Obama cumple seis meses de su segundo mandato lejos de la admiración inicial

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En caída. Obama, ante un futuro problemático. Su imagen cayó al 45%.
En caída. Obama, ante un futuro problemático. Su imagen cayó al 45%.
En caída. Obama, ante un futuro problemático. Su imagen cayó al 45%.
Su aprobación está en baja en EE.UU. Sus aliados desconfían de él. Y la oposición republicana ha tenido éxito en trabarle sus reformas.

 

 

 

 

Este fin de semana el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, cumple los primeros seis meses de su segundo mandato, y lo hace muy lejos de las altas expectativas, la admiración y las promesas con las que llegó a la Casa Blanca. Los últimos escándalos, incluido el programa de espionaje masivo revelado por el ex espía Edward Snowden, afectaron la imagen del mandatario, cuya aprobación cayó al 45 % según la CNN, la más baja en el último año y medio.

El hombre que hizo historia al convertirse en el primer afroamericano que ocupaba la Casa Blanca con un mensaje de cambio, esperanza y transparencia, había prometido un segundo mandato con una cargada agenda de reformas. Entre sus prioridades, trazadas en su discurso de asunción, figuraba incrementar los impuestos a los más ricos, un mayor control de las armas, más igualdad para los homosexuales, medidas para luchar contra el cambio climático y –la gran promesa para los hispanos que fueron clave en su reelección – una reforma migratoria que dé una salida legal a 11 millones de indocumentados.

Sin embargo, gran parte de esas promesas parecen haberse congelado. Logró subir los impuestos a los ricos, pero a costa de verse obligado posteriormente a aceptar una serie de recortes automáticos que, según dijo el jefe de la FED, Ben Bernanke, provocaron un lastre a la economía. Justamente este tema es otro problema: si bien la economía creció más que el año pasado –1,8 % el primer trimestre– lo ha hecho a un ritmo menor de lo esperado.

Mientras tanto, las leyes para frenar la violencia de las armas se estancaron en el Congreso, donde también amenaza con languidecer poco a poco la reforma migratoria que la Casa Blanca preveía como la única gran iniciativa legislativa del último mandato de Obama. Una masiva huelga de hambre de los presos de Guantánamo volvió a recordar, entretanto, la promesa incumplida del mandatario de cerrar la denostada prisión.

La semana pasada Obama tuvo incluso que dar un discurso para reclamarle a los republicanos que dominan la Cámara de Representantes –y que han logrado bloquear la mayor parte de sus iniciativas– que dejen de intentar revocar su principal legado hasta la fecha: la reforma sanitaria, que fue la estrella de su primer mandato.

Para colmo, el presidente que tantas esperanzas internacionales encarnó, e incluso recibió un Premio Nobel de la Paz cuando no había cumplido ni su primer año de gobierno, aprendió las últimas semanas lo que es dejar de ser tan popular entre sus colegas. Aliados como Alemania, Francia o Reino Unido le pidieron explicaciones tras las revelaciones del informante Edward Snowden de que los servicios secretos estadounidenses realizaron un espionaje masivo a países supuestamente tan “amigos” de Washington.

Por eso, críticos de la oposición como del propio Partido Demócrata, se preguntan qué pasó con Obama y el ímpetu renovador que le daba a su gobierno.

 

Fuente: Diario Clarín