Por NaDia, en el país hay un ley de diabetes

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La ONG logró el apoyo de 150 mil personas y propició la sanción de una norma que da cobertura total a esta enfermedad.

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Por Denise Audrito

Con su presencia activa en el Congreso y el apoyo de más de 150 mil personas que publicaron su foto con su reclamo en un cartelito, por Internet, la organización civil riocuartense Nueva Asociación de Diabetes (NaDia) logró que se sancionara días atrás una nueva ley de diabetes, que modifica la vigente desde 1988.

Lo más importante que la normativa establece ahora es que el Estado garantiza la cober­tura del ciento por ciento de los medicamentos y reactivos para diabéticos en el país, según prescripción médica. Hasta ahora, eso no estaba asegurado.

La acción les llevó dos meses y 24 días. Nydia Farhat, pre­sidenta de la asociación rio­cuartense, cuenta que todo surgió a partir de que a Antonella, mamá de un niño diabético de Mendoza, le negaron insumos que precisaba el pequeño. Como es diseñadora gráfica, decidió vestirse de azul y protestar con un cartel que mostró en las redes sociales.

Una a una, las organizaciones que se ocupan de la diabetes en el país se sumaron al reclamo. Aprovecharon en InternetNu la plataforma de change.org cuyos representantes los acompañaron en todo momento.

Así, una mamá de un joven con diabetes, empleada doméstica de una legisladora de Salta, facilitó un primer contacto entre NaDia y los senadores. Según relatan, hubo un inmediato compromiso de algunos legisladores que escucharon los testimonios de las familias y a través de sus asesores contemplaron todo el articulado legislativo que NaDia propuso.

Si como esperan, la norma queda promulgada en 10 días, el trabajo de estos grupos que NaDia fue aglutinando, se concentrará en la reglamentación. Es que la apuesta, ahora, es que la ley se cumpla.

Farhat señaló que han pedido al Ministerio de Salud de la Nación participar en el trabajo de redacción del nuevo Programa Médico Obligatorio que se debe confeccionar en 30 días. También están dispuestos a constituirse como “veedores” de la aplicación de la ley.

“Córdoba tendrá que adherir y equipararse al programa nacional. Confiamos en que la Provincia va a entender que le conviene tener pacientes bien controlados en lugar de pacientes internados o amputados. Si eso no se cumple, recurriremos a la Justicia”, adelantó.

Testimonios

Franco, voluntario de la entidad riocuartense, relató: “Cuando se aprobó por unanimidad hubo llantos de emoción porque pensamos que por fin cinco millones de argentinos van a poder vivir más tranquilos y gozar de su derecho a la salud. También habrá que luchar en los hospitales públicos, en las prepagas y obras sociales para que la ley se cumpla”.

“Yo como mamá siento que mi hijo, de 8 años, con esta ley está mas protegido. No sólo por los insumos sino porque se contempla en la nueva ley que cuando tenga trabajo tiene que tener su horario para poder medirse la diabetes, y que ésta no puede ser causa de despido”, apunta Fabiana sobre la nueva ley.

En NaDia destacan que la norma obliga a que los actores sociales (policías, bomberos, docentes, personal de salud y otros) estén informados sobre la diabetes. Interpretan que “el gran desconocimiento que existe actualmente hace que muchas personas con diabetes sean discriminadas y hay hasta niños que no son aceptados en guarderías por ignorancia”.

María cuenta desde su visión juvenil: “A mí me pasa que muchas veces llevo una gaseosa light a un boliche porque no tienen bebidas sin azúcar para vender, y no me la dejan pasar. Y hace mucho que necesito una bomba de insulina y espero que con esta ley se facilite”.

“A mí me pasó que una 
mujer policía no me dejaba entrar a un recital porque se creía que el aparato medidor de diabetes… ¡era gas pimienta! Hay mucha ignorancia, con la nueva ley hay que concientizar”, acotó Florencia.

Puntos de vista

Lucía (Psicopedagoga). “Hay que respetar los dere­chos de las personas para que no sufran amputacio­nes o pedir pensiones por discapacidad”.

Ivana (Madre de paciente). “Estamos muy contentos con la ley. Para un papá, inyectarle a un hijo y no tenerle tiras para medir es tremendo”.