No aparece el remisero al que se llevó el río

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4-lluvia1Tras lluvias intensas en la región, la crecida derribó un puente y el conductor cayó con su auto al cauce. No pudo ser ubicado aún. Hubo evacuados.

 

Jesús María. Los recientes incendios en la zona alta de la cuenca que alimenta al río Gua­nusacate, sumado a la intensidad de la lluvia que sumó 165 milímetros en 12 horas, resultaron un cóctel complicado para la ciudad de Jesús María. La crecida del río se llevó puesto un puente (el Centenario) que une la ciudad con el Museo Jesuítico. Su destrucción no fue el peor saldo: un remisero lo atravesó instantes después de su caída y su auto fue arrastrado dos kilómetros por la corriente. El conductor no fue hallado hasta anoche.

El episodio ocurrió cerca de las 5 de ayer cuando la furia de la creciente del río, que hasta un día antes era un cauce casi seco, arrancó más de la mitad del histórico puente. Antes de que Defensa Civil llegara a clausurarlo, Arturo Maturano (63) lo cruzó, entre la oscuridad y la lluvia, sin percatarse de que ingresaba a una peligrosa trampa. Un vecino fue testigo de cómo ese Chevrolet Corsa azul se desbarrancó y fue arrastrado por la corriente, hasta otro puente que une Sinsacate con Jesús María. El rescate del auto, horas después del hecho, no trajo alivio a la familia ya que el cuerpo del hombre no fue encontrado siguió sin aparecer, a pesar de los rastrillajes de policías y bomberos, que continuarán hoy, ya con menor caudal de agua en circulación.

Mientras, dos agentes de Policía estuvieron en serio riesgo cuando patrullaban el balneario La Toma y fueron “atropellados” por la corriente que los obligó a abandonar el vehículo, al que vieron que el agua llevaba como si fuera un barquito de papel. El agente Sergio Lucero salió primero pero el cabo Francisco Palomeque intentó maniobrar el auto, aunque debió escapar por la ventanilla cuando el agua ya llenaba la mitad del habitáculo. Según contó a este diario, se arrojó al agua y tuvo que dar algunas brazadas antes de pisar tierra firme donde su colega le tendió la mano.

El móvil policial apareció tres kilómetros más adelante.

Mientras, en la ciudad el aguacero trajo otras conse­cuencias. El intendente Gabriel Frizza coordinó las tareas de asistencia, dado que en numerosas viviendas había ingresado agua y el municipio debió montar un centro de atención para los más de 60 personas que se debieron evacuar.

Otros problemas

La caída del puente, una construcción de 1905 sobre la que pendían advertencias de fragilidad, obligó a las autoridades 
a clausurar también el puente sobre la calle Colón durante la mañana, razón por la que los vecinos de varios barrios quedaron por horas incomunicados con el centro de la ciudad. Además, la mayoría de las escuelas decidió suspender las clases.

Sobre la zona sur de la ciudad, los vecinos de barrio Sierras y Parques lidiaban contra el desborde de un canal de riego que extrae agua del río Carnero, que generó con su crecida anegamientos a numerosas viviendas. La Cooperativa eléctrica decidió suspender el suministro de energía en ese sector hasta verificar que no había peligro.

El gobernador José Manuel de la Sota se hizo presente en la ciudad y, acompañado por algunos funcionarios, llevó ayuda para las familias afectadas y el compromiso de aportes para la reparación de los destrozos que el agua ocasionó y con la reconstrucción del puente.

El intendente Frizza indicó por Twitter que el jefe de Ga­binete del Gobierno nacional, Juan Manuel Abal Medina, se comunicó para ponerse a disposición del municipio.

En 2010, otro puente

En enero de 2010 se cayó, por otra crecida, el puente que unía Jesús María con Sinsacate, sobre la muy transitada ruta nacional 9. Hubo que colocar un puente militar provisorio tipo Bailey hasta que Vialidad Nacional finalizó el nuevo.

Además, la Provincia construyó un segundo puente que une ambas localidades, a la altura de barrio Norte.

Incendios y caudal

De arriba. La zona de Jesús María llevaba casi 140 días sin lluvias, y el río que la atraviesa era apenas un hilo de agua. Ayer llovió 160 milímetros en pocas horas, pero la crecida del río obedeció a una precipitación aun mayor, que alcanzó los 190 milímetros, en la zona de La Granja-Ascochinga, donde se forma la cuenca hídrica de ese curso de agua.

Esa región, semanas atrás, tuvo extendidos incendios rurales. Y ese suelo sin suficiente vegetación que contuviera las lluvias derivó mayores caudales.

 

Fuente: Diario La Voz del Interior