No descartan más policías cómplices

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Creen que otros uniformados podrían haber participado en el asalto y se investiga si no cometieron otros atracos. Los efectivos presos trabajaban en un área clave de Jefatura: el 101.

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cgleser's picturePor Claudio Gleser

Mientras los cinco acusados de haber cometido el golpe comando a una panificadora semanas atrás permanecen en la Cárcel de Bouwer, entre los que se encuentran tres efectivos de la Policía de Córdoba y otro exonerado, los investigadores profundizan la pesquisa.

En ese marco, según trascendió, tratan de cerrar el cerco sobre el “entregador” que facilitó datos del blanco a la banda, al tiempo que no se descarta que haya más policías involucrados. Además, por la tranquilidad e impunidad con que actuó la banda, se sospecha que habrían cometido otros asaltos similares.

Por otro lado, en un episodio que no guarda relación, otro policía fue imputado por hurto en Río Cuarto, acusado de haber robado en un supermercado.

Como se informó en la edición de ayer de La Voz del Interior, tres policías que estaban en actividad fueron detenidos por la propia fuerza por su presunta participación en el golpe comando a una panificadora, el pasado 6 del corriente, en barrio Parque Montecristo, del que se fugaron con 110 mil pesos, aunque 70 mil fueron recuperados esa misma madrugada, además de otros bienes y documentos.

Los policías detenidos son: el oficial principal César Brandán, el sargento ayudante Adrián Manzolillo y el sargento Marcial Giordano, según pudo confirmar este diario. Lo que no se sabía es que los tres trabajaban en un área clave: el Departamento Comunicaciones, de donde depende el Servicio 101. Se trata de un sitio estratégico de la Jefatura de Policía, ya que los policías tienen acceso ahandies , equipos de comunicación, además de saber dónde están los móviles de la fuerza.

Por el golpe comando también fue detenido un exagente que años atrás fue exonerado de la fuerza por su “incapacidad”. ¿Dónde trabajaba? En el área de Comunicaciones, también, según fuentes de la pesquisa.

El quinto detenido es un “civil”, quien fue apresado de casualidad la madrugada del hecho cuando escapaba a toda velocidad en un Renault 19, en el que era llevada una caja fuerte (con 70 mil pesos) sustraída a la panificadora. Esta persona es cuñado de uno de los policías.

De los domicilios de los efectivos ahora detenidos se secuestraron nueve escopetas que serían policiales, cartuchos con perdigones de goma y de plomo, además de dos revólveres, una pistola y cartuchos de distintos calibres. Y cajas de balas.

Los detenidos, por ahora, permanecen imputados por robo agravado por el uso de arma de fuego. En el caso de Brandán, Manzolillo y Giordano la figura empeoraría a tenor de sus condiciones de policías.

Entregador

El golpe comando fue cometido por al menos cinco hombres encapuchados, con chalecos antibalas y provistos con armas cortas (con miras láser) y largas. La madrugada del 6 de este mes, los delincuentes irrumpieron en la panificadora de calle José de Quevedo 1949 y, tras reducir a un empleado, fueron a la administración y se apoderaron de 110 mil pesos (una parte estaba en una caja fuerte). Además, se hicieron de una notebook , un LCD y documentos.

Fugaron en al menos dos vehículos. Uno de ellos (un Renault 19) fue localizado de casualidad por la Policía en un control vehicular a las pocas cuadras. “Tenían un dato fino. Sabían que la guita iba a estar ese día ahí y fueron. Además, conocían a la perfección el lugar”, insistió una fuente de la causa, quien añadió: “Claro que hubo un entregador. Es alguien muy cercano al dueño (Atilio Berti). Los investigadores, bajo las órdenes del fiscal Miguel Oyhanarte, trabajan en el armado del rompecabezas de la causa para cerrar el cerco.

En ese marco, según trascendió, se investiga la presunta participación de más policías en el golpe, como así también si no cometieron otros hechos.

No descartan más policías cómplices

Golpiza en la calle. Arrancó esta semana en Río Cuarto un juicio contra un policía acusado de haber sometido a una golpiza a un muchacho durante un procedimiento ocurrido en la Navidad de 2012 en aquella ciudad. El acusado es el policía Sergio Pérez, quien empezó a ser juzgado por la Cámara 2ª del Crimen por “severidades”, un delito que prevé penas excarcelables. El denunciante es un joven de 16 años, quien dijo que fue atacado luego de ser detenido mientras iba en su motocicleta. Denunció que sufrió trompadas y patadas en la calle, y luego en la comisaría. Logró identificar a uno de los supuestos agresores.

Otros policías juzgados. En tanto, continúa en la Cámara 1ª del Crimen el juicio oral contra un cabo y un comisario mayor retirado, en el marco de la trágica represión policial ocurrida en 2005 en las inmediaciones del estadio Kempes que terminó con un hincha muerto y otros cuatro heridos. Uno de los acusados es el cabo Gabriel Vivas, señalado de ser el autor del disparo mortal. El otro es el excomisario Juan Carlos Brito, acusado de golpear y no brindar asistencia a unas personas heridas.