Para Francisco, las divisiones en la Iglesia son obra del diablo

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El Papa Francisco lucha contra el viento durante la audiencia general de los miércoles en San Pedro.
El Papa Francisco lucha contra el viento durante la audiencia general de los miércoles en San Pedro.
El Papa Francisco lucha contra el viento durante la audiencia general de los miércoles en San Pedro.

En la audiencia general de los miércoles, que hoy retomó en la Plaza de San Pedro colmada de fieles, Bergoglio hizo un enfático pedido por la unidad de los cristianos.

 

El Papa argentino echó las culpas al diablo del “pecado grave” de las divisiones internas en la comunidad cristiana que pone en peligro la unidad de la Iglesia. En la catequésis de la audiencia general del miércoles, ante diez mil peregrinos que se agruparon en la plaza de San Pedro, Francisco hizo un fuerte llamado a evitar divisiones “alimentadas por los chismes, envidias y celos”.

Improvisando fuera del texto escrito dijo: “Los chismes están a mano de todos. ¡Cuánto se chismorrea en las parroquias! ¿Esto es bueno, no es bueno? Esto no es la Iglesia ¿eh? ¡Esto no se debe hacer! No debemos hacerlo. No les digo de cortarse la lengua. Tanto no… Pero pedir al Señor la gracia de no hacerlo”.

Jorge Bergoglio dijo que, “frente a todo esto debemos seriamente hacer un examen de conciencia: la división es uno de los pecados más graves, porque no es signo de la obra de Dios, sino de la obra del diablo, el cual es por definición aquel que separa, que arruina las relaciones, que insinúa prejuicios… Las divisiones en una comunidad cristiana, sea en una parroquia, sea en una asociación o donde sea, es un pecado gravísimo porque es obra del diablo”.

Francisco señaló que “Dios, en cambio, quiere que crezcamos con la capacidad de acogernos, perdonarnos, querernos bien, para asemejarnos siempre más a Él que es comunión y amor. En esto está la santidad de la Iglesia: en reconocerse a imagen de Dios, recolmada de su misericordia y de su justicia”.

El Papa dio la vuelta en un papamovil descubierto por la paza de San Pedro entre los fieles y cuando llegó al Arco de las Campanas, detuvo el vehículo para saludar a un grupo de discapacitados. También como es costumbre, los guardaespaldas de la Gendarmería Pontificia que acompañan la vuelta, le acercaron varios bebés y niños para que Francisco los besara y bendijera.

Volviendo al tema de la unidad en sus enseñanzas del día, dijo que “el primer consuelo nos viene del hecho de que Jesús ha rezado tanto por la unidad de los discípulos. En su oración de la Última Cena pidió tanto: “Padre, que seamos uno solo. Oró por la unidad.”

Jorge Bergoglio explicó que “la experiencia nos dice que son tantos los pecados contra la unidad de la Iglesia: no pensamos solo en los cismas, también en faltas mucho más comunes en nuestra comunidad, en pecados por así decir, parroquiales”.

“Si miramos la historia de la Iglesia -concluyó Francisco- vemos cuántas divisiones hay entre nosotros los cristianos. También hoy estamos divididos. En la historia, como cristianos, nos hemos hecho la guerra entre nosotros por divisiones teológicas. Pensemos a la guerra de los treinta años. ¡Esto no es cristiano! Debemos pedir la unidad de todos los cristianos, que Jesús quiere porque ha rezado por esto”.

 

Fuente: Diario Clarín