, blindados y helicópteros. Varios periodistas fueron detenidos por la policía y removidos del lugar.

En medio está lo que es más difícil de ver. Testigos afroamericanos aseguran que, desde que todo empezó, son sistemáticamente golpeados y maltratados por la policía.

Por debajo, late la ira de la desigualdad. La población negra es la que carga con el mayor desempleo y la peor economía. La población blanca, con el poder.

EGIPTO SIGUE “DE CERCA” LAS MANIFESTACIONES

 

  • El gobierno egipcio dijo ayer que “sigue de cerca” la situación en la ciudad norteamericana de Ferguson, donde siguen las manifestaciones a raíz de la muerte de un joven negro a manos de un policía blanco, y expresó su apoyo al derecho a manifestar pacíficamente. Egipto “sigue de cerca la escalada de las manifestaciones en Ferguson y las reacciones”, indicó el vocero del ministerio de Relaciones Exteriores, Badr Abdelatti, en un comunicado.
  • Abdelatti se hizo eco además del llamado a la “prudencia” lanzado por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. La posición de Ban “representa la posición de la comunidad internacional ante estos acontecimientos, especialmente el llamado a la prudencia y al derecho a manifestar pacíficamente”, señaló. La terminología utilizada por la cancillería egipcia es similar a la que Estados Unidos usó en varias ocasiones para referirse a las manifestaciones en El Cairo y los juicios contra los dirigentes de los Hermanos Musulmanes.

 

Fuente: Diario La Nación